Desalambrar

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El 6 de diciembre el Concejo Deliberante de Tandil aprobó a puertas cerradas una ordenanza para la modificación de la regulación del uso de agrotóxicos que habilita las fumigaciones a 60 metros de las viviendas, a 150 metros de las escuelas rurales, 20 metros de los cursos de agua y 50 de los pozos de agua. Los concejales no solo desconocieron un estudio científico de la Universidad Nacional que confirma la presencia de agrotóxicos en el agua y suelo de quince escuelas; sino que también pasaron por encima de una medida cautelar que prohibía las fumigaciones por vías terrestres a menos de 500 metros y por vía aérea de menos de 2000 metros. Sobre esta avanzada del agronegocio y el retroceso en derechos ya adquiridos entrevistamos a Gina, integrante de la Asamblea por un Tandil sin trigo transgénico ni agrotóxicos y a Damián Colucci, productor orgánico. Por Manuela Wilhelm (ANRed)

Gina habla con voz firme pero cansada. Es integrante de la Asamblea por un Tandil sin trigo transgénico ni agrotóxicos y logra resumir la jornada del 6 de diciembre esa misma noche; seis días antes de que se publique esta nota.  «Convocamos a la comunidad y a las 8 llegó la policía, fuerzas de choque armadas con chaleco antibala, casco y escudo y armaron una barrera a través de la reja que permitía el acceso al palacio municipal, bloquearon todos los otros accesos. A las diez cuando quisimos entrar no nos permitieron. Lo máximo que pudimos fue hablar con un policía y tratar de mediar, pero con toda la bronca nos quedamos afuera escuchando la transmisión en vivo de la sesión del concejo y con un micrófono tratando de responder afuera a los concejales, por supuesto en vano».

Finalmente la sesión exprés a puertas cerradas culminó con la aprobación de la ordenanza que habilita la fumigación a escasa distancia de lugares vitales para la población. El Concejo Deliberante de Tandil estableció que se puede fumigar a sólo 60 metros de las viviendas, a 150 metros de las escuelas rurales, 20 metros de los cursos de agua y 50 de los pozos de agua. Hubo 19 votos a favor y una abstención, además de un dictamen de minoría respecto a la cantidad de metros de esta zona de exclusión pero que no fue significativo. «En simultáneo llegó una marcha de otra organización social por un reclamo de justicia por un pibe que fue atropellado por un funcionario municipal. Llegaron con palos a patear la puerta de entrada y la policía que estaba bloqueando la entrada para que nosotros no entráramos no intervino. Fue muy notorio, un cordón policial para no dejarnos entrar a nosotres y sin intervenir ante la violencia explícita» dice Gina.

Para Damián Colucci, productor de la zona que ya lleva 21 años produciendo verduras con certificación orgánica, «los concejales no tuvieron en cuenta nada, ya lo tenían armado y se hizo tal cual contemplando el status quo del momento que es: si los agroquímicos se usan bien son bastante inocuos».

En ese sentido, Gina señala: «Dicen les concejales que trabajaron en la ordenanza que les llevó dos años de trabajo sin embargo solamente mostraron los borradores hace 15 díassiendo que hace tiempo ya que las organizaciones vienen pidiendo que se abran. La misma medida cautelar que establece mucha más distancias instaba a una mesa de diálogo a todas las partes involucradas, el municipio jamás llamó la mesa de diálogo, la negó sistemáticamente, solo recibió visitas de algunas organizaciones inclusive de personal de salud pero desoyeron completamente los pedidos y las sugerencias. Al punto de que hoy se presentó en el Concejo Deliberante un manifiesto firmado por personal del hospital de Niños de Tandil donde retoman estudios científicos hechos por la misma Universidad que denuncia la presencia de agroquímicos y herbicidas en escuelas rurales; y alertan que hay casos de salud que se están ya viendo hoy en el hospital y están directamente relacionados con la aplicación de agrotóxicos«. Durante la sesión una de las doctoras firmantes se presentó con el documento pero no pudo entrar. La normativa que beneficia al agronegocio tenía que aprobarse sin interrupciones; esa fue la única gran distancia que se encargaron de marcar los funcionarios para con las organizaciones populares.

Tapar el sol con las manos

Dicho informe confirman la presencia de 16 agrotóxicos en el agua y suelo de 15 escuelas rurales de la zona. Fue producido en 2019 por profesionales de la Universidad del Centro de Buenos Aires (Unicen) y presentado junto a la ONG Bios Argentina Nodo Tandil en el Concejo Deliberante para acompañar un ante proyecto de ordenanza para la regulación de agrotóxicos de manera que se limiten aún más las fumigaciones terrestres y se prohíban las fumigaciones aéreas; pero fue directamente cajoneado. «Incluso estaba en orden del día para el día de la sesión pero aparecía como archivo. Estaba acompañado por 46 mil firmas de vecinos y vecinas de Tandil» dice Gina.

«Hay un montón de irregularidades en la inscripción de la ordenanza, y a su vez en estos 60 metros llamados zonas de exclusión permiten la aplicación de productos de línea jardín que incluye formulados a base de glifosato, cipermetrina y otros agroquímicos con alto grado de toxicidad, por lo cual en realidad esta zona de exclusión no existe y no es tal«, resume Gina.

Cabe mencionar que hasta la aprobación de esta ordenanza a puertas cerradas, estaba vigente una medida cautelar que prohibía las fumigaciones por vías terrestres a menos de 500 metros y por vía aérea de menos de 2000 metros. Por eso desde la Asamblea sostienen que la sanción de esta ordenanza significa un retroceso a los derechos ya adquiridos.

