Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


Hoy nadie duda que las elecciones del domingo fueron un cachetazo generalizado al Gobierno en todas las líneas. Los resultados fueron tan sorpresivos que el oficialismo perdió en 17 provincias, incluso en algunas que no preveía, donde lo alarmante fue el golpe en la provincia de Buenos Aires. Mientras, el voto castigo se canalizó por una vuelta “al otro lado de la grieta”, con una afluencia de votos al fenómeno Milei en la Ciudad de Buenos Aires, en una consolidación con la tercera fuerza nacional al Frente de Izquierda Unidad (FITU) y en un crecimiento del voto en blanco, el voto impugnado y de abstencionismo electoral. Con la derrota también comenzaron a caer las primeras críticas desde adentro del Frente de Todos y resonaron los recuerdos de los constantes repliegues del Gobierno.

El Frente de Todos (FdT) se derrumbó por inacción política propia. «Tibio» y «cobarde» fueron los adjetivos que volvieron a escucharse entre las propias filas contra Alberto Fernández. En el desaliento de la derrota electoral con una crisis económica que arrastra un 49% de pobreza y un 13% de desocupación vinieron los recuerdos de la marcha atrás contra la cerealera Vicentín. “Cuando yo miro para atrás y veo qué hice mal, yo me equivoqué con el tema de Vicentín, porque creí que la situación estaba mucho más asumida. Pensé que todos iban a salir a festejar porque estábamos recuperando una empresa importantísima. Pero no pasó: todos se pusieron a acusarme de cosas horribles”, decía el Presidente, mientras gozaba de una considerable aprobación en la opinión pública. El grupo Vicentín, entre otras estafas, estaba acusado de desviar fondos por 400 millones de dólares del Estado argentino otorgados por la gestión Macri.

“Alberto nunca dejó de ser aquel mediador que supo lidiar en el 2008 entre la Mesa de Enlace y el Gobierno. Hoy el castigo viene por todos los flancos”, comentan militantes kirchneristas en el conurbano. El domingo sus votantes más férreos concurrieron a las urnas con los labios apretados rechazando candidatos que entraron por la ventana y una campaña política que siguió el ritmo de la frivolidad mediática. Mientras, la crisis económica hizo estragos con cualquier discurso de seguir apostando a un gobierno inmóvil.

Ante la contundencia de los resultados Alberto expresó desde el escenario: “Algo no hemos hecho bien para que la gente no nos acompañe. Todos los que estamos aquí escuchamos, de los errores aprendemos. Hay una demanda que no habremos satisfecho. A partir de mañana vamos a resolver el problema que la gente nos plantea. La campaña acaba de empezar y en noviembre tenemos que ganarla. Vamos a corregir lo que se hizo mal o lo que no se haya hecho. No podemos volver atrás. Sabiendo que en ese mensaje hay demandas insatisfechas y reclamos por errores cometidos”, dijo Fernández cerca de la medianoche junto a Cristina Kirchner, Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner.

La bronca se cristalizó en los números que dieron a Cambiemos el triunfo generalizado con 38,29% de los votos por encima del Frente de Todos y con una llamativa victoria en la provincia de Buenos Aires, en donde sumó un 7,25% de votos respecto a las PASO de hace dos años atrás ante la pérdida del FdT de un 15,27%. Otra de las sorpresas fueron los casi 14% que obtuvo en la Ciudad de Buenos Aires Javier Milei en la boleta de La Libertad Avanza y los casi 5% a nivel nacional que logró el Frente de Izquierda de los Trabajadores Unidad (FITU), con resultados excepcionales en Jujuy por encima del 23% , en Neuquén de casi un 8%, Mendoza casi un 5% y en Chubut un 9.4%. Con respecto al rechazo electoral, el descontento se trasladó a un 67% de participación del padrón total, algunos puntos por debajo de las últimas PASO del 2015 que habían arrojado un 75%. La tendencia no fue tan marcada como en las recientes elecciones en Salta, Misiones y Corrientes. El voto en blanco alcanzó el 4%.

