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OPINION y ANALISIS

La aventura de escalar

domingo, 31 marzo, 2019

ASCENSO LIBRE EN SOLITARIO DE EL CAPITAN –

Una de las actividades más primarias de los seres humanos es escalar. Siempre que la  humanidad necesitó explorar, buscar nuevos horizontes sortear obstáculos, en algún momento debió enfrentar el reto de escalar. Se trata por eso de un deporte que nos conecta con la naturaleza, la nuestra y la que nos rodea. El paisaje, y en él la imponencia de la gran masa de granito que es “El Capitán”, es uno de los atractivos de “Free Solo”.

Situado en el Parque Nacional Yosemite de California, “El Capitán”, de poco más de 900 metros de altura, es un ícono en el ambiente de la escalada en roca. Alex Honnold, uno de los escaladores más destacados del mundo, asumió el desafío de escalarlo, por primera vez, solo y sin ningún tipo de equipo o dispositivo de seguridad como arnés o cuerda que proteja su integridad física ante una eventual caída.

“Free Solo” es un documental producido por la revista National Geographic. Es, además, el nombre de esta actividad en la que el más mínimo error significa una muerte segura.  Por esto a lo largo de la película la muerte está presente en la articulación de la historia y de las reflexiones. Se aboca a describir cómo los protagonistas, Honnold pero también quienes lo asistieron y los mismos realizadores vivieron esos momentos cuando ciertamente el desenlace era una incógnita.  

Jimmy Chin, parte del equipo de filmación de la National Geographic, y también escalador, dirigió junto a Elizabeth Chai Vasarhelyi este documental que ganara el Premio Oscar al mejor documental 2019.

1- LA SINGULARIDAD DE UN ESCALADOR EXTREMO

“Free Solo” nos lleva a conocer las particularidades de esta actividad, disfrutando del paisaje y de la destreza física de su protagonista planificando, preparando y realizando este ascenso en solitario. Sin embargo lo que estructura el relato es la exploración del propio Alex Honnold como personaje central. Lejos del estereotipo del grandilocuente deportista extremo, amante de la adrenalina y que quiere vivir al máximo la vida, arriesgándola en los más hermosos paisajes naturales jamás vistos por la mayoría de las personas,  Honnold es, por el contrario, muy callado y solitario. Explorándolo la película indaga en su vida personal, su cotidianeidad, su familia, su historia, su pareja. Intenta además responder a la pregunta. ¿Por qué arriesga este muchacho la vida de esta manera?

Si bien logra mantener el interés del espectador el relato se resiente cuando dedica demasiado tiempo a la vida personal de Honnold que no es de mayor interés ya que no va más allá de la superficialidad típica de los abundantes documentales de factura estadounidense que se vienen realizando para la televisión por cable desde hace casi 3 décadas. ¿Qué sentido tienen los planos de Honnold, cocinando, comiendo o comprando una heladera? No aportan mucho al conocimiento que ya teníamos del protagonista y que parecieran querer afirmar que se trata de una persona de carne y hueso, como si no lo supiéramos ya.

Asistimos a las alternativas de la preparación de la escalada pero la película no recurre a planos secuencias que “muestren” acciones en forma detallada sino que, como es habitual en este tipo de documentales, se prefieren las tomas editadas y explicadas por una voz en off por considerarlo más dinámico, aunque mantienen al espectador a distancia de lo que sucede. Compartir en silencio los momentos de concentración dirigida a lo que se hace, habría sido un estilo más acorde con el temperamento del personaje que busca retratarse.

Aunque adquiere cierta profundidad cuando su novia o especialmente Tommy Caldwell, un experto escalador que lo asiste en la preparación del ascenso, reflexionan sobre Alex, su personalidad y sus motivaciones, la película choca con la reticencia de su protagonista a reflexionar sobre las razones que lo llevan a arriesgar la vida. No obstante estas decisiones estilísticas fallidas y algunos recursos poco efectivos como el falso fracaso, “Free Solo” logra cautivar sosteniendo la tensión al registrar una hazaña realizada con simpleza como si se tratara de lo más fácil del mundo.

