Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


Por Noe Gaillardou / San Antonio de Arredondo Córdoba –

Falleció un vecino. José estuvo acarreando agua durante los incendios en Las Jarillas, sumido en el dolor que provoca ver un sueño indefenso convirtiéndose en cenizas. No es poesía. José soñaba con irse a vivir a Las Jarillas, había comprado una casa. Mientras colaboraba para que las llamas no devoren lo que es de todos, se golpeó, se desvaneció y falleció ayer. Con mal tino, en medio del dolor, dando lecciones sobre cómo actuar, se habla de locura colectiva y de vecinos que salieron a defender lo suyo sin saber cómo hacerlo.

Esa locura colectiva fue ni más ni menos que el instinto natural de cualquier ser humano protegiendo lo que ve desprotegido, consumiéndose en menos tiempo que el que demora en llegar una avioneta hidrante.

No fue la locura colectiva lo que terminó con la vida de José. Fueron el Plan sin plan, el desamparo y la ausencia del Estado lo que empujó a los vecinos hacia el fuego. Nadie mete los pies entre las brasas porque quiere, no hubo alternativas. No hubo gente que salió sin medir las consecuencias, las consecuencias ya estaban allí, frente a nuestros ojos. Las consecuencias se evitan cuando no hay causas y esta fue una causa común, con consecuencias lamentables para todos.

Pésima pluma de espectador la de quienes escriben desde la pasividad cuando lo único que les arde es el teclado.