Desalambrar

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El lunes por la tarde se realizó una movilización frente a los Tribunales en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, para exigir justicia por Victoria Núñez, la joven trans de 27 años que falleció durante un operativo policial que involucró a más de seis efectivos que acudieron a su hogar luego de una discusión que Victoria tuvo su pareja que desencadenó en una crisis nerviosa. «Vicky estaba en una crisis de nervios y me la entregaron muerta» explicó su madre a medios locales. 

Un nuevo travesticidio ocurrió en Paraná, Entre Ríos el miércoles pasado. Se trata de Victoria Núñez, joven travesti de 27 años que fue asesinada por un grupo de 6 policías, quienes se habían acudido al domicilio de la víctima por una discusión con su pareja que desencadenó en una crisis nerviosa. En ese momento, los efectivos policiales la retuvieron en el piso y la maltrataron hasta su muerte.

Marcela, madre de Victoria, comentó a medios locales que esa mañana la joven la llamó a las 8:30 para decirle que iba a ir a comer a su casa. A los 15 minutos volvió a comunicarse con su madre solicitándole que por favor vaya lo más pronto posible. «Llego allá y ella estaba en una crisis de miedo, cerraba todo, decía que había alguien pero no había nadie, era un tacho de basura, nada más lo que la asustaba. Ella no podía ingresar porque había perdido la llave y cada vez estaba más alterada y más miedosa. Yo la abrazaba y me decía que estaba bien pero tenía miedo» explicó la madre al medio Periódicas.

Debido a la situación de crisis que estaba atravesando Victoria, su pareja Jorge llamó al servicio de emergencias para pedir una ambulancia, pero le respondieron que la unidad no podía ingresar al barrio sino lo hacía primero un patrullero policial. «Cuando yo logro sacarla de la cocina para el comedor había seis policías adentro. Nos asustamos. Y ella comenzó a preguntar qué le iban a hacer. Al salir al patio había muchos más. Ambas nos alteramos y yo ya no podía contenerla» dijo la mamá.

Además aclara que la joven tenía un cuchillo para defenderse en ese contexto de descompensación. «Nunca atentó contra nadie. Ni contra mí ni contra la policía». La familia logró retirarle el elemento y ella vuelve a tomar otro, entonces su pareja se acercó y logró que ella se lo entregue.

«Cuando vamos a salir al comedor nuevamente ahí se abalanzan todos para agarrarla. Rompen una pecera forcejeando y el agua babosa de la pecera cae al piso de cerámica. No me podía levantar para ayudarla. La esposaron, la sacaron como a un delincuente por el fondo del patio. Yo no me podía levantar y veía que me la llevaban. Cuando llego al patio la sacan al portón de la calle, afuera. Y cuando llego afuera la tenían contra el portón y le digo que la suelten, me dicen que yo ya no podía intervenir porque ya pertenecía al personal».

«Solamente necesitábamos una ambulancia. No a ellos. Para entonces le habían herido la pera, le habían golpeado la cara, le habían lastimado las manos con las esposas. Estaba toda raspada en el pecho» recordó la mamá.

Una vez afuera de la casa los efectivos le piden a la madre que busque la documentación. La mujer entra a cumplir con el pedido de los oficiales, al salir relata: «cuando la miro ya estaban todos los policías lejos de ella. Les pregunto qué paso y me responden que se durmió. Cuando me voy a acercar me empujan y me dicen ‘déjela señora que esta dormida’. Le digo que no se puede haber dormido e insisten con que sí, que se cansó por el forcejeo y se durmió. Cuando voy a tocarla ya no tenía pulso, fui con una campera a taparla y les dije que no tenía latido, y me dicen que no podía ser».

Ahí mismo su pareja le realiza la reanimación y cuando los efectivos decidieron utilizar el reanimador cardio pulmonar portátil la muchacha recuperó los latidos y arribó la ambulancia. Sin embargo, Victoria llegó sin vida al hospital.

El lunes por la tarde organizaciones feministas acompañaron a la familia para realizar una manifestación frente a la fiscalía en Paraná y exigir justicia por Victoria.