2-SOBRE MUERTES ANUNCIADAS

El free solo  es un estilo de escalada incluida en el amplio espectro de la actividad. Pueden, a grosso modo, hacerse algunas divisiones: Existe la escalada en interiores  en estructuras artificiales y la escalada de exterior en escenarios naturales. Por otro lado la escalada en exteriores puede ser en roca o en hielo. La escalada en roca puede ser asistida o artificial (“aid climbing”), libre (“free climbing”) o solo integral (“free solo”). 

La escalada asistida utiliza todos los medios a disposición para lograr un ascenso: cuerdas, arneses, puntos de fijación, poleas etc. En cambio en la escalada libre se utiliza únicamente el apoyo de las manos, brazos, pies y piernas para progresar en el ascenso. Es una actividad que busca minimizar los riesgos utilizando arneses y cuerdas enganchadas a puntos fijados a la roca pero solamente como protección. Este equipo específico no ayuda al escalador a progresar como en la escalada asistida, sino que su función es evitar que el atleta se precipite a una muerte segura. Por lo general se realiza en pareja: en tanto una/o asciende el otra/o sirve de contrapeso ante una eventual caída. Esta actividad es un deporte que entraña riesgos pero que en términos estadísticos es tan o más segura que el automovilismo o el boxeo.

Pero la escalada libre en solitario es otra cuestión totalmente distinta. El solo integral o “free solo” utiliza la misma técnica que la escalada libre, descansa en las mismas habilidades físicas pero prescindiendo de dispositivos de seguridad. De cometerse un error no hay forma de escapar a la fatalidad. Quién intente un ascenso en estas condiciones debe hacerlo en forma perfecta porque de no hacerlo el resultado es la muerte.

Se cuenta en la película “Free Solo” que hay un consenso generalizado en el ambiente de escaladores que dice que quien persista por mucho tiempo en esta modalidad eventualmente encontrará la muerte. Esta afirmación se apoya en una larga lista de escaladores que murieron en ascensos “free solo”: Paul Preuss, Jimmy Jewell, Derek Hersey, Dwight Bishop, Ueli Steck, John Bachar, Michael J. Ybarra, Michael Reardon, John Leary, Dean Potter.

Lo que inquieta y hasta irrita no es el poner en riesgo la propia vida sino hacerlo de manera innecesaria y con absoluta conciencia de ello. Lo absurdo de estas muertes anunciadas horroriza.

3-LA CONTRACULTURA Y LO EXTREMO

Existe una tradición en la historia social del gran país del norte que puede agruparse en torno a la idea de «contracultura». Nacida de la insatisfacción y vacuidad del sueño americano, ha tenido diversas expresiones desde el arte, la literatura hasta el activismo social y político.

Ciertas corrientes cuestionaban la sociedad de consumo en los años 60 y 70, épocas de “gloriosa” expansión capitalista. Propugnaban un acercamiento a la naturaleza y una integración del ser humano a su entorno, su animalidad. El hipismo y la vida comunitaria fue expresión de esta tendencia que se retiraba de la vida moderna buscando un nivel superior de conciencia y un sentido más pleno de la vida.

Por otra parte la espectacularidad y el impacto publicitario estuvieron siempre presentes en la vereda de enfrente en el marketing que utiliza con fines comerciales la mirada morbosa de un público que asiste a la proeza de alguien que hace algo “nunca antes intentado por un ser humano”.

Hoy en día el deporte extremo es un rubro bien establecido hace décadas en la góndola del mercado mundial del entretenimiento. Se hermanan así la avidez de la mirada morbosa con el ideal de vuelta a la naturaleza de la contracultura aportándole a las actividades extremas un halo contestatario que nutre la subjetividad de sus cultores.

