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PAIS / MUNDO

La era de la negación

domingo, 5 enero, 2020

Eduardo Sartelli es doctor en Historia, investigador, profesor en la escuela secundaria y docente universitario. Es fundador e integrante de Razón y Revolución, organización política marxista que trabaja por el socialismo con una significativa inserción en ámbitos universitarios. En su columna semanal Adiós a la Argentina en el programa Código de Barras conducido por Hernán Daicich y Natalia Arena, emitido por FM Frecuencia Zero, Sartelli analizó la coyuntura político-social al cierre del 2019. Fuente: Razón y Revolución

– Un año que cierra pero arranca una nueva era.

– Es un año plagado de un montón de cosas. Uno de los temas más importantes es el tema del feminismo, la lucha de las mujeres etc etc. Un tema que el tío Alberto esquivó al mejor estilo Messi, con una gambeta corta y rápida. Lo puso a Ginés a restaurar el protocolo famoso que Macri no supo que hacer y con eso ya da por cumplidas todas sus promesas simultáneamente. A la iglesia: no va a haber aborto, a sus seguidores: vamos a empujar este tema.

Yo, cumpliendo con la honestidad que me caracteriza, digo que lo mejor es llamarla a Rosana López Rodríguez para esto. El día que puedan y quieran tener un panorama del feminismo argentino, de en qué esta la situación, no solo del aborto sino de las violaciones, los transfemicidios, la cuestión trans-travesti, llámenla a ella que es la mejor especialista en esto que van a encontrar. Dicho esto no dejo de tirar la patadita.

Se discute hoy qué hizo Alberto. Y los que más lo discuten son los propios albertistas. ¿Qué hizo Alberto? ¿Reanudó el gradualismo mauricista o inicio una Terapia de Shock? Las aguas estan divididas. Para algunos economistas que corrían a Macri por derecha lo de Alberto es más macrismo. Elementos para eso hay. Después vamos a desarrollar esta idea. Para los bonistas, sobretodo los extranjeros, para las autoridades del Fondo Monetario, para otra gente que difícilmente sería aceptada en la cofradía kirchnerista, el tío Alberto está llevando adelante una Terapia de Shock más que interesante.

Un diario calculaba, me parece que se quedó corto, hace poco, el domingo,… calculaba que entre los ahorros de las jubilaciones, entre los ahorros de las paritarias que van a quedar congeladas a cambio de sumas fijas, entre los ahorros que se producen por todas las acciones colaterales de estos movimientos y sobretodo por el impuestazo, no solo al campo, sino impuestazo generalizado, los ahorros que el gobierno ha logrado orillan los 6 mil millones de dólares. Lo cual es un ajuste hecho y derecho en toda la regla. Acá no hay nada para discutir.

Un ajuste progresista.

– ¿A vos te parece…? Quiero saber cual es el otro.

– No recuerdo a quién leía en esos tweets cortos que a veces uno suele repasar, que decía que el neoliberalismo se fue haciendo populismo con endeudamiento externo y que ahora le toca al peronismo hacer el ajuste. Es poco habitual que alguien lo plantee de esta manera. El peronimso llega para hacer populismo, sin embargo, como no hay con qué hacer populismo uno imagina que llega para hacer un ajuste que en algún momento le va a tocar hacerlo pero que después va a reblandecer su vinculación con los sectores mas postergados. Quiero imaginar… A los que rápidamente buscan la etiqueta para ganarse algún beneficio, esto los lleva a preguntarse si esto es el progresismo, el ajuste progresista.

– Cuando vos escuchás que, salvo los defensores acérrimos del kirchnerismo, todo el resto del mundo dice que esto es un ajuste -entre comillas diria yo, sin comillas dirían otros- «neoliberal». Es decir, desde Cuneo hasta del Caño pasando por el FMI y las autoridades norteamericanas dicen que esto es un ajuste.

