Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


Cerró el 2021 con la agenda ambiental a la orden del día. En Chubut, la rebelión popular más grande de su historia detuvo el avance de la megaminería. En estos momentos varias provincias están padeciendo incendios y en simultaneo nos enteramos que el propio ministro de Ambiente, Juan Cabandie, aprobó la explotación petrolera en el mar argentino en una zona destinada a ser una área protegida por su diversidad de ecosistemas. Culmina este año con el gobierno decidido a pagar la deuda externa en acuerdo con el FMI con un plan de ajuste y avance, en todo el país, de proyectos extractivistas que acrecienten las exportaciones. Para entender la crítica situación hablamos con biólogo y filósofo, Guillermo Folguera*, que también es profesor e investigador del CONICET pero por sobre todo activista ambiental y comunicador popular. Nos dice que el 2022 será «punta de lanza» el tema socio-ambiental para sectores gubernamentales- empresariales pero también para la resistencia social. Por ANRed.


Recientemente festejamos el Chubutazo contra la megaminería, ahora estamos viendo incendios en varias provincias y hoy nos anoticiamos con la aprobación por parte del ejecutivo nacional  de la explotación petrolera en el mar argentino, ¿Cuál  es tu opinión sobre la situación actual?

Esta cerrándose un año con muchas cosas que podían esperarse y no por eso son menos preocupante. Los gobiernos de turno tanto del lado de los funcionarios como sus vínculos empresariales han mostrado que el plan A, B, y C en nuestro país en términos de «producción» es extractivista, sea offshore en el mar, sea megaminería o fracking, sea agronegocio como la reciente aprobación del trigo HB4 o sea a través de las plantaciones forestales, mega-factorías de cerdo o extracción del litio. El plan es extractivismo y esto traerá un escenario de gran destrucción ambiental e inequidad social a costa de producir comodities para exportación y obtener rápidamente dólares. Esto está directamente vinculado con la deuda externa pero también con una forma particular de pensar el territorio en torno  a ciertos sectores concentrados beneficiados y de acuerdo a un proyecto demográfico que tenga más del 90% de la población en grandes ciudades.

No hay solo esto. Lo de Chubut marca a las claras que hay una organización social que viene creciendo. Creer que lo sucedido es espontáneo es un error cuando se viene peleando desde hace 20 años. Igual que el Mendozazo (dic. 2019). Hay un trabajo a nivel nacional. Nunca he visto tanta articulación entre movimientos y organizaciones sociales como en los últimos años. ¿Esto alcanzará o no para detener el extractivismo? no sabemos. Pero estamos ante una situación límite. Con respecto al diagnóstico que es catastrófico: en este momento hay 11 provincias incendiadas. Todos los cuerpos de agua en nuestro país están contaminados. Niveles de cáncer que ni siquiera están siendo cuantificados. Y una desigualdad social directamente vincula en donde 1 de cada 2 familias no comen cotidianamente. Pero también hay un pueblo empoderado que se reconoce como en el caso de Chubut y esto abre un escenario novedoso.

-Ante esta situación actual de incendios, que tardó en llegar a las noticias y que se explica de forma reduccionista, ¿qué políticas crees que se tendrían que aplicar para evitarlos?

Hay una situación clave sobre el cambio climático que se esta imponiendo  cada vez más en estas situaciones.  Y arranco por acá no porque sea el único elemento sino porque es fundamental mencionarlo. Hay, por ejemplo, cambios en los regímenes de precipitaciones que van a ser una constante en este escenario global, Argentina muestra registros espantosos. Uno de los que mas sorprenden y que se conecta con los incendios tiene que ver con que en los últimos 15 años, Argentina es uno de los 5 países que más desforestó. Y cuando tenés este escenario entrás en una especie de estructura helicoidal en la cual cada vez hay más ecosistemas desprotegidos y suelos con menor capacidad de retener agua que a su vez son más susceptibles, cuando llueve, a inundarse y, cuando hay sequía, a prenderse fuego. Es un problema regional que también sucede en Paraguay y Brasil. Esto era esperable por lo que venía pasando en el Chaco por mencionar uno de los focos de desforestación y que repercute, por ejemplo, en el río Paraná. Ya vimos la menor capacidad de agua. Y si a esto le agregás, 4 o 5 cosas más; una sería los grandes emprendimientos que consumen agua; agronegocios cada vez más expandidos que toman una  cantidad increíble de agua y que fomentan una tecnología como HB4 que tratan al territorio argentino como si fuese todo pampa húmeda. O tenés proyectos como la megaminería o el fracking que consume grandes cantidades de agua  y hay lugares como las plantaciones forestales de pinos y eucaliptus que también son clave, primero porque toman agua y secan territorios, esto fue muy discutido en Chile. Pero además, frente a los incendios, se sabe que se propaga mucho más rápido el fuego en una plantación de pinos y eucaliptos por su homogeneización. En una plantación forestal el fuego se propaga 30 veces más que en un bosque nativo. Es decir, se generan muchas condiciones para que una vez iniciado el fuego se propague.