4-EL DEPORTE, LA AVENTURA Y LO EXTREMO

La escalada solo integral es un punto de encuentro de varios paradigmas. Alex Honnold, el protagonista de la película “Free Solo”, es un deportista de elite con prestigio internacional. Un concienzudo deportista que se avoca a su actividad a tiempo completo y que a pesar de lo que pudiera pensarse descarta actividades que considera extradamente peligrosas como por ejemplo el salto BASE.

La revista National Geographic, que produjo la película «Free Solo», así como muchas otras marcas dedicadas a variadas actividades  invierten para explotar un mercado que articula las ideas de riesgo, libertad y naturaleza. Combinan hermosos paisajes con la posibilidad de morir en una sola experiencia de liberación eufórica subjetiva, fuertemente individualista.

Si bien se trata de actividades mayormente marginales y minoritarias son en conjunto masivas si se considera el público que las consume como espectáculo. En este mercado hay una línea entre el deporte aventura y el deporte extremo que en el caso del free solo se desdibuja un poco.

El deporte convencional: El mundo de la escalada se nuclea en dos importantes centros: Por un lado la escalada indoor es una actividad en la que se compite en torneos desarrollados en lugares cerrados con puntaje y campeones mundiales y toda la parafernalia de los deportes tradicionales. Su contexto de desarrollo es Europa donde se realizan los principales torneos y encuentra su financiamiento por los canales usuales de todo deporte profesional. El acento esta puesto en la destreza física casi de manera excluyente. Ni el riesgo, ni tampoco la naturaleza son ideas fuerza. Es decididamente un deporte de corte tradicional regulado y completamente seguro o que aspira con todas las herramientas a su disposición a serlo.

El deporte aventura: Por otro lado la escalada en escenarios naturales es un deporte de aventura sin competencia que tiene una impronta de actividad turística necesariamente llevada a cabo en contextos naturales. Su centro se ubica en EEUU que ofrece una amplia gama de sitios de escalada de fácil acceso, con una larga tradición, que atrae a cultores de todo el mundo. El individualismo y el prestigio son motores, que arrastran a experiencias de superación personal, de liberación de la futilidad del mundo moderno. La aventura es el núcleo de la actividad.

El deporte extremo: El riesgo de vida es aquí el parte aguas. El deportista extremo no se conforma con la aventura busca experiencias límites que ciertamente tienen sentido en tanto ponen en riesgo la propia vida. Su practicante es un deportista pero también es un artista de la acción que sueña con hazañas imposibles y las realiza para ofrecerlas a la admiración del mundo. Pone en el primer plano del espectáculo el riesgo.

5-LA METÁFORA DE LA AVENTURA

El paradigma que estructura la subjetividad del deporte aventura, precursor del deporte extremo, se asocia también a los míticos exploradores del siglo XIX a lo Amundsen, descubridores de lo inexplorado que incorporaban territorios misteriosos al conocimiento científico, geográfico y natural de la cultura europea de la época.   

Constantemente superando límites más allá de las fronteras de lo posible, allí se encuentra la exploración de corte científico con el deporte aventura. En esta intersección está sólidamente plantada la National Geographic.

Pero en los últimos años el deporte aventura se ha acercado a los deportes extremos. Hay una cierta contradicción en los paradigmas que manejan estos dos contextos simbólicos. El turismo aventura toma riesgos pero busca minimizarlos en pos de alcanzar un objetivo: de suceder algo el objetivo no se cumpliría. Por lo tanto los riesgos deben ser regulados. Siempre se vio con malos ojos a quienes tomaban riesgos excesivos o innecesarios. La «locura» no es un valor a defender, al menos no explícitamente, en el ambiente del deporte aventura. 

