Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


Fuente: Matanza Viva.- ¿Es correcto poner en un pedestal a mortales sin importar lo que hayan hecho solo porque es un sentir popular? ¿Es el momento de aprovechar el contexto para llevar las críticas que sean necesarias y dar la discusión? ¿Se puede justificar hablando de contextos anacrónicos y que antes las cosas eran distintas?

Son muchas preguntas que se presentan en estos días, ya muchxs las tienen resueltas y otras están siendo revisadas. La pasión popular es un fenómeno inexplicable y misterioso con muchas aristas y matices por lo que es un abismo de niebla difícil de transitar donde todxs se pegan entre sí y nadie sabe quién es quien, por eso podemos centrarnos en algunas certezas para problematizar.

Como la de que el futbol fue y sigue siendo la canalización del machismo por excelencia, mujeres y disidencias tuvieron que abrirse paso con cuchillo filoso para empezar a cuestionar todos los valores patriarcales sobre los que se sostiene el deporte más popular del país, la pasión más grande, un país hasta donde hace poco tiempo a los femicidios se consideraban crímenes pasionales es un lugar en donde debemos cuestionar mucho la palabra “pasión”.

La figura de Maradona es la típica figura de violento, abusador y pedófilo que sucede en los ambientes familiares, las víctimas de abuso tenemos que callarnos y tolerar todo el tiempo a nuestrxs abusadorxs solo porque para la vista de la mayoría son grandes personas y porque nunca pero nunca es tiempo para decir el dolor que nos generan, estos valores estamos transmitiendo a nuestrxs pibxs, que ‘no importa que una persona sea pedófilo’, ‘hay cosas que no está bueno hablar’, ‘hay que entender que no todxs somos perfectxs’.

¿Pero y nuestrxs cuerpxs marcadxs cuando tendrán paz? No mientras veamos que se sigue perpetuando la misma lógica a nivel social, no mientras que veamos que a nuestrxs niñxs se les sigue haciendo idolatrar eso que siempre callamos o intentamos visibilizar inútilmente. No mientras nos sigan diciendo que no podemos hablar ni criticar.