Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región



El extractivismo es una actividad económica rentable, que genera divisas para la economía del país. Este modelo impuesto desde el menemismo por el neoliberalismo en la región combina los diversos avances tecnológicos e industrializa la actividad extractiva.

En nuestro país tiene tres patas importantes: el complejo AgroIndustrial, la Megaminería y la Explotación Hidrocarburífera. Este modelo de consecuencias mortales para seres humanos y el ambiente se resume en tres ideas: Glifosato, Explotación a Cielo Abierto, Fracking.

Ciertos sectores del kirchnerismo, progresistas y «bien pensantes», que afirman la necesidad de tomar partido sin medias tintas, han decidido asumir como propia, la lucha contra el saqueo de estas tres actividades extractivas-industriales. Se está en contra o a favor de este modelo de muerte y de ganancias millonarias. Hay que tomar partido.

Pero, Alberto Fernández ¿apoya la Megamineria o la rechaza? ¿O tendría una posición gris, intermedia, tibia, como gusta calificar el propio kirchnerismo ese tipo de actitudes? Y si es así ¿de que características sería esa posición matizada?

Pueden rastrearse por todas partes las políticas estatales concretas de inversión y exensión impositiva, facilidades normativas para las empresas explotadoras y exportadoras de los recursos naturales. Es una Política de Estado que habla del consenso de toda la dirigencia y las clases dominantes argentinas desde hace 25 años. Ese es el núcleo duro del acuerdo por arriba, eso de lo que no se discute.

El presidente Fernández declaró en Chubut hace pocos días «No es un tema mío» refiriéndose a la Megaminería. También se refería al conflicto entre, por un lado, sectores que se plantan frente al saqueo, y por el otro, el gobierno provincial y sectores asociados a las empresas o a ese mismo estado provincial que buscan horadar y deslegitimar la resistencia popular. Ese no es un tema suyo, afirma Alberto. Frente a ese conflicto, Alberto no toma partido, se ubica en posiciones intermedias, tibias.

En esa misma declaración, que se daba en el contexto de los incendios intencionales que vienen ocurriendo en distintas zonas del país y que también hace ya un tiempo se verifican en toda la región (en el Amazonas como hecho paradigmático por su gravedad), el presidente explicaba el sentido de su intervención. Detrás de este desastre ambiental están las manos del dinero empresarial que arrasa la tierra para servirla en bandeja de plata al extractivismo. Pero ese no es un tema suyo. Su tema, según afirmó, es «recuperar el trabajo de mucha de esa gente», afectada por los incendios, «realizar las obras de infraestructura que han quedado dañadas», viene a traer «350 millones de obra para viviendas», «hay 300 millones de Argentina Hace» y «además Desarrollo Social que está mandando alimentos». Su tema es paliar las consecuencias nefastas del accionar del estado y empresas para llevar adelante el negocio y aumentar las exportaciones.

Su tema es «quitarle a los argentinos que viven en esta zona la situación de angustia». ¿Investigando el origen de los incendios interviniendo en contra de las corporaciones extractivistas verdaderos actores del imperialismo transnacionalizado? Nada de eso. Su tarea es recoger los pedazos del descalabro en las zonas de sacrificio.

AUDIO 1: Alberto Fernández en Chubut. 13/3/2021

En la Apertura de Sesiones Ordinarias, en el Congreso Nacional, Fernández afirmaba: «es parte del plan de desarrollo federal que hemos trabajado con gobernadores y gobernadoras» Y ¿en qué consiste este plan de desarrollo? Sus puntos centrales, según Alberto, son «la actualización del acuerdo federal minero, la solución de los problemas de infraestructura y regulatorios que impiden la explotación de tierras aptas para el cultivo», y «el impulso a la extracción del aporte de los recursos hidrocarburíferos, el yacimiento Vaca Muerta». Allí están expresadas las tres patas del extractivismo.

Fernández también delinea nuevos proyectos, como el centrado en la producción de automóviles eléctricos pensando en la explotación megaminera del litio a gran escala como forma de viabilizar ese desarrollo. Más extractivismo y expoliación.

Pero también hay un lugar para expresar su preocupación por el ambiente. Propone como punto nodal «la economía circular que incluye un plan de inversiones para erradicar basurales a cielo abierto». No se trataría entonces de un modelo opuesto al extractivismo sino que la preocupación del ambiente llega hasta la inversión para reciclar lo producido para minimizar algo de los impactos inmensamente negativos que el modelo que propone genera. Fernández promueve un fondo para la preservación de bosques nativos y propone la creación de nuevos parques nacionales, mientras los actuales se vienen privatizando y los incendios intencionales destruyen el bosque nativo. No es, bajo ningún punto de vista, una propuesta que de manera realista se plantee estrategias para detener la destrucción del suelo y la naturaleza. Sino todo lo contrario.

Tampoco parece una posición tibia, intermedia, arbitral, de control estatal del empresariado inescrupuloso, sino que se trata de un decidido apoyo al modelo extractivista, incentivando y acompañando la inversión empresarial por un lado y, en alguna medida, haciéndose cargo de la asistencia de la población y el medio ambiente, por el otro.

Su tema es ese: paliar las consecuencias negativas para que no lleguen a niveles insoportables que desemboquen en conflictos inmanejables que podrían obstaculizar el proyecto de desarrollo. Por ahora y para desgracia del ambiente y las grandes mayorías esta logrando su objetivo.


Alberto Fernández en la Apertura de Sesiones Ordinarias en el Congreso Nacional – 1/3/2021:

AUDIO 1

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AUDIO 3

AUDIO 4