Este rechazo a aventuras excesivamente alocadas tiene su origen en tradiciones antiguas. A lo largo del siglo XIX muchos míticos exploradores encontraron la muerte, pero el sentido de sus vidas y de sus esfuerzos fueron el progreso en el conocimiento geográfico y científico, una mística propia de un Occidente en expansión. Expediciones que perseguían objetivos superiores, sublimados con esta mísitca aventurera, muchas veces de índole exclusivamente económica como aquellas del sanguinario Sir Henry Morton Stanley o del prestigioso David Livingstone en el continente africano. Eran considerados verdaderos aventureros, hombres de acción y ambición que tomaban riesgos pero controlados con aceptables perspectivas de éxito.

El deporte aventura es una metáfora de aquellas expediciones, una reproducción para uso del hombre y la mujer modernes. La experiencia personal es importante pero, en alguna medida, secundaria, lo principal es sobrepasar fronteras e incorporar nuevos territorios inexplorados, aunque más no sea metafóricamente. En este concepción simbólica podría ubicarse “The dawn wall“ (La pared del amanecer) documental de 2018 que registra el primer ascenso libre (con sogas como protección) de la pared más difícil de El Capitán a cargo de Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson.

Por el contrario  la escalada en solitario integral desafía este paradigma. Pone en primer plano la experiencia y oblitera cualquier posible objetivo superior. En tanto que la escalada libre es claramente un deporte aventura, el solitario integral es un deporte extremo porque encuentra su sentido en el riesgo mismo. Es la única diferencia existente entre las dos actividades.

6-UN ASCENSO PERFECTO

Es por esto que cobra centralidad la subjetividad de Alex Honnold protagonista de “Free Solo”. ¿Por qué escalar sin cuerdas de contención si ya ha realizado la ruta en incontables oportunidades? ¿Cuál es la experiencia que transita al escalar sin cuerdas?

Entre todas las respuestas parciales que ensaya Honnold, dice que es para él una búsqueda estética: “la búsqueda de la perfección”. La necesidad de ser perfecto apostando su vida en ello enaltece esa perfección a niveles sobrehumanos.

No se trata para Honnold de una experiencia adrenalínica como podría ser, en su perspectiva, el wingsuit BASE. Desde su subjetividad, si hay adrenalina, si hay sensación de vértigo es porque algo está muy mal. El proceso de su preparación consiste en alejarse de esa sensación. “Si algo me da miedo es que no estoy listo” afirma Honnold. Explica que en los incontables recorridos hechos previamente con cuerdas se detiene en cada punto a experimentar preguntándose: ¿Sentiría miedo si no estuviera asegurado de esta cuerda? Confía en su saber hacer y sus sensaciones. Planifica y coreografía todos y cada uno de sus movimientos practicándolos decenas de veces con una cuerda primero, explicitándolos en una hoja de ruta, memorizándolos.

Hay que decir que Honnold es un escalador de primerísimo nivel. No solo es coraje, es principalmente una enorme habilidad técnica lo que hace posible ese ascenso. Y el modo de encontrar un camino seguro es construyendo la posibilidad de transitar una escalada en una ruta que sin dejar de ser difícil sea perfectamente realizable sin errores.

Habiendo superado ese punto la concentración en lo que hace es lo que marca su experiencia al escalar. Un estado de nirvana, no como lo entiende el sentido común occidental como una forma de plenitud eufórica, sino algo cercano a la nada. Nada existe, solo la piedra y su cuerpo haciendo los movimientos con absoluta autoconciencia, abstrayéndose del mundo, hasta alcanzar el punto en que ya ni la piedra ni su cuerpo existan.

7-PLANIFICAR PARA MINIMIZAR RIESGOS

Alex Honnold es un personaje hecho a medida de la National Geographic. No es un exuberante y verborrágico Dan Osmon o un showman a lo Dean Potter amantes de los saltos en paracaídas equilibristas de altitud y también destacados free solos, ambos fallecidos trágicamente. Alex es un concienzudo planificador de sus proyectos con su propio protocolo que le indica cuando algo es seguro y cuando no, será muy personal pero no deja de ser un protocolo al fin.

