Desalambrar

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EN TRANSFORMACIÓN –

Por Pabla Ochoa – El martes 30 de mayo en la sede de la Universidad Nacional de Moreno se realizó (en el marco de un seminario de “Derechos Humanos en el Siglo XXI”), una charla sobre niñez trans y el derecho a la identidad de género donde estuvo presente la psicóloga y coordinadora del área de salud de la Comunidad Homosexual Argentina y Gabriela Mansilla, la mamá de Lulú, la niña transgénero que en el 2013 a los 6 años de edad obtuvo su DNI acorde con su identidad femenina autopercibida.

Luego de la jornada, Gabriela Mansilla señaló a Desalambrar la importancia de estas jornadas: «Lo que hay que señalar en que cada presentación o charla que se abre la posibilidad de ser multiplicadores, de informarnos y que no quede en un microclima, sino que cada persona que hoy estuvo acá en la Universidad Nacional de Moreno sepa actuar cuando se encuentre con una niña o niño y se pueda romper con lo binario, con la lógica de los colores que dice que el rosa es para nenas y el celeste para nenes y que se empiece a respetar los cuerpos. Es sembrar algo que sea multiplicador que garantice a niñas y niños trans un futuro, eso es lo importante de estar una vez más en Moreno”.

¿Estamos en una sociedad analfabeta de las leyes existentes sobre identidad de género?

No, estamos en una cultura represora. No somos analfabetos sino que estamos con los ojos vendados y estamos mal formados y normatizados por el sistema heterosexual. No tenemos libertad de sentir y es lo que debemos quebrar. Tenemos dos leyes maravillosas que son ejemplos mundial, como lo es la de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad y sin embargo seguimos reprimiendo las identidades. Nos enseñan a vivir oprimidos, esa es la cultura represora.

Entendiendo que esa mirada binaria y biologicista de los cuerpos, ¿cuánto cree que falta para no ver como diferente a toda persona que sea disidente a esa heteronorma?

En la actualidad hay varios varones trans que están embarazados y la gente ignora esas realidades, falta mucho para romper esa cultura represora. Ni siquiera creo que vea mi niña, es decir Luana, no lo está logrando actualmente y creo que va a pasar a que después de tres generaciones más se comience a vivir la libertad de los cuerpos, que en el DNI solo se coloque el nombre y nada más y no que sea obligatorio expresar la genitalidad.

¿El gobierno debería aplicar la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas y no como sucede ahora que queda en las buenas voluntades de algunos docentes?

Las buenas voluntades sirven pero no alcanzan. La ESI está incompleta, primero porque hay que darla y que sea obligatoria y que no dependa de buenas voluntades de los docentes. Hay que capacitarlos, a la ESI le falta una parte importante que es quitar la norma biológica de los cuerpos. En eso estamos luchando.