Y lo califican según les guste. Es decir, para [Santiago] Cuneo -un nacionalista de derecha, simil facho, que anhela un peronismo de Perón, que no se sabe exactamente que es pero que normalmente es una especie de populismo bien de derecha- esto es cualquier cosa menos peronismo y esto es un ajuste neoliberal. Basta escuchar el editorial que hizo el mismo día que se anunció el ajuste. Hay que ver la posición del FMI también, hay que ver la posición de las autoridades norteamericanas también, y todos te van a decir lo mismo. Obviamente, [Nicolás] del Caño dice que es un ajuste contra los trabajadores. Pero, todo el mundo… salvo los kirchneristas…

Por eso quería pensar esta columna como la apertura de una nueva era: la era del cínismo, la era de la caradurez, la era en la cual le vamos a llamar a algo con el nombre de su contrario.

Lo que es sorprendente es cómo han quedado colgados de la brocha todo el mundo kirchnerista que apostaba al tío Alberto, y que ahora se encuentran con un ajuste que es más bravo que cualquier cosa que haya hecho Macri. Porque vos podés decir «ajusto con las tarifas»,… lo que vos quieras. Pero a Macri no se le ocurrió bajar las jubilaciones de esta manera, a Macri no se le ocurrió hacer la gran Lopez Murphy. Están tratando de disfrazarla pero esto es una baja en el sueldo generalizada. La única diferencia entre Lopez Murphy y el tío Alberto es que el tío Alberto siendo peronista tiene una mano mucho más dúctil.

– Estaba pensando, el economista [Guillermo] Calvo prácticamente lo anticipaba, y fue tapa de Página/12. [Decía] que lo que más convenía era la victoria de Alberto para que terminara ajustando como solo el peronismo puede ajustar: aleccionando a los propios y haciéndolos promover la lógica épica, «Lo que estamos haciendo es épico. Estamos salvando a la patria.»

– Perdoname que haga un chivo para otro medio.

– Por favor…

– Pero yo llamo a los oyentes a revisar en Lanacion+ una entrevista que le hacen al corresponsal de La Nación en Nueva York. La convicción de los círculos de negocios, es decir la gente que tiene la gran torta, es que solo el peronismo puede hacer esto. Es una idea que vos la encontrás todo el tiempo. Jorge Asís te reivindica a Menem. «Menem es el único que puede hacer esto. ¿Por qué? Porque es peronista. Entonces lo que necesitamos es un neo-menemismo.» La pregunta de Asís es si Alberto encarna eso. Ya todas sus consideraciones corren por su cuenta.

Pero lo que está claro es que la idea de un «ajuste popular» es decir un ajuste que se aguante, tiene que ver con la posibilidad de que haya un mecanismo de represión de cualquier rebeldía y que ese mecanismo no esté en el Estado. Porque ¿qué sucede cuando vos querés reprimir una rebelión desde el Estado? Preguntale a Evo Morales.

¿Cuál es el problema de Evo Morales? Porque Evo Morales cae y porque no cae por un golpe, sino que cae por la movilización popular, manejada o capitalizada por los sectores más a la derecha, que es el temor que tiene el kirchnerismo. Ahora vamos a explicar por qué tienen ese temor.

Evo Morales durante su largo reinado desarmó a su propio partido. Su propio partido era una coalición de movimientos sociales muy vitales, que habían surgido de la lucha misma: campesinos de aquí, campesinos de allá, mineros de esto, mineros de lo otro, población de aquí, población de allá. Todos los cuales habían luchado durante años y terminaron coaligados en torno a la figura de Evo.

Todo el gobierno de Evo consistió en desarmar todo eso porque le desafía su poder. Entonces, como buen bonapartista, como buen populista -se diría en un término no técnico pero más popular-, fue desarmando a todos sus opositores, como hizo Perón con la CGT en su momento, que terminó manejada por un camionero desconocido.

Entonces cuando vos desarmás todo eso, lo mismo que hizo Cristina, ¿cuál es el problema?…, que cuando vos precisás que esos sectores reaccionen y te defiendan no tenés nada, se te fue todo… o está pasivo. Conclusión: vas a tener que apelar al Estado. Pero la represión estatal, salvo que vos seas capaz de organizar el aparato del Estado de una manera muy estrecha y muy férrea y lanzarlo a hacer una tarea bestial sin ningún problema, salvo que vos hayas podido regentar al estilo de las dictaduras de los 70, ese aparato tiene muy corto vuelo.

