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PAIS / MUNDO

Palabras de las mujeres zapatistas

lunes, 30 diciembre, 2019

INAUGURACIÓN DEL SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES QUE LUCHAN

Ejército Zapatista de Liberación Nacional. México, 27 de diciembre del 2019. Fuente: Enlace Zapatista

Compañeras y hermanas:

Bienvenidas todas a estas tierras zapatistas. Bienvenidas las hermanas y compañeras de las distintas geografías en los cinco continentes. Bienvenidas las compañeras y hermanas de México y el mundo. Bienvenidas las hermanas y compañeras de las redes de resistencia y rebeldía. Bienvenidas las compañeras del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno. Bienvenidas las compañeras de la Sexta Nacional e Internacional. Bienvenidas las compañeras Bases de Apoyo Zapatistas. Bienvenidas las compañeras milicianas e insurgentas del EZLN.

Hermana y compañera:

Te informamos que, hasta el día de ayer, 26 de diciembre del 2019, se habían registrado para este segundo encuentro: 3, 259 mujeres, 95 crías, 26 hombres. De los siguientes 49 países: 1. Alemania 2. Argelia 3. Argentina 4. Australia 5. Austria 6. Bangladesh 7. Bélgica 8. Bolivia 9. Brasil 10. Canadá 11. Cataluña 12. Chile 13. Colombia 14. Costa rica 15. Dinamarca 16. Ecuador 17. El salvador 18. España 19. Estados unidos 20. Finlandia 21. Francia 22. Grecia 23. Guatemala 24. Honduras 25. India 26. Inglaterra 27. Irlanda 28. Italia 29. Japón 30. Kurdistán 31. Macedonia 32. Noruega 33. Nueva Zelanda 34. País Vasco 35. Paraguay 36. Perú 37. Polonia 38. Puerto rico 39. Reino unido 40. República dominicana 41. Rusia 42. Siberia 43. Sri lanka 44. Suecia 45. Suiza 46. Turquía 47. Uruguay 48. Venezuela 49. México

Compañera y hermana:

Estamos muy contentas de que hayas podido llegar hasta nuestras montañas. Y aunque no hayas podido venir, también te saludamos porque estás pendiente de lo que pase aquí en este segundo encuentro internacional de mujeres que luchan. Lo sabemos bien que sufriste para llegar hasta acá. Lo sabemos bien que tuviste que dejar a tus familias y amistades. Lo sabemos bien que te costó tu esfuerzo y tu trabajo para conseguir la paga para poder hacer el viaje desde tu geografía hasta la nuestra. Pero también lo sabemos bien que tu corazón está un poco contento de que aquí te vas a encontrar con otras mujeres que luchan.

De repente tal vez te ayude en tu lucha el escuchar y conocer otras luchas de como mujeres que somos. Aunque estemos de acuerdo o no estemos de acuerdo con otras luchas y sus modos y geografías, pues a todas nos sirve escuchar y aprender. Por eso no se trata de competir para ver cuál es la mejor lucha, sino de compartir y de compartirnos. Por eso te pedimos que siempre tengas respeto a los diferentes pensamientos y modos. Todas las que estamos aquí, y muchas más que no están presentes, somos mujeres que luchan. Tenemos diferentes modos, es cierto. Pero ya ves que nuestro pensamiento como zapatistas que somos es que no sirve que todas somos iguales de pensamiento y modo.

Como podrás ver en estos días, no se permite en este lugar la presencia de hombres. No importa si son hombres buenos, o si son hombres regulares, o si son hombres ni modos, no pueden estar aquí en estos días. Este lugar y estos días son sólo para mujeres que luchan. O sea que no cualquier mujer. Las compañeras insurgentas y milicianas son las encargadas de cuidarnos y de protegernos en estos días y en este lugar.

También hemos hecho el esfuerzo para que tengas dónde descansar, dónde comer y dónde asearte. Tanto para el descanso, la comida y el aseo, te pedimos que seas hermana y compañera sobre todo con las mujeres que ya son de juicio, o sea de edad. Tenemos que respetarlas porque no son nuevas en la lucha de como mujeres que somos. Sus canas, sus enfermedades, sus arrugas no las consiguieron vendiendóse al sistema patriarcal. Tampoco porque se hayan rendido al machismo. Ni porque hayan claudicado o sea cambiado su pensamiento de lucha por los derechos de como mujeres que somos. Ellas son quienes son porque no se han vendido, ni rendido, ni claudicado.

