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OPINION y ANALISIS

Green Book y la amistad a prueba de realidades

viernes, 22 febrero, 2019

NOMINADA A 5 PREMIOS OSCAR –

Se acerca la entrega de los Premios de la Academia de Hollywood 2019. Desde el día en que se anuncian las nominaciones algunas películas experimentan un rejuvenecimiento promocional lo que da cuenta del interés económico detrás de tanta gala y glamour.

Una de esas películas es «Green Book: Una amistad sin fronteras«, una comedia dramática que está nominada en varios rubros incluidos mejor película, mejor actor protagónico y mejor actor de reparto. Esta “road movie” del súbgenero patrón-chófer, que ya transitara hace varias décadas Conduciendo a Miss Daisy (aunque invirtiendo los colores de sus protagonistas), cuenta el periplo que realizan un pianista virtuoso afroamericano Don Shirley (Mahershala Ali – nominado mejor actor de reparto) y su chofer Tony Vallelonga (Viggo Mortensen – nominado mejor actor protagónico) de ascendencia italiana por el sur profundo de los Estados Unidos a principios de la década de 1960. Está dirigida y escrita por Peter Farrelly (nominado mejor guión original). Se exhibe en el Hoyts Moreno desde el Sábado 23/2 hasta el Miércoles 27/2 a las 17:20.

LO BUENO: – La historia entretiene – Los momentos de comedia a cargo de Viggo Mortenssen resultan simpáticos.

LO MALO: – Un poco previsible – Faltan escenas de emoción y de triunfo drámático – El mensaje no convence.

1.OBSTÁCULOS QUE SE DESVANECEN

Tony Vallelonga es un empleado en un club nocturno de Nueva York donde cumple tareas de seguridad en las que debe hacer uso de la fuerza habitualmente. Don Shirley es un pianista de color que desea tocar en el Sur de los Estados Unidos. Tanto él como la discográfica que organiza la serie de conciertos saben que la gira de un artista negro tocando en escenarios de blancos por territorio tan hostil presagia conflictos, por lo que deciden contratar a un chofer de características especiales para que sea además una suerte de guardaespaldas. 

Es así que Tony, hombre rudo y acostumbrado a vivir de la violencia, cercano a los negocios turbios de la mafia, es el candidato ideal para proteger al fino y culto Shirley. La historia de cierto tinte dramático juega no obstante de forma permanente con el humor derivado del recurso, tantas veces utilizado, de la extraña pareja que por requerimientos de la trama se ven compartiendo situaciones problemáticas que pone a prueba sus diferencias acercándolos eventualmente.

A pesar de las cuestión planteada el protagonismo casi excluyente está reservado, no para el personaje de color, sino para el chofer blanco que será quien acompañe al espectador a comprender las situaciones. El rechazo por involucrase más en actividades ilegales de la mafia en momentos de desocupación da lugar a que Tony busque activamente quedarse con el puesto de chofer. Para ello deberá vencer su propio racismo tarea que logra realizar mágicamente y en tiempo récord. Es que ante todo Tony es un hombre de familia, buen padre y esposo amante.

A lo largo de 2 meses de gira los dos hombre se van conociendo y haciendo frente a la discriminación y los abuso que sufre el pianista Don Shirley. La historia es entretenida, aunque transita los lugares comunes y los caminos previsibles. Plantea los temas obligados: la discriminación, el prejuicio, el dilema amoldarse o confrontar, las diferencias de clase. Finalmente llega al mensaje moralizante: la amistad, los buenos sentimientos rompen todas las barreras. Idea que es reforzada por el subtítulo con el que se ha distribuido en Latinoamérica: una amistad sin fronteras.

2. CAMBIAR UN POQUITO

Se trata, a grandes rasgos, de lo esperable y, para un consumo no muy atento, no defrauda. Las actuaciones cumplen. No desentonan con la propuesta. Ambos protagonistas logran encarnar con solvencia los estereotipos requeridos.

Viggo Mortensen no se priva de ningún gesto capaz de delinear indubitablemente al italiano violento y un poco tonto, pero de buenos sentimientos (a lo Rocky Balboa) que sin embargo sabe manejar situaciones conflictivas con astucia, siempre y cuando su temperamento no desmadre el asunto, como todo un mafioso de la cosa nostra al uso hollywoodense.