Vos fijjate, el General Kaliman, el que se supone que le dijo a Evo que renuncie, o que le sugirió renunciar, el tipo cumplió con un precepto constitucional. Le preguntaron qué hay que hacer y el tipo contestó de esa manera. Ya había pasado que a los generales que se habían metido en intentos golpistas después van a juicio y el tipo no se quería jugar. Pero si el tipo era de Evo Morales…, pero Evo desarmó todo eso. Lo que no hizo Maduro. Maduro mantiene un aparato férreamente controlado.

Entonces ¿qué sucede con el peronismo? El peronismo es ese aparato. Si vos tenés ese aparato más o menos funcionando aceitado en estado dinámico y no lo desarmaste, no lo adormeciste, cuando haya algún problema son ellos los que te van a salir a responder, ellos te van a cubrir. Y por lo tanto, si el asunto no es tan grave, esa cobertura actúa como un colchón entre las masas que se rebelan y el Estado. La represión pasa por ahí en medio.

Es muy importante leer un libro del compañero Fabián Harari llamado la triple K, que es un libro en el cual se muestra cómo la represión del kirchnerismo pasa más por fuera del Estado que por dentro. Porque cuando vos llegás al punto de tener que usar el Estado quedaste desnudo, entonces o vas con todo… o tarde o temprano te voltean. Y eso es lo que le pasó a Evo. Y ese es el temor que tienen Alberto y los kirchneristas. Porque están aplicando un ajuste.

Hasta ahora Alberto, como buen peronista, tiene un instrumento que no tenía Macri, a saber: ese colchón llamado aparato peronista que te va a controlar todo,… mientras pueda. Te va a controlar cualquier insurgencia en la clase obrera mientras las bases no sobrepasen a la burocracia. Te va a controlar cualquier insurgencia en los barrios, con la CTEP y el Papa, mientras las bases no sobrepasen ciertos niveles. Obviamente cuando la crisis sobrepasa ciertos niveles todo eso se desborda.

Ese colchón necesita tener credibilidad. Es decir, necesita creer en lo que está haciendo. Porque además necesita ver algo. Ese colchón no es simplemente represivo tiene que negociar también, «Yo no te voy a las paritarias, Alberto. Pero tirame un mango aunque sea bajo la forma de bono porque sino no lo puedo controlar.»

En ese contexto, ¿cuál es el temor de Alberto y los kirchneristas? Una situación a la boliviana. Por una razón sencilla. Fijate lo que pasa en Chile: en Chile el Estado sale a reprimir, el Estado dificilmente se quiebre aunque Piñera dificilmente pueda ganar ninguna elección. En el medio entre Piñera y las masas no hay nada, porque el pinochetismo destruyó toda organizacion social. No existe allá algo parecido al colchón llamado peronismo, entonces es las masas y el Estado.

Acá el colchón llamado peronismo puede controlar la situacion hasta cierto punto. Fijate como terminaron las elecciones. Fijate que cosa sorprendente. ¿Quién hizo campaña desde el llano? ¿Quién hizo campaña pueblo por pueblo? ¿Quién hizo campaña juntando masas en la calle? Desde las movilizaciones que cerraron las campañas electorales de Alfonsín y de Luder en el 83′ que no se veían en la 9 de julio 500 mil tipos. Sumale más, sumale menos. Y eso ¿quién te lo junta? Mauricio Macri. A eso le temen, a la posibilidad que esas masas puedan movilizarse mas allá.

Y eso Cristina ya lo vivió. Acordémonos de los cacerolazos contra Cristina. No solamente que puedan movilizarse sino un descontento social por el ajuste que está en marcha que le puede dar a esa masa más asalariada acomodada, clase media, una base popular. Y eso ya lo vivimos eso se llama 2001: Asambleas populares, piquete.

Ese es el temor que tiene Alberto. Por ahora estan tratando de disfrazarlo y el aparato peronista cumple su función. Es decir, es capaz de contener el ajuste, es decir tirame un bonito…

Vos fijate cómo estamos en la era del cínismo más extremo. Acabamos de sumergir en la base de la pirámide jubilatoria a varios millones de personas por la vía de aumentar la mínima y no aumentarles a ellos sino solo en el porcentaje que corresponde quedar no por debajo de la mínima. A ese ajuste brutal le suman otros.