Y a las mujeres de edad, de juicio, les pedimos también de respetar y saludar a las más jóvenas, sean adultas o niñas. Porque a ellas también les toca esta lucha. Y no les faltan ni decisión ni compromiso. Si no dejamos que nos dividan las geografías, entonces tampoco dejemos que nos dividan los calendarios. Todas, sin importar el calendario que carguemos o la geografía en la que vivimos, estamos en lo mismo: la lucha por nuestros derechos como mujeres que somos. Por ejemplo, nuestro derecho a la vida.

Y aquí es donde estamos tristes y con pena porque, a más de un año del primer encuentro, no podemos dar buenas cuentas. En todo el mundo siguen asesinando mujeres, las siguen desapareciendo, las siguen violentando, las siguen despreciando. En este año no se ha parado el número de violentadas, desaparecidas y asesinadas. Lo que sabemos es que ha aumentado. Y nosotras como zapatistas lo miramos que es muy grave.

Por eso convocamos a este segundo encuentro con un solo tema: la violencia contra las mujeres. Hermana y compañera, tú que pudiste llegar y tú que no pudiste llegar: Queremos escucharte y mirarte, porque tenemos preguntas. ¿Cómo te organizaste? ¿Qué hiciste? ¿Qué pasó? Porque acuérdate que cuando fue nuestro primer encuentro, nos comprometimos a que vamos a organizar en nuestros lugares, que ya basta de asesinadas, desaparecidas, humilladas, despreciadas. Pero lo vemos que sigue más peor.

Dicen que hay equidad de género porque en los malos gobiernos hay igual de hombres y mujeres mandones y mandonas. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que hay más derechos en la paga para las mujeres. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que hay mucho avance en las luchas feministas. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que ahora las mujeres tienen más voz. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que ahora ya se toma en cuenta a las mujeres. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que ahora hay más leyes que protegen a las mujeres. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que ahora es muy bien visto hablar bien de las mujeres y sus luchas. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que hay hombres que entienden la lucha de como mujeres que somos y hasta se dicen que son feministas. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que la mujer ya está en más espacios. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que ya hasta hay super héroas en las películas. Pero nos siguen asesinando.

Dicen que ya hay más conciencia del respeto a la mujer. Pero nos siguen asesinando.

Cada vez más asesinadas. Cada vez con más brutalidad. Cada vez con más saña, coraje, envidia y odio. Y cada vez con más impunidad. O sea que cada vez con más machos que no se castigan, que siguen sin pena, como si nada, como si asesinar a una mujer, desaparecerla, explotarla, usarla, agredirla, despreciarla, es cualquier cosa. Nos siguen asesinando y todavía nos piden, nos exigen, nos ordenan que estemos bien portadas.

Y no se puede creer, pero si un grupo de trabajadoras y trabajadores tapan una carretera, o hacen una huelga, o protestan, hay un gran escándalo. Dicen que se violan los derechos de las mercancías, de los carros, de las cosas.Y en los medios de comunicación hay fotos, videos, reportajes, análisis y comentarios en contra de esas protestas. Pero si violan a una mujer, apenas se pone un número más o un número menos en sus estadísticas. Y si las mujeres protestan y rayan sus piedras de arriba, rompen sus vidrios de arriba, le gritan sus verdades a los de arriba, entonces sí gran bulla. Pero si nos desaparecen, si nos asesinan, entonces nomás ponen otro número: una víctima más, una mujer menos. Como si el poderoso quisiera dejar bien claro que lo que importa es su ganancia, no la vida. Valen los autos, las piedras, los vidrios, las mercancías. La vida no vale. Y si es la vida de una mujer, pues vale todavía menos.

Por eso es que nosotras como zapatistas que somos, o sea que somos anticapitalistas y antipatriarcales, pues lo pensamos de por qué hace así el sistema. Y entonces pues parece que nuestras muertes violentas, nuestras desapariciones, nuestros dolores, son una ganancia para el sistema capitalista. Porque el sistema sólo permite lo que le da beneficio, lo que le da ganancia. Por eso decimos que el sistema capitalista es patriarcal.

Vale y manda el patriarcado, aunque sea mujer la capataza. Es nuestro pensamiento entonces que, para luchar por nuestros derechos, por ejemplo el derecho a la vida, no basta con que luchamos contra el machismo, el patriarcado o como le quieran llamar. Tenemos que luchar también contra el sistema capitalista. Va junto con pegado, así decimos nosotras las zapatistas.

