Desalambrar

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MANOS SOLIDARIAS / BARRIO MARILÓ –

Pamela Villalba actuó en forma inmediata. Vinculó aislamiento obligatorio con necesidades urgentes. Tiene 27 años y por la pandemia dejó (momentáneamente) de trabajar en una granja. Ese oficio del alimento como sustento la impulsó a abrir un comedor y merendero en su casa. Primero fueron 50 familias (segunda semana de marzo), hoy el número se triplicó.

«Hay mucha hambre, lo veo en los chicos y los mayores de edad. Para sostener esto me ayudan las vecinas. Yo voy al supermercado y pido cosas pero todo está costando. Por eso pregunto cómo puedo hacer para recibir alguna ayuda porque no recibimos nada. Empecé el comedor ni bien se inició esto (coronavirus)».

Desde ese momento solicitás ayuda a comerciantes y compartir un patio de comida

Sí, a las seis de la tarde comienzo a dar una vianda por familia, eso lo hago de lunes a viernes, pero sábado y domingo doy merienda.

¿Qué comida podés hacer con lo que tenés?

Guisos de arroz y fideos con algo de pollo cuando consigo, pero lo que más recibo son fideos y arroz. Si no tengo carne hago salsas, cuando veo que me va a faltar empiezo a hervir arroz.

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Cuénteme eso de pedir para luego dar

Voy a las carnicerías y comercios, cuento lo que hago y les pido colaboración. Si no consigo compramos acá con mi familia o lo hago yo.

¿Usted tiene trabajo o un empleo?

Desde que empezó todo esto no, pero trabajo en una granja.

¿Cuántas viandas puede entregar por día?

Son 150 viandas, pero empecé con 50. Lo que veo también es el aumento de precios en carnes, harina y arroz. Por eso cuando voy a comprar comento lo que estoy haciendo, muestro fotos para ver si ayudan. Algunos lo hacen, pero igual todo está caro.

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