Mahershala Ali en la piel de Don Shirley pianista formado en la música clásica y luego abocado al jazz como pianista y compositor consigue dar el aire de superioridad intelectual y distanciamiento con una emocionalidad reprimida y de contención permanente. Pero tal vez una mirada más atenta podría caracterizar al culto pianista de Ali como más bien un hombre de negocios o un abogado con expresión de piedra. Los diálogos en los que Don Shirley debiera resumir su vasta cultura occidental y blanca se queda tan sólo en sonrisas socarronas hacia Tony, sin ir más allá de una clase de redacción romántica muy básica. Esto le quita credibilidad al personaje, si bien no es necesariamente responsabilidad de Mahershala Ali sino más bien del director y del guionista que en este caso son la misma persona: Peter Farrelly.

Don Shirley y Tony Vallelonga son dos sobrevivientes. Ninguno aspira a cambiar el mundo que le rodea ni a transformarse a sí mismo, no más que progresar en el camino ya emprendido tomando las mejores opciones a su disposición y evitando en lo posible todo conflicto.

La única transformación que la película propone es la amistad entre este pianista culto prestigioso y de buen pasar con un trabajador cuasi lumpen con poca educación formal pero buenazo que permitirá un enriquecimiento de ambos por el afecto y el saber del otro. Y en el mientras tanto se diluirá entre ellos lo que los separa: el racismo en Tony y el desprecio clasista y aristocratizante de Don.

3. EL RACISMO SE ESFUMA

Sin embargo, no queda claro cómo y en qué momento logra Tony comprender y desalojar el profundo desprecio racista así como el de todo su entorno familiar (a excepción de su esposa, se presume). Lejos de ser un detalle irrelevante es supuestamente lo que vertebra la anécdota que se está contando. En ningún momento de la relación Tony vuelve a tener un accionar tan detestable como el que tiene al principio de la historia cuando tira a la basura dos vasos en la casa familiar por haber sido usados por dos hombres de color. Esto supone un asco visceral, corporal, íntimo ante el cuerpo repugnante de lo despreciablemente distinto. Es un punto de partida muy difícil de desandar y un lugar muy incómodo para el personaje protagónico que deberá sostener la identificación del espectador en una película moralizante del mainstream.

Ese podría ser un tema interesante: cómo un racista visceral se encuentra en la situación de tener que defender a un negro de sus agresores blancos. Pero nada de esto se plantea en la película. Ya desde  el momento en que Tony conoce al pianista ese racismo profundo sale de escena y abandona al personaje conviertiéndose en un mero prejuicioso, presa de la ignorancia. Este sí es un asunto más simple y manejable. No puede eludirse la sensación de que el tema central planteado ha sido escamoteado con toda intención.

4. HUMOR, SANTO REMEDIO

Por otro lado no hay ningún conflicto de importancia en la relación Patrón-Empleado, no porque no haya de parte de Don Shirley gestos humillantes hacia Tony sino porque ambos ocupan con comodidad su lugar de clase. Salvo al principio de la relación laboral Tony pone en claro sus funciones por considerar ciertas tareas indignas: el no carga valijas (aunque estos condicionamientos se liman luego), es su chofer y su guardaespaldas, no su valet. Aquí Tony, como Don en otras circunstancias, pretende mantener su dignidad, pero aquí en un antagonismo de clase y, del mismo modo, sin rebelarse ante el sometimiento laboral que se expresa en reiteradas oportunidades y que, cuando no, es sobrellevado con humor.

5. TODOS PODREMOS SER RICOS Y PODEROSOS

Tampoco la película cuestiona esta relación de sometimiento es que es una pieza importante en la articulación del mensaje del pianista y de la película. Porque Don Shirley al realizar esta gira por el sur profundo americano, tomando riesgos y soportando humillaciones despliega en realidad una cruzada por principios ético-políticos. Su intención es mostrar a la población negra sometida que ellos, como él, algún día podrían también ser beneficiarios del sueño americano. Si él pudo ¿porqué los campesinos pauperizados de los campos de algodón no podrían lograrlo? Ahí lo tenemos a Barak Obama para sostener el mismo discurso 50 años después: los negros y las negras podemos ser presidentes, pianistas prestigiosa/os, y hasta ser ricos/as con choferes blancos/as. La promesa es la igualdad de oportunidades para competir por los lugares en la cima de la pirámide social. Tanto blancos como negros podemos/podremos ser tanto explotadores como explotados. Ahí esta la mirada de orgullo de Don Shirley a los campesinos sudando al sol para confirmarlo, una escena de extrema obscenidad que solo la arrogante confianza en el capitalismo americano podría sostener.