Pero lo sabemos que hay otros pensamientos y otros modos de lucha de como mujeres que somos. De repente algo entendemos. De repente algo aprendemos. Por eso invitamos a todas las mujeres que luchan. No importa cuál es su pensamiento o su modo. Lo que importa es que luchemos por nuestra vida, que ahora más que nunca, es la que corre peligro en todos los lugares y en todos los tiempos.

Aunque digan y prediquen que hay muchos avances para las mujeres, la verdad es que nunca antes en la historia de la humanidad ha sido tan mortal el ser mujer. Ya ves, compañera y hermana, que luego dicen que tal o cual profesión es la más peligrosa. Que si es más peligroso ser periodista, o ser fuerza represiva, o ser juez, o ser malos gobiernos. Pero tú y nosotras lo sabemos que lo más peligroso ahora en el mundo es ser mujer. No importa si es mujer niña, o jóvena, o adulta, o ya de juicio. No importa si es blanca, amarilla, roja, o color de la tierra. No importa si es gorda, delgada, alta, chaparra, bonita o fea. No importa si es de clase baja, o media o alta. No importan su lengua, su cultura, su creencia, su militancia. A la hora de la violencia, lo único que importa es ser mujer.

Hermana y compañera: Como zapatistas que somos lo sabemos que nos darán muchos ejemplos de mujeres que han avanzado, que han triunfado, que han ganado premios y buenas pagas, que han tenido éxito, dicen. Nosotras respondemos hablando de las violentadas, de las desaparecidas, de las asesinadas. Entonces, les respondemos que allá arriba hablan de los derechos conquistados allá arriba por unas cuantas. Entonces les decimos, les explicamos, les gritamos que falta el más elemental de los derechos para todas las mujeres, el más importante: el derecho a la vida.

Y ya lo hemos dicho muchas veces, compañera y hermana, pero ahora lo repetimos: El derecho a la vida y todos los derechos que merecemos y necesitamos, no nos los van a regalar nadie. No nos los va a dar el hombre malo, bueno, regular o ni modos. No nos lo va a dar el sistema capitalista por muchas leyes y promesas que haga. El derecho a la vida, y todos los derechos, los tenemos que conquistar. Todo el tiempo y en todos los lugares. O sea que para las mujeres que luchan no hay descanso.

Hermana y compañera:

Tenemos que defendernos. Autodefendernos como individuas y como mujeres. Y sobre todo tenemos que defendernos organizadas. Apoyarnos todas. Protegernos todas. Defendernos todas. Y tenemos que empezar ya. Mis compañeras coordinadoras del encuentro me han encargado que les diga estas palabras porque soy mamá de una niña y está aquí conmigo. Porque nuestro deber como mujeres que somos que luchan es protegernos y defendernos. Y más si la mujer es una niñita apenas. La tenemos que proteger y defender con todo lo que tengamos. Y si ya no tenemos nada, pues con palos y piedras. Y si no hay palo ni piedra, pues con nuestro cuerpo. Con uñas y dientes hay que proteger y defender. Y enseñarles a las niñas a protegerse y defenderse cuando ya críen y tengan sus propias fuerzas.

Así está la cosa, hermana y compañera, tenemos que vivir a la defensiva. Y tenemos que enseñar a nuestras crías a crecer a la defensiva. Así hasta que ya puedan nacer, críar y crecer sin miedo. Nosotras como zapatistas pensamos que es mejor para esto el estar organizadas. Lo sabemos que hay quien piensa que también se puede de individual. Pero nosotras lo hacemos organizadas como zapatistas que somos. Porque somos mujeres que luchan sí, pero somos mujeres zapatistas.

Por eso, compañera y hermana, la cuenta que nosotras te traemos es que en nuestras compañeras en este año no hubo ninguna asesinada ni desaparecida. Sí tenemos algunos casos, según la última reunión que tuvimos, de violencia contra la mujer. Y lo estamos viendo de castigar a los responsables, hombres todos ellos. Y no sólo lo están viendo las autoridades autónomas, también lo estamos viendo como mujeres zapatistas que somos.

