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LOCAL / REGIONAL

De Moreno a Colombia

miércoles, 12 agosto, 2020

DIARIO DE VIAJE –

No me pareció nada raro conocer Macondo en medio de una pandemia mundial, al menos no me tocó el virus del no sueño que tarde o temprano te hace perder la memoria. Ya con haber dormido afuera de la vieja estación de tren estaba feliz, imaginando todas las cosas que allí habían pasado en el libro.

La señora del ferrocarril encargada de levantar la barrera nos regaló unas ramas de moringa, que hagamos un tecito con panela y limón y que así no nos va a dar el virus y que me cuide yo, porque hay mucho acoso, hasta ella lo sufre en el trabajo, dice. Y sí…, ya me di cuenta vecina, pienso yo, si todos su compañeros son tan estúpidos como el estúpido que nos hizo desarmar la carpa y después se arrepintió, y lo tengo al lado como una mosca viendo todo lo que hago… Le viá pasar la gorra, pienso, si va a mirar que pague. Bueno, hace tanto no paso la gorra…

Acá tampoco va a suceder, la policía nos advirtió que NADIE puede vender ni trabajar en la calle, y encima nos dio un racimo de consejos para que en el resto del viaje no tengamos problemas con la policía, porque «él…, porque es bueno, pero los demás…» qué mal, qué horrible es hablar con un policía y más encima que se haga el buena onda y una poner cara de buena ciudadana con papeles al día y algún título en la pared para evitar más problemas migrapandemiales. Pero que lindo sería actuar en Macondo, yo que pensé que no existía más que en el libro y en nuestros corazones.

Bueno, después me peleé con la doña de limpieza, porque vino a echarnos, pero más bronca me dio que trate a mis hermosas porquerías de basura. En realidad le avisaron sobre la hora que venía el gobernador y se quería morir de tener un campamento de jipis ciclomecánicxs en la puerta del lugar más emblemático del pueblo y necesitaba oprimir a alguien, todo bien, de algo tengo que servir en este lugar, hágale señora, todo bien, tire con toda, hace varios días no me echan de ningún lado, ya me sentía rara, además estoy en Macondo, qué me importa.

Hay una sensación de alegría de estar ahí, pero también una especie de nostalgia, pero al revés, de algo que no viví, y que cada vez se ve menos la chance de vivir. Estamos acá resistiendo, que no es poco, pero cuándo me devuelven la libertad que me había ganado? Por la que renuncié a tantas cosas, oh libertad, divina libertad. Cuando nos volvemos a encontrar? Cuando la calle volverá a ser un lugar de encuentro y no sólo de trámite y comercio. Siempre afuera, Sonia, siempre… Otra vez pienso «alguien lo tiene que hacer, ¿no?»

Hay toque de queda, no sabíamos, pueblo a pueblo cambian las restricciones, y no estoy muy informada, en la costa se te va más el tiempo en conseguir agua potable que en conseguir wifi. Nadie hay en la calle, solo alguna despensa rebelde está abierta en alguna callecita escondida. Las pocas gentes que asoman por ahí, nos miran mal, tengo una cara de gringa que hoy en día no cotiza mucho… La primera reacción antes era quererme vender o afanar algo, decirme jelou y ese tipo de cosas, después cuando se dan cuenta que soy argentina me dicen boluda, o sea, me siento bardeada, pero ellxs no saben usar el boludx, quevaser. Ahora la primer reacción ante mi caregringa es cara de ojete y peligro de covid, fuera extranjeros. Y así nos dijo el mismo rati buenecito de la noche anterior, -Me dijeron que se iban hoy, a ver si me colaboran, ustedes son extranjeros, los locales se nos quejan, nos dicen «y que estos manes qué?»

Otra vez cara de buenos samaritanos, gente ordenada que acata la ley, nos vamos. Son las 12, hace calor en la ruta, pero nos vamos, con el corazón un poco más roto, pero nos vamos, las piernas son nuestras, las bicis también, los cascos tamb…. Mierda, mi casco!

Dónde está? Lo perdí? Y ahí recordé, que se lo había puesto al Gabo pa’ sacarnos una foto.

No lo fui a buscar, me pareció digno de esta historia que el casco se quede ahí. Quizás puedo volver, cuando vuelva el mundo, y el casco me esté esperando junto con las flores y mariposas amarillas, y el parque para actuar y pasar la gorra y encontrarnos y transformarnos por habernos encontrado.







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sábado, 19 septiembre, 2020

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