Desalambrar

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EL MODELO MACRISTA Y LA DESTRUCCIÓN MENOS VISIBILIZADA –

La materialidad y sus límites. El recurso escaso y las redes que no pueden contener a todos/as. El dinero no sólo es el consumo que merma para recreación, viajes, cambio del coche o productos electrónicos que conectan lo individual con el mundo; la moneda marca la subsistencia y los efectos directos que golpean a los niños /as.

Sonia Aiscar como Subsecretaria de Niñez del Municipio de Moreno, otorga una radiografía de la realidad menos conocida: «Tenemos un crecimiento exponencial de las situaciones en la que intervenimos, vinculado al maltrato físico de niños, niñas y adolescentes, y lo que nosotros llamamos de negligencia grave cuando los chicos carecen de un cuidado de los adultos responsables, hablo de la pérdida de escolaridad, falta de controles médicos o ausencia de varias horas. Este incremento está fuertemente atado a las condiciones materiales de vida de las familias».

¿Qué aspectos permiten afirmar este vínculo directo entre la cuestión material y la violencia a niños y niñas?

Son muchos y no es algo mecánico. Tiene que ver con lo emocional de la familia, con el crecimiento del malestar emocional y psicológico, pero por otro lado tiene que ver con las condiciones concretas para cubrir satisfactoriamente sus necesidades materiales. Un adulto /a que está a cargo de sus hijos /as, tiene que salir a buscar una changa, muchas veces no tienen condiciones seguras para dejar a sus hijos o también para resolver cuestiones relacionadas con la educación y salud de sus hijos/as. Con esto digo que claramente las condiciones materiales impactan en forma directa en aquello que tiene que ver con los derechos y necesidades de los chicos. Eso por sí mismo no es motivo para que intervenga el sistema de Protección pero sí cuando esas vulneraciones de derechos se vuelven muy graves.

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¿Tiene estadísticas de las intervenciones que hizo el Municipio en los últimos dos años, por lo menos?

En el año 2016 hicimos once mil intervenciones, en 2017 casi veinte mil y el año pasado cerramos con 65.000 intervenciones del sistema de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. El porcentaje de medidas de abrigo, las medidas más críticas, se mantiene estable en un 1 por ciento. Lo que pasa es que crece el número de intervenciones y eso deriva en un colapso porque no hay cupos para disponer de una medida de abrigo. Por supuesto que el incremento es llamativo y eso habla de un incremento de violencia social e intra familiar que está desbordando las posibilidades materiales de abordar cada caso profesionalmente.

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