Afirma que lo que él hace es seguro, aunque también ha realizado escaladas muy exigentes sin ningún tipo de preparación. Alex cuenta que el 95 % de su tiempo de escalada es realizada con dispositivos de seguridad y que solo muy esporádicamente decide encarar un proyecto free solo. Su apariencia de “nerd” refuerza la idea de una aproximación científica para realizar sus proyectos. Por eso es un deportista extremo a la medida de la National Geographic, más cercana al más sensato paradigma del deporte aventura.

Tommy Caldwell, que asistiera a Alex en este ascenso y que compartiera con él la travesía uniendo los picos del Fitz Roy aquí en el cono sur, lo caracteriza como una persona con un pensamiento bastante simple. No frecuenta la introspección, ni reflexiona en torno a temas como la muerte, la vida, la belleza, la naturaleza, la fuerza vital, ni ninguno de esos tópicos habituales en los cultores de estas actividades. Afirma que esta ausencia de pensamiento complejo vuelto hacia sí mismo es una de las cualidades que lo hace ser tan bueno en lo que hace. Alex Honnold se aproxima al peligro de forma desapasionada y fundamentalmente técnica.

Construye así una figura plantada en el paradigma del aventurero objetivo que minimiza riesgos y de este modo incursiona en actividades extremas que podrían resultarle ajenas, ya que pondrían la experiencia en primer lugar y la propia vida en segundo.

Esta clase de construcción extrema de valores no debe, sin embargo, ser considerada como irracional o ajena a la cultura. Ya entrados en el siglo XXI la decadencia de la civilización occidental, las drogas, la violencia, las armas, el individualismo hedonista extremo como estímulo para experiencias intensas, casi místicas, en un mundo desacralizado, ha llevado a transmitir on-line muertes horrorosas, suicidios o asesinatos en masa. Todas estas construcciones simbólicas son, por lo tanto, derivados lógicos de la cultura actual y no extrañas anomalías.

Alex Honnold con su peculiar simpleza y frialdad, acompañado por La National Geographic, parece querer estar un poco más acá de la típica experiencia extrema. Es lo que intenta retratar «Free Solo». Es difícil imaginar que hubiera sucedido con el documental de haber caído Alex al vacío. Probablemente tanto horror hubiera hecho al documental dificilmente digerible para una porción muy importante del mercado al que estaba destinada.

8- LA MAQUINARIA DEL ESPECTÁCULO

Lo que busca la película es hacer partícipe al espectador de la experiencia singular de Alex. Por eso le dedica bastante tiempo a justificar porque filma a la distancia el momento del ascenso decisivo, defraudando en cierta medida el objetivo primigenio. La cercanía del equipo de filmación podría distraer al escalador poniéndolo en riesgo. Resignan el espectáculo y privilegian la seguridad de Alex pero también la de la inversión.

No obstante estos contratiempos lo que queda claro es que nada de todo esto podría sostenerse económicamente si no fuera registrado para el gran público. Hoy Alex Honnold es una celebridad mundial y un éxito comercial. Ningún deportista extremo o de aventura podría subsistir sin los sponsors y sin el registro pormenorizado de los proyectos más audaces.

Esta asociación entre corporaciones y deportistas deseosos de arriesgar sus vidas conforman un tándem sinergético que en gran medida potencian desenlaces truculentos y macabros. Son las reglas de este peligroso juego. Alex afirma escuetamente y no sin cierto humor negro al referirse a una eventual caída: “serían los peores 4 segundos de mi vida.”

9- UNA MUERTE ABSURDA

No se trata de un espectáculo artificioso, el riesgo de muerte es real. En la película Honnold propone un paralelismo: el escalador solo integral sería como un guerrero. Pero si bien se analiza un guerrero lucha por un ideal o al servicio de un señor. Sin entrar a juzgar estos fines, puede afirmarse que la estructura de la actividad del guerrero responde más bien a un orden que procura asegurar un bien que sería superior a la propia vida del guerrero, en tanto que en la actividad de Honnold no hay objetivo superior, solo la superación personal y la satisfacción de hacer algo que nadie había hecho antes.

