Desalambrar

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Las obras de repavimentación de la Avenida Bartolomé Mitre, la vieja Ruta 7, nos brindan el pretexto para rescatar el origen del entonces llamado «camino afirmado a Luján».

El 4 de noviembre de 1926, el gobernador Valentín Vergara promulgó la ley 3.897, mediante la cual el gobierno provincial quedó autorizado para licitar y contratar la pavimentación de la Ruta 7, en el tramo Morón- Luján. 

La adjudicación recayó en la empresa Andrés y Alejandro Barberis

La importante obra, benefició en forma directa al Partido de Moreno y se convirtió en la primera y única calle asfaltada. 

Por esa epoca, desde unos quince años antes, solo había una veintena de calles empedradas. 

En 1929, la empresa transitó por Moreno, con sus máquinas y trabajadores realizando la obra. 

Hasta ese momento, el único medio de transporte era el ferrocarril, por no existir calles asfaltadas. Tras la finalización de los trabajos, comenzaron a circular las unidades de la empresa G.O.A.L., Grandes Ómnibus a Luján, que hacía el recorrido Once-Luján, y también la Compañía de Ómnibus del Oeste, de Liniers a Moreno. En otro orden, los propietarios de las numerosas quintas de fin de semana se trasladaron desde la Capital Federal en sus automoviles.

En Moreno, el asfaltado de la Ruta 7, o “camino afirmado” como se lo llamaba, modificó el centro comercial, hasta ese momento, la mayoría del comercio se ubicaba en el lado Sur, alrededor de la plaza Mariano Moreno, concluida la obra, la actividad comercial se amplió y se desplazó hacia el lado Norte, sobre la única calle asfaltada, donde comenzaron a realizarse los corsos de carnaval. 

La obra, también despertó la suspicacia política, dado que era una iniciativa de la administración radical, los conservadores, opositores en ese momento, hicieron circular la versión que el puente sobre el Río Reconquista se podía derrumbar por ser una construcción deficiente. 

El paso de los años demostró lo contrario. 

El 20 de abril de 1930, el ingeniero Andres Barberis, director de la obra de asfaltado de la Ruta 7, falleció por un sorpresivo paro cardíaco mientras cumplía sus labores, en el lugar de su deceso, el km. 44 en Francisco Álvarez, en cercanías de la conocida torre del embarcadero, los obreros y empleados levantaron un monolito en su memoria, que aún existe y de hecho marca la importancia de la obra que permitió a Moreno una comunicación mas fluida con el Gran Buenos Aires.

El problema más serio para la construcción de la ruta surgió en enero de 1930 cuando Nemesio Álvarez negó el permiso a la empresa para los trabajos de medición y la prosecución de la obra, al pasar por su propiedad, a la altura de las actuales localidades de La Reja y Francisco Álvarez. 

Ya dentro de su propiedad el trazado de la ruta, Nemesio Álvarez reclamaba al gobierno, el importe de la franja de tierra, bajo la amenaza de no permitir su continuación. 

Luego de 1930, la ruta terminada y ya en uso, golpe militar mediante y Nemesio Álvarez siendo intendente, obtuvo en 1936, más de dos hectáreas de tierra, en compensación, por la franja que ocupaba la ruta asfaltada.