Y también te decimos la mera verdad que a veces nos peleamos entre nosotras, compañera y hermana. Peleamos por tonterías de como mujeres que somos. Tal vez es que perdemos el tiempo en esas peleas pendejas porque ahora estamos vivas y seguras. Porque hubo un tiempo en que sólo vivíamos la muerte. Y, la mera verdad, mirando cómo están las cosas en tus mundos, pues no te ofendas hermana y compañera, pero deseamos que ojalá y llegue el día que ustedes se discutan y peleen por quién más bonita, más joven, más inteligente, mejor vestida, más novios o novias, o maridos y maridas, o porque traen la misma ropa, o porque sus crías son mejores o peores, o por esas cosas que pasan en la vida. Porque ese día, compañera y hermana, quiere decir que eso, la vida, ya no es un problema. Entonces tal vez podremos ser igual de pendejos que los hombres y andar de chismes y tonterías.

O tal vez no, tal vez entendamos entonces que ya vivas y libres, serán otros los problemas, otras las discusiones y otras las peleas.

Pero mientras ese día llega, hermana y compañera, pues tenemos que cuidarnos entre nosotras. Protegernos entre nosotras. Y defendernos entre nosotras. Porque tú lo sabes bien, compañera y hermana, estamos en una guerra. Ellos por matarnos. Nosotras por vivir, pero vivir sin miedo, vivir libres pues. Y por este dolor, esta rabia que tenemos de no poder vivir libres, es que queremos mandar un grito de rabia a todo el mundo. Y también un aliento de lucha a todas y cada una de las mujeres que son violentadas físicamente y de todas las formas que hay.

Y, como mujeres zapatistas, queremos mandar un abrazo especial a las familias y amistades de las mujeres desaparecidas y asesinadas. Un abrazo que les haga saber que no están solas, que, con nuestro modo y en nuestro lugar, acompañamos su demanda de verdad y justicia. Porque para eso nos reunimos, hermana y compañera. Para gritar nuestro dolor y nuestra rabia. Para acompañarnos y animarnos. Para abrazarnos. Para sabernos que no estamos solas. Para buscar caminos de apoyo y ayuda.

Pues ésta es nuestra pequeña palabra, hermana y compañera. Las insurgentas y milicianas han preparado una plática según su modo de ellas y ésa será ahorita; y ahí te recordaremos de la lucecita que te dimos en el primer encuentro. Más después vamos a iniciar los trabajos de esta reunión dedicando todo el día de hoy a las denuncias. Vamos a tener este lugar y este día dedicado a denunciar la violencia que sufrimos. Hoy es una sola mesa de denuncia y aquí va a estar el micrófono abierto. Aquí vamos a poder pasar y tomar la palabra y sacar nuestra rabia, nuestro coraje de todo lo que nos hacen.

Y todas vamos a escuchar con atención y respeto. Nadie más va a escuchar lo que digamos. Sólo nosotras que somos mujeres que luchan y que estamos aquí presentes. Así que sin pena, hermana y compañera, dígalo claro su dolor, llore su coraje, grite su rabia. Y téngalo claro que al menos nosotras, las zapatistas, le vamos a hacer un lugar en nuestro corazón colectivo y, a través de nosotras que estamos aquí, decenas de miles de mujeres indígenas zapatistas te acompañarán.

Ya luego, mañana, tenemos que compartirnos las ideas, trabajos y experiencias que traigan ustedes para buscar los caminos de que se acabe esta pesadilla de dolor y muerte. Y el último día de este encuentro lo vamos a dedicar a la cultura, el arte y la fiesta. Así un día gritamos nuestros dolores y corajes. Otro día compartimos ideas y experiencias. Y el tercer día gritamos de alegría y de fuerza. Porque somos mujeres que sufren. Pero también somos mujeres que se piensan y se organizan. Y, sobre todo, somos mujeres que luchan.

Así va a estar Así que ya lo sabes, eres bienvenida compañera y hermana. Tú que llegaste y tú que no estás pero estás con el corazón.

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Entonces, a nombre de las mujeres zapatistas de todas las edades, y siendo las 1357, hora zapatista, del día 27 de diciembre del 2019, declaro formalmente inaugurado este segundo encuentro internacional de mujeres que luchan, aquí en las montañas del sureste mexicano. Desde el semillero “huellas del caminar de la comandanta Ramona”, Caracol Torbellino de nuestra palabra, montañas zapatistas en resistencia y rebeldía.

Comandanta Amada.

México, diciembre del 2019.







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