Juan Grabois, uno de los dirigentes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), manifestó que “el Gobierno tiene que tomar consciencia de que las cosas están mal”, y agregó que “no hay una sintonía del Ejecutivo ante esta catástrofe social” .

En entrevista con Somos Radio dijo que “tiene que haber un cambio de rumbo, más allá de los resultados electorales, el contrato que se firmó con el pueblo en 2019 no era éste”, en alusión a las reciente derrota en las PASO. Y sobre la conducción del gobierno comentó: “hay un gabinete que no funciona. Los ministros no se hablan entre sí, incluso en situaciones críticas”.

En cuanto al fenómeno del auge de la ultraderecha libertaria, Grabois expresó: “Dejarse de joder con la frivolidad. En la Villa 31, Milei sacó el 15% de los votos. Yo conozco el barrio, no son libertarios los compañeros de ahí. Lo que pasa que ven un tipo que grita, que pone cara de enojado y empatiza con todos los que están enojados. Entonces, es una alternativa atractiva, más allá del contenido, por la forma. Forma que contrasta con cierta frivolidad y mirada porteño céntrica”.

También en redes sociales, Grabois, propuso cinco medidas para ganar las elecciones de término medio del 14 de noviembre: “Salario Universal de Reconstrucción (SUR), reducción de cargas a las PyME, posibilidad para cada familia de comprar un lote, baja de dietas 30% jueces y funcionarios, mano dura con los monopolios formadores de precios. Así, ganamos”.

Por su parte, el precandidato a diputado nacional y Secretario General de la CTA, Hugo Yasky, salió a comentar en entrevistas y por sus redes sociales: “tenemos que tener un gobierno que sea digno del mandato que nos dio la gente. Nosotros somos peronistas, kirchneristas, justicialistas. No vinimos a administrar la crisis, vinimos a resolverlas”, cuestionando la pasividad del gobierno. También manifestó la falta de iniciativa para combatir la crisis económica y la escalada en los precios: “cuando la pobreza y el aumento de precios arrinconan a millones de compatriotas, al voto bronca no hay cómo pararlo. A partir de hoy, tolerancia cero con los especuladores y los formadores de precios. En nuestro gobierno, el superávit fiscal no puede ser un islote en un mar de pobreza. Los mismos que fogonearon el aumento de los precios, hoy festejan la suba de las acciones argentinas en Wall Street por la derrota del Frente de Todos”, remarcó y concluyó: “especulan con el hambre – caldo de cultivo del voto bronca – para seguir sacando provecho de la desigualdad. Si queremos ganar, se les tiene que acabar la fiesta”.

En tanto, el intendente de Ensenada, Mario Secco, también se sumó a las críticas. “Cuando queremos esconder el kirchnerismo no nos va bien. Cuando el kirchnerismo se pone en valor se gana”, dijo y agregó: “Cuando Cristina se puso al frente de la campaña pudimos recuperar la Provincia, el país y municipios que habíamos perdidos”.

Mientras, el polémico dirigente piquetero Luis D´Elia apuntó en sus redes sociales contra La Cámpora: “A los mariscales de la derrota les digo: ¿si ganábamos era mérito de @CFKArgentina y si perdíamos era responsabilidad de @alferdez?. Nos llevaron a listas únicas a patadas en el culo. La Cámpora debe terminar su hegemonía sectaria y excluyente. Hay hambre en los barrios pobres”.

El duro golpe de las PASO a la unidad peronista deja al FdT con las heridas abiertas y expuestas de cara a la sociedad, con una acumulación de autocríticas y señalamientos internos que promete seguir. «A partir de mañana vamos a resolver el problema que la gente nos plantea», prometió Alberto. La incógnita es qué hará el gobierno para revertir los resultados en noviembre. El tiempo dirá.