Todo esto económicamente no cierra. Es muy sencillo de ver. Es un ajuste que no va a ningún lado. 6 mil millones de dólares es una parva de plata, pero para el monto que hay que levantar es nada. Tenés que ir al Fondo y que convenza a los acreedores que no quieran cobrar. Es decir: un default acordado.

¿En qué consiste la salida uruguaya? Un default acordado: Yo hago como que no es que no te quiero pagar, sino que ahora no te tengo que pagar, y vos hacés como que no es que yo no te puedo pagar sino que vos aceptás cobrar dentro de dos años. En ese esquema vas a aflojar una parte del asunto, pero el resto del asunto lo tenés. En ese contexto vamos a ver al peronismo actuar a la manera clásica, es decir a contener el ajuste.

Mucha gente cree que el peronismo es simplemente el populismo del momento del dar, es decir, el peronismo es el momento en el que hay algo para dar y vamos y lo damos, y se olvidan que el peronismo es las dos cosas. El primer gobierno de Perón fue una cosa, el segundo gobierno de Perón estuvo lleno de huelgas, de represión, de ajustes y hasta de masacres.

El tercer gobierno de Perón, ni te cuento. Arrancó con el Pacto Social. ¿Cuál era la contracara del Pacto Social, el elemento necesario del Pacto Social? Un reforzamiento tremendo de la burocracia sindical. De ahí el peso que adquiere gente como Rucci y compañia, con estatutos sindicales que blindaban a la burocracia de cualquier oposición. Y por otro lado una represión encubierta bajo la forma de represión privada, es decir la Triple A. Eso también es el peronismo.

De la misma manera que Chávez es el momento de tenemos-plata-la-repartimos para armar un aparato político y contener una situación, pero después se nos acaba la plata y viene el palo. La idea de que el peronismo solo asume para repartir no es cierta. El peronismo asume para controlar una situación política.

Todo dependerá si hay plata o no hay plata. Néstor tuvo y entonces pasa al momento progresista. A Cristina se le acabó y lo manejó para dejársela a Mauricio.

Mauricio hizo lo que pretendía hacer. Creía que debía recomponer tarifas, organizar variables, es decir desarmar el bonapartismo. Pero no fue tonto, no dijo «Este balurdo me lo como todo yo». No. Apeló a la deuda. Y en nombre de la deuda dijo: «Esto pasa a otro. Si la deuda alcanza pasará a mí. Porque si yo puedo pedir deuda hasta el momento antes de las elecciones y mantener esta situación gano caminando. Si no me alcanza la deuda, si la deuda me gana la carrera perderé y el balurdo le queda a otro.» Esta es la situación del tío Alberto. Por eso vamos a ver una época de cinismo extremo. Porque vamos a llamarle a una cosa lo que es en realidad su contrarío. De eso estamos hablando.

– No tengo palabras. Me parece que pasa lo mismo. Efectivamente estaba viendo medio de rebote que algunos anuncian que ante el freno de esta ley jubilatoria, el freno de la actualización de la ley puede llevar a que algunos jubilados se presenten ante la justicia. Por eso algunos creen que blindaron la negativa de la justicias impidiendo las jubiliaciones del sector judicial. o que el sector judicial tenga que hacer su ajuste, pagando ganancias por ejemplo.

– Claro, pero vos fijate como empiezan a saltar las contradicciones y tenemos que empezar a afinar el aparato. Si esta gente va a la Justicia y la Justicia es lo que es, le va a pedir algo Alberto. Y Alberto les va a decir «Ustedes estan exceptuados». Entonces la Justicia va a fallar lo que Alberto quiera. O no va a fallar, que es lo más probable. Es decir, que los juicios se posterguen, como ya sucedió, que se prolongue. «En el 2038 te pago.» A un jubilado con 70, 80 años… andá a cobrar.