Este planteo, que no se hace del todo explícito, sí genera la idea que apunta al climax dramático, por demás pobre. Esa idea es la que en boca de Tony destaca que él es más negro que el pianista porque conoce a Little Richards, conoce y aprecia la cultura negra (otra incoherencia del personaje en relación al desprecio del principio) y que además tiene que laburar y someterse a la explotación para sobrevivir como las clases populares negras; en tanto que Don Shirley ha mamado la cultura blanca, desconoce la música popular negra y desprecia el pollo frito. Su drama, entonces, es estar entre dos mundos: rechazado por los blancos cultos y rechazado por la comunidad negra.

6. POSICIONES IDEOLOGICAS Y LA HONESTIDAD PARA ASUMIRLAS

Proponer mensajes conservadores no hace de Green Book necesariamente una película sin valor. Los criterios para evaluar una película moralizante y panfletaria, como suele ser el cine políticamente “correcto” de Hollywood (o que pretende serlo), no pueden ser criterios moralizantes y panfletarios. Si bien tampoco deben eludirse, de ningún modo, el análisis del contenido ideológico y la explicitación de los planteos políticamente intencionados, lo valioso de una película, sin embargo, reside en lo que aporta a la reflexión y al debate en torno a algún tema más o menos relevante, político, emocional, vital, o estético. Para ello es necesaria la honestidad de quienes realizan una película que implica el respeto al espectador independientemente del posicionamiento de sus realizadores. El cine moralizante es limitado pero la crítica moralizante también lo es. No es su posicionamiento ideológico lo que le quita valor a la película sino su reticencia a argumentar dichas posiciones, con franqueza y sin concesiones.

Green Book plantea la cuestión del racismo visceral para luego meterlo bajo la alfombra, plantea la articulación entre la explotación de clase y la dominación racial pero no la analiza y ofrece implícitamente una respuesta parcial y celebratoria de una hipotética e idealizada explotación ejercida por los negros. Es más lo que oculta, retiene y escamotea que lo que realmente ofrece a la reflexión.

7. AMISTAD A PRUEBA DE REALIDADES

La amistad como medio para atravesar barreras tiene un tratamiento similar. La relación entre Don y Tony, patrón y chofer, parece ser el resultado de un particular equilibrio entre Blanco oprime a Negro, Intelectual Rico oprime a Pobre Inculto. Pero la distancia emocional nunca llega a zanjarse en toda la película. Sería más honesto llamarla relación de mutuo respeto que eventualmente y por otras experiencias podría terminar en una amistad… o no. Pero sorprende esa escena final en la que Tony y toda la familia Villalonga otrora racista acérrima, abre los brazos a un patrón negro como un amigo, uno de los suyos. ¿Cómo? ¿Porqué?

Son demasiados planteos defraudados. Algo que el cine cómodo de todas las latitudes suele hacer: publicitar grandes temas y ofrecer entretenimiento sin demasiadas complicaciones. Después de todo siempre esta el argumento que todo lo resuelve: «¡Es una historia real!

8. LA HUMILLACION DIGNIFICADA

Es innegable que enuncia temas importantes y que en alguna medida los trata, aunque superficialmente. Pero, además, le falta emoción para cumplir con los estándares a los que nos tienen acostumbrados los tanques de Hollywood que aspiran al Oscar. Se extraña, en cierta medida, alguna singular demostración de amistad generosa y valiente, o algún episodio en que finalmente los héroes, los buenos, se sobrepusieran al sistema racista de los ricachones sureños.

Nada de esto sucede porque de lo que realmente trata la película puede ser resumido en las frases presentes en el Trailer oficial extraídas de diferentes escenas: “- ¿Por qué sonríe y les da la mano de esa manera? – Porque requiere mucho coraje cambiar el corazón de las personas. – Nunca se gana con violencia, solo se gana cuando mantenés la dignidad.”

Todo esto alcanza para armar un Trailer impresionante, que es lo que en definitiva vende la película. Y alcanza también para pasar poco más de 2 horas entretenidas sobrellevando el racismo, la exclusión, la pobreza, los abusos y las humillaciones con grandes dosis de astuto autocontrol, buenos sentimientos, muchas ganas de cambiar el corazón de los opresores y el infaltable e imprescindible humor que hace todo mucho más soportable.  







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