Más prosaicamente puede pensarse en el dinero y la fama, en desempeñar en la sociedad del espectáculo el papel del “audaz aventurero” o más lisa y llanamente para divertir a las masas. Ninguno de estos objetivos parece ser muy honorable ni superior a la vida de Honnold.

No obstante estas diferencias la conexión existe desde el momento en que ambos, guerrero y escalador extremo, incluyen la propia muerte dentro de las eventualidades de su que hacer. Pero en tanto que el guerrero apuesta a una muerte gloriosa producto de una acción heróica que lo haría vivir en la memoria de su pueblo, Honnold es totalmente consciente de la futilidad de su muerte. Su caída no sería producto de un acto superior de valentía sino producto de un error, de una distracción, de un descuido momentáneo e irreversible.

Acepta con cierta amargura su condición de producto desechable. “Si yo muriera todos continuarían sus vidas como si nada” afirma en un momento de la película.  Si bien se mira el centro del espectáculo brindado no es más que la experiencia narcisista de sí mismo como un niño que pretende conservarse en su perfección inmaculada. ¿Por qué alguien habría de sentirse en deuda con una persona así?

Esas hazañas extraordinarias pero sin sentido, impactan y son objeto de admiración; pero, sin embargo, no involucran a la comunidad a la que dicha acción estaría dirigida más que como entretenimiento y que justamente por no tener sentido son fácilmente aceptables por sectores diversos. Pero, no obstante que la proeza haya sido realizada, el mundo permanece inmodificado, todo sigue igual, como si nada hubiera sucedido. Tan rápido como captura la atención masiva, al desaparecer de los medios, el interés de las audiencias desaparece igual de rápido. Alex no podría esperar otra cosa.

10- MÁS ALLÁ DEL MUNDO DE LOS SERES HUMANOS

La muerte de un free solo es algo de una extrema soledad porque la concentración es en sí mismo para sí mismo, desplegado en la naturaleza, en el cosmos, en los elementos, más allá de los seres humanos. Está más allá del mundo. Es más que un hombre. En el ambiente de la escalada hay quienes llaman a Honnold “La Bestia”. Por eso sería libre, porque se solaza en su completitud animal. Su preparación puede ser considerada como una preparación para la muerte, para recibirla con la liviandad e inconsciencia de un animal, sin grandes tribulaciones, que como un gato, inmortal porque no tiene consciencia de su muerte, experimente todo lo que suceda al llegar el fin comprendiendolo desapasionadamente, con cruda simpleza.  Lo que la filosofía llama la inmanencia.

Se lo presenta como extraño de la sociedad moderno. Transita por el mundo extrañado de él, pero en tanto lo hace es un sujeto típico de nuestra sociedad, constituida por individuos-islas que no se reconocen en los otros ni en su entorno social. Tan integrado está a este mundo (como extraño, paradójicamente) que no lo cuestiona. No es un hippie que huye de la sociedad de consumo, tan propio de épocas pasadas. Es un individuo que hace su vida a su manera sin molestar a nadie sin puntualizar hechos incómodos o injustos de la sociedad en la que vive. No busca transformar aunque sea parcialmente algo de este mundo moderno. De ninguna manera cuestiona.

Antes de su carrera deportiva, sponsoreada por las marcas interesadas en el rubro, podía afirmarse que no tomaba ni daba nada de la sociedad, pero ahora es innegable que, desde su lugar de deportista extremo, logra crear una imagen que lo integra, ahora sí, como producto de entretenimiento ofreciendo el imaginario de la Naturaleza, el Cuerpo y el Riesgo, en una mezcla seductora y contradictoria de Salud y Muerte, Belleza y Horror, Libertad y Absurdo. Puede incomodar pero seduce porque capta cierta esencia del sinsentido de nuestra época.







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