La otra es que también se retrocedió en relación a las jubilaciones del sector de la docencia y del sector científico técnico. El de la docencia tiene una explicación bastante clara: Yasky y compañía son gente kirchnerista pura y saben que con esto no pueden controlar a su gremio.

El gremio docente es muy importante, por muchas razones, primero porque tiene muchísimos afiliados, porque abarca todo el país, porque es población muy educada, y por otro lado porque la docencia está medio blindada moralmente: «como no le vas a pagar a los maestros».

Por otro lado esto hay que defenderlo y los principales responsables de defender esto son aquellos que tienen que hablar todo los días. Y un maestro es como un periodista para 30 pibes. Todos los días está en el aula hablando. Mucha gente se enoja cuando comparo a los policias con los docentes. Pero desde el punto de vista de la burguesía, la función del docente es educar como burgués a los alumnos de clase obrera. Para eso se les paga. La función del docente, desde el punto vista de la burguesía, es reprimir la conciencia de clase y hablarles del ciudadano y la libertad y todas esas cosas que no existen en ningún lado salvo en la imaginación de Milei.

A esa gente si vos no la tenés contenta tenés un megáfono en contra. El rol ideológico de los docentes es muy importante. Hay que tenerlos contentos. Vos fijate en el rol que jugaron los docentes en la debacle de Macri.

Lo mismo sucede con el aparato científico técnico. ¿Quién va a decir que está bien sacarle plata a la ciencia? Todo el mundo relaciona a la ciencia con el futuro y dice que la ciencia es una solucion para la Argentina, y cosas por el estilo. Luego, sacarle plata… «En este país no vamos a ningún lado, porque se pone plata en cualquier lado, pero a los científicos los dejan en la calle». La imagen más clara de esto ¿cuál es? ¿la más folklórica? Cavallo mandando a lavar los platos a los científicos.

Nadie quiere vivir semejante situación, menos cuando el sistema científico está muy movilizado políticamente por el ajuste que viene desde el 2012, o sea desde Cristina.

Y por otro lado viene movilizado porque ahí estan las principales cabezas ideológicas del kirchnerismo, sobretodo las que manejan el ala izquierda de ese discurso feminista-queer, el discurso de la diversidad, de la tolerancia, del respeto, de la no discriminación, un discurso completamente vacío pero que tiene mucha potencia. Por lo tanto a esa gente hay que tenerla contenta.

¿A quién vamos a joder? Vamos a joder al jubilado que no puede hablar. Ese tipo que esta entre que gana un poco más de 19, y que está en la misma miseria que la de los anteriores. Pero desde el punto de vista de las estadísticas ese tipo no es pobre porque esta por encima de la linea de pobreza. Esto es completamente un disparate. Lo que estamos viendo es un ajuste a la base de la pirámide jubilatoria. Estamos hablando de 8 millones de personas. No estamos hablando de dos tipos. Estamos hablando del principal problema del Capital a escala mundial y del Capital en particular en la Argentina, porque a nivel mundial el sistema jubilatorio es un problema, por un montón de razones que algún día charlaremos con más detalle, pero en la Argentina es mucho más agudo.

– Se ve en Francia. Francia esta atravesando esa situación fuertemente. Hoy leíamos que Macron desistió de su jubilación. Hay un montón de detalles que marcan efectivamente que el eje de la discusión sobre el tema de la jubilación es clave. Veremos como continúa esto y el próximo lunes te tendremos en vivo acá, Eduardo.

– Sí, señor. Salvo que diga lo contrario porque se me haya cruzado algún cisne negro en el medio, alli estaré. Una última apreciación: es insoportable la ceguera voluntaria de la masa de los militantes kirchneristas. Es insoportable.

Hay un chiste que contaba mi viejo de gallegos, en aquella época en que los gallegos eran el foco de los chistes en Argentina. Uno le dice al otro: -Este queso está bueno. -No. Es jabón. -Es queso. -No. Es jabón. -No. Es queso. Y al otro ya le salía espuma por la boca pero seguía insistiendo con que era queso. La misma metáfora: es AJUSTE, no es solidaridad. Sí AJUSTE, sin hache, con jota. A-JUS-TE, no solidaridad.







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