Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


Por Manuel Taba.- El organismo publicó el informe estadístico sobre el empleo en el país. Se dieron a conocer las nuevas cifras del Indec relacionadas al empleo del segundo trimestre del año. El informe da cuenta de que en el país sigue creciendo no solo el desempleo y el trabajo precario, sino también la cantidad de trabajadores desocupados que desisten de sus búsquedas laborales desalentados por la situación. Los resultados de este cataclismo son también los que explican el repudio al gobierno que se expresó en las elecciones.

Dentro de la población en edad de trabajar, solo el 45,9% se encuentra dentro población económicamente activa. La categoría considera también a los desocupados, es decir a quienes no tienen pero siguen buscando un trabajo, condición que alcanza al 9,6%. Si bien esta cifra descendió respecto del primer trimestre, eso se dio paralelo a un ascenso de la población inactiva, lo que revela que cada vez mayores capas de trabajadores abandonan la búsqueda de un puesto en el mercado laboral. La tasa de empleo, de hecho, bajó del 41,6% al 41,5%.

Por su parte, el trabajo precario y la superexplotación laboral siguen creciendo. La cantidad de trabajadores sobreocupados (más de 45 horas semanales) trepó en el trimestre del 25,6% al 26,9%. Algo similar sucede en el extremo opuesto. Los trabajadores subocupados, aquellos que trabajan en jornadas acotadas, subió del 11,9% al 12,4% respecto del trimestre anterior. Esta es la orientación que busca profundizar la reforma laboral flexibilizadora que tanto el gobierno como la oposición patronal, siguiendo el mandato del FMI y la clase capitalista, pretenden imponerle a los trabajadores del país.

A días de convalidarse un salario mínimo de indigencia, las nuevas cifras del Indec constituyen una radiografía pormenorizada de la crisis social en nuestro país. El desempleo crece a la par del trabajo informal y precario, y la propia falta de oportunidades, los salarios miseria, la superexplotación laboral y los empleos «basura» que predominan el mercado laboral desmoralizan a millones de desocupados. Hay que ponerle punto final a este régimen que condena a millones al hambre. Estos datos del desplome social deben servir para que los trabajadores del país tomen en sus manos la tarea de reorganizarlo sobre nuevas bases sociales y bajo su propia dirección.