Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


El miércoles en un acto que contó con la presencia del presidente de la Nación, Alberto Fernández, Eduardo «Wado» de Pedro y Elizabeth Alcorta, se oficializó el documento de identidad para las personas no binarias. La docente y activista trans Quimey Ramos realizó un vivo en su cuenta de Instagram argumentando su crítica a la iniciativa del Ejecutivo. «¿Qué pretendo con éste vivo?, pretento brindar algunas coordenadas del por qué para mi no es un avance progresivo, porque la cuestión del decreto para que las personas podamos poner una x en nuestro DNI no es un avance. Pensamientos encarnados en la bronca de sentirse carne de tiempos electorales». Por ANRed

La activista trans Quimey Ramos realizó un vivo en su cuenta de Instagram argumentando su crítica a la iniciativa del Ejecutivo que  oficializó el documento de identidad para las personas no binarias.

«Hay una falta de crítica de lo que es el Estado y es necesario decir algunas cosas. Me parece importante remarcar primero lo que está en la letra del decreto que salió. A partir de ahora el Estado dice, que si vos no te querés caracterizar como femenino o masculino vas a poder utilizar la x. Sin embargo, éste decreto entra en contradicción con la Ley de Identidad. El decreto indica que existe un género real y otro autopercibido y este es un error que demuestra que la letra del mismo, no pasó ante los ojos de ninguna feminista o transfeminista. Cualquier militante feminista sabe que hay una diferencia muy importante entre género y sexo. Hablar que existe un género real, implica que hay un género mas válido en tanto es desprendimiento natural de una condición morfológica, anatómica, es decir, que hay un género que verdaderamente se corresponde con un cuerpo y en cambio hay otros que son autopercibidos. Ésta es una de las grandes problemáticas que tenemos porque la Ley de Identidad género del 2012 establece a la identidad como un derecho humano. El valor que tiene ese reconocimiento identitario se esfuma, se retrocede en ese sentido en la letra misma de la Ley».

Continuó «luego, la confidencialidad. Aquí entramos en la necesidad de tener una perspectiva crítica del Estado, también entender en que momento se da la Ley de Identidad de género en Argentina. Ésta se dio, en un momento cúspide del movimiento trans contra la criminalización y persecución directa de la población trans travesti. La Ley de Identidad termina de derogar los edictos policiales y los códigos contravencionales . Digo persecución directa, porque se trataba de perseguir a quienes se consideraba que llevamos prendas del sexo opuesto. Las travestis y trans que impulsan la Ley, muchas de ellas ya están muertas. Entonces ahí esta la utilización demagógica del sentido original de como se reinterpreta la historia y se la lava de un sentido crítico».

«Cuando hablaban de puerta de acceso a derechos lo que estaban diciendo es dejar de ser sujetas de delito para ser sujetas de derecho. Estaban refiriéndose a que la criminalización directa era un impedimento concreto en todo el territorio nacional para poder acceder a tus derechos. Porque en primer lugar eras una delincuente. Por eso en ese momento lograr el DNI significaba la cúspide de lucha contra la criminalización. Sin embargo, con el tiempo vemos que la criminalización sigue.  Ahí es donde se demuestra que el sistema patriarcal es un régimen que mas allá que tengas un DNI, perpetúa la persecución y el identicidio» explicó Quimey.

«Que el Estado te reconozca ¿es en si mismo un fin?. Lo que se esta haciendo es reforzar el rol paterno del Estado, que pregona sistemáticamente que cumple éste rol y lo que no se está pensando que en la historicidad de la Ley de Identidad de género viene a ser respuesta como herramienta de lucha contra el principal promotor de la persecución y de la violencia hacia nuestra población que es el Estado. Entonces ¿qué reconocimiento es el que buscan?. Como dice Susy Shock no queremos un nuevo casillero donde encajar. No queremos otra forma de regulación sobre nosotres. La demarcación, el hecho de decir lo que no soy, tiene una potencia muy distinta a ubicar y precisar que es lo que si soy. Porque cuando digo lo que no soy estoy haciendo un movimiento. Las identidades que nos apartamos del género que nos fue impuesto al nacer estamos haciendo un movimiento, el cual no siempre se da hacia un lugar claro, no tiene un punto de llegada. En éste sentido, las primeras identidades no binarias en reivindicarse fuimos las travestis, las lesbianas, las maricas».

«Tener el DNI que te expone ante la policía, no se si te pondrá a resguardo de nada. El Estado somos todes, ¿ah si?. Yo no puedo creer el grado de simplificación que están haciendo de las cosas. Disculpen mi enojo, ¡pero no me entra!. Yo no quiero decir que este bueno tener masculino o femenino en el DNI, cuando no te percibís de esa manera. Lo que quiero poner en cuestionamiento es: ¿qué ganamos deseando ser el deseo del Estado?. Yo no quiero ser un nuevo fetiche, no quiero que se inmiscuyan en quien soy, las coordenadas de mi vivencia particular. Quiero que nosotres avancemos al punto tal de no dejarles pasar ninguna injusticia» finalizó.