Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


Por Sonia Aiscar (especialista en Niñez) –

Decir que la alimentación es un derecho humano básico -que hace al derecho a la vida y a la salud- y que niños, niñas y adolescentes (NNyA) son titulares del derecho a la protección especial, pueden parecer obviedades a esta altura del Siglo XXI y -sin embargo- en Moreno, lamentablemente, nunca está de más recordar… obviedades?

Hace semanas, meses y años que desde este portal se vienen visibilizando y denunciando distintas irregularidades vinculadas al Servicio Alimentario Escolar (SAE) en el distrito. Hace muchos años también que, para muchxs NNyA el SAE es imprescindible para complementar la satisfacción de sus necesidades alimentarias básicas; pero para que el servicio cumpla ese objetivo de satisfacción debe ser -he aquí otra obviedad- suficiente, oportuno y de calidad. Tres cuestiones básicas y sencillas de garantizar que distan enormemente de lo que este portal viene visibilizando y denunciando desde hace demasiado tiempo.

Los gobiernos liberales apelaron abiertamente a la brutalidad de sus convicciones, a través de expresiones como que “si un chico tiene hambre come lo que sea”; pero que en tiempos de gobiernos populares los “alimentos” que provee el SAE sigan siendo no aptos para consumo humano, da cuenta de un profundo desprecio a las necesidades de pibxs pobres de parte de adultos repugnantes con una miserable cuota de poder y es un indicador de que el problema es estructural y gravísimo.

Dijimos que íbamos a volver mejores, pero si eso no es posible, sería interesante que -al menos- volvamos decorosamente respetables, sin violar los derechos de nadie y menos de los más necesitados.

Sin ánimos de indagar aquí en las responsabilidades penales de lxs funcionarixs que deben garantizar la calidad del servicio, es necesario poner blanco sobre negro en términos de violación a los DDHH básicos de NNyA que representa -por ejemplo- un sándwich con jamón echado a perder.

La Convención de Derechos del Niño (CDN) -de rango constitucional, supralegal en Argentina, lo cual compromete la responsabilidad internacional del Estado por su garantía y realización efectiva- se estructura en base a cuatro principios, cuales son:

  • El de la vida, la supervivencia y el desarrollo
  • El del Interés Superior del NNyA
  • El del derecho a ser oído y que su opinión sea tenida en cuenta
  • El de la no-discriminación

Y si bien lo consideramos, aunque a primera vista parezca exagerado, a través del sándwich podrido se están violando los cuatro.

La ley 26.061 operativiza a nivel nacional los principios de la CDN y, en tal sentido, aporta dos definiciones útiles de recordar -en clave de obviedades, por supuesto- a la hora de conceptualizar los principios que informan la CDN.

Una de esas definiciones es la que establece que se entenderá por Interés Superior del NNyA, “la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías reconocidos en esta ley”. La otra precisión que aporta la ley, indica que cuando los derechos de NNyA colisionen con otros intereses igualmente legítimos, prevalecerán los primeros. Todo ello, podría bien resumirse en una frase del General Perón, completamente mancillada en los hechos que venimos analizando.

Para poder estudiar es necesario no tener hambre -obviamente- y esa necesidad debe ser satisfecha con alimentos de calidad nutricional y en buen estado. Esta afirmación es tan básica que debería avergonzarnos tener que explicitarlo y, sin embargo, no surge evidente que el hallazgo de la comida en mal estado (otra vez!) haya desatado una ola de renuncias espontáneas, fuertes acusaciones o procedimientos administrativos o penales contra los funcionarios que no logran cumplir y hacer cumplir los requisitos mínimos del SAE.

Sería útil que se pongan alguna vez, en las zapatillas gastadas de lxs pibxs pobres, que van a la escuela con hambre y reciben la desilusión infinita de un sándwich enmohecido, cuando necesitan comer…