Si a esto le agregás que nuestro país viene de incendios incrementados en un 70% y que se reconoció que un 90% fueron intencionales y no hay responsables judicializados. Y si le sumamos que en los incendios del Paraná muchos de los territorios quemados inmediatamente se usaron para ganadería, entonces tenemos un combo para que esto sea una constante. Por acción o por omisión se propaga un fuego. No se realizan inversiones como corresponde tanto materiales como en recursos humanos.

Tenemos un Ministerio de Ambiente que es funcional a la mirada de ministros como Kulfas que tiene una concepción de desprotección socio-ambiental y toda una región que ha puesto la pata en el acelerador en una degradación socio-ambiental y que solo busca generar la mayor cantidad de ganancias antes que se termine de hundir el Titanic. Es un escenario muy grave.

-Y a esto se le suma la aprobación reciente de la explotación petrolera ¿Cómo puede entender la gente lo permisivo de esta actividad en este contexto de un gobierno vinculado a pagar el endeudamiento estructural?

Se están dando cuestiones emblemáticas que están sucediendo. Esta todo en caliente. Creo que es un error no pensar que esta aprobación de la explotación marina esta desconectada con lo que sucedió en Chubut. Yo creo que tiene una conexión directa a pesar de que se trata de una actividad extractivista distinta. Yo creo que se esta buscando obtener de manera acelerada divisar para la macroeconomía y la deuda. Es emblemático que la entrega del mar argentino sea a empresas extranjeras como puede ser la noruega Equinor o la Shell. Hay un enfrentamiento de sectores productivos y eso también en Chubut fue una constante. Vamos a ver aquí también un litigio directo con toda la industria pesquera que fue fundamental en el conflicto no solo en Chubut si no también por ejemplo en Tierra del Fuego por el No a las salmoneras.

Es muy grave lo que esta pasando ahora: tenemos 11 provincias incendiadas. Tenemos una acusación sistemática de una falta de presencia clara en las políticas públicas del Ministerio de Ambiente y se suma esta aprobación que esta firmada por el propio ministro Cabandié. En este contexto, el ministro de Ambiente mete esta resolución a pesar del pronunciamiento público de las organizaciones sociales, científicos, vecinos que le dijeron No al offshore. Es de una gravedad institucional muy seria que abre un 2022 con un complejidad brutal en donde el tema socio-ambiental va a ser una de las punta de lanza no solo de los sectores gobernantes y empresariales sino también de la resistencia social.

-¿Pensás que en este escenario se agudice la respuesta represiva contra estas resistencias?

Hay un proceso de aceleración y en esto no hay grieta. Los dos grandes partidos mayoritarios han decidido aprobar a cualquier costo. Y la cuestión ambiental se esta viendo. Estuve en Rosario viendo la sequía del río y también en el río Mendoza. Y vi  lo que es confundir parte de la cuenca del río con un desierto. La cuestión de litio también se esta mencionando poco. Entonces, creo que hay un futuro en donde se van a multiplicar las resistencias, las articulaciones. Y del otro lado pueden amenazar con aumentar la represión pero si no hay una convención en donde el sector gobernante se ponga a la altura de las circunstancias y elaborar un proyecto de país que no sea a un año sino que sea a 15 o 20 años le estarán errando. Las comunidades están siendo arrinconadas. Esto no es «Palermo Rúcula», son comunidades que necesitan vivir. Es gente que padece cáncer, gente que no tiene agua para sus animales para sus hijos. Son comunidades que están siendo expulsadas de sus territorios en donde tiene las restos de sus ancestros. Estamos hablando de personas que viven de la pesca y ahora tendrán plataformas de exploración con consecuencias que nadie se hará cargo.  Son muchos elementos y si el sector gubernamental no comprende hacía donde esta llevando a las comunidades tarde o temprano van a quedar en el camino. Estamos hablando de lo fundamental de la vida para estas comunidades. Piensan que pueden seguir apretando y a 20 años del 2001 piensan que esto paso y veamos lo que sucedió en Chubut. No tienen una comprensión real de lo que pasa. Es un año preocupante por la falta de signos visibles desde el sector gubernamental-empresarial pero a la vez hay mucha esperanza por la fuerza de las comunidades que están articulando de diferentes maneras.

*Guillermo Folguera, es un activo comunicador en sus rdes sociales y es integrante de programa radial «Después de la Deriva» que se emite los martes a la medianoche por FM La Tribu, FM 88.7.