«La única respuesta al informe de la Unicen es que si la escuela lo solicita el Concejo Escolar les provee bidones de agua, pero lavan las ollas con agua contaminada y nunca se aborda la verdadera causa del problema, o no hay inspecciones de parte del municipio: si alguien encuentra a una persona fumigando dentro de la ciudad tiene que encargarse de filmarlo, conseguir en caso que exista la receta agronómica e ir a hacer la denuncia, pero no existen inspectores de municipio que se encarguen de eso». Gina incluso señala que recientemente viveros de la ciudad perdieron toda su producción primavera verano por la deriva de un herbicida hormonal que no se sabe de donde salió y por respuesta formal del municipio y del INTA dieron a conocer que se trata de una deriva por inversión térmica de un herbicida que fue aplicado posiblemente en un campo vecino. «O sea el mismo municipio reconoce que son posibles estas derivas sin embargo la normativa que aprobaron desconoce que existan las derivas de los agroquímicos que hacen que por más que se fumigue a una determinada distancia hacen que lleguen a los poblados».

La Asamblea como herramienta para seguir luchando

La Asamblea por un Tandil sin trigo transgénico ni agrotóxicos se conformó a fines de julio de este año. «Está atravesada por organizaciones de derechos humanos, ambientales, sociales y fue convocada por una Junta Vecinal por un Ambiente Saludable porque el municipio acababa de firmar una carta de intención para que la empresa Bioceres instale en el parque industrial de Tandil una planta para la fabricación de paneles para la construcción, a base de rastrojo de trigo«. Bioceres es la empresa dueña de la semilla de trigo transgénico HB4 el primer trigo transgénico del mundo que en octubre de 2020 se aprobó su producción en Argentina, aunque está supeditada supeditada a la aprobación de Brasil para su liberación comercial, lo cual sería inminente. «Con gran alarma la junta vecinal llama asamblea para llamar socializar esta información y la primera acción fue adherir al panazo que se hizo a nivel nacional contra el trigo hb4 en agosto». Este trigo es resistente a un herbicida 15 veces más tóxico que el glifosato.

¿Cuáles fueron los pasos de la Asamblea ante la posible aprobación de la ordenanza?

«Inmediatamente en el momento que se presenta el proyecto de ordenanza desde la asamblea presentamos el pedido de que llamen a una audiencia pública que es una instancia de participación ciudadana que puede ser llamada para el tratamiento de temas sensibles como este, con antelación a que el tema tome carácter legislativo y que por ordenanza debe ser convocada con veinte días de anticipación. En respuesta a esto y gracias a la movilización y que logramos instalar la discusión del tema en la opinión publica, los concejales retiraron el tratamiento del tema del orden del día y en lugar de llamar a una audiencia pública llamaron a una reunión ampliada de una comisión del concejo deliberante con dos días hábiles de anticipación solamente para poder decir que habían abierto el diálogo para escuchar todas las voces«.

Damián Colucci brindó su testimonio en aquella reunión como productor orgánico de Tandil. «El argumento de los concejales fue que estaba totalmente probado que los agroquímicos son inocuos, lo que se dijo es que si se aprobaba una ordenanza que contemplaba más metros iban a quedar muchas hectáreas de campo improductivas, que a eso yo le respondí que eso es una falacia porque hay otras maneras de producir que son milenarias, también actuales como las que hago yo y otros productores y que pueden funcionar en esas hectáreas donde no pueden aplicar agroquímicos«.

¿Hay una contradicción entre esta política de fumigación a escasa distancia y las políticas públicas hacia el sector productor orgánico y agroecológico? Damián señala que las políticas públicas son superficiales y argumenta que están «el pseudo fomento de la agroecología por parte del gobierno están ninguneando y totalmente silenciando la producción orgánica certificada que es la producción que tiene décadas en el país y en el mundo, que tiene el seguimiento del Estado y de una organización con parámetros internacionales de preservación del suelo, del agua de los trabajadores». Y se refiere a la confusión: «Se ha generado una confusión enorme, porque una cosa es un productor orgánico, otro que quiere ir dejando tóxicos. Yo creo que hay un barullo de cosas y nada queda claro. En Tandil y en la zona no se ha podido lograr prácticamente nada, no hay un fomento y lo que nos pone mal es que no está contemplada la otra manera de producir alimentos».

Damián comenta que hay solo 5 productores orgánicos y agroecológicos en la zona de Tandil. «Nuestras producciones orgánicas tienen un montón de desafío porque no hay nada que esté armado, ni canal de venta, ni canal para comprar semillas, para conseguir insumos orgánicos si hacen falta, es mucho más complejo porque todavía no hay un apoyo real de los municipios, de empresas, de la sociedad y se complica un poco más. La producción convencional se puede avanzar rápidamente, se puede crecer muy fácil porque está todo armado para eso, pero tiene consecuencias ambientales muy grandes y los beneficios ahora son puntuales, económicos y quizá en 20 años no se pueda hacer mas esta agricultura».

¿Cuáles son actualmente las acciones que se venían llevando a cabo contra las fumigaciones? Gina comenta que luego que se encontraron 15 principios activos de agroquímicos de alto grado de alto grado de toxicidad en el suelo y el agua de las escuelas rurales de Tandil, la única respuesta a eso es que si la escuela lo solicita el Concejo Escolar les provee bidones de agua, pero lavan las ollas con agua contaminada y nunca se aborda la verdadera causa del problema. «No hay inspecciones de parte del municipio si alguien encuentra a una persona fumigando dentro de la ciudad, tiene que encargarse de filmarlo, conseguir en caso que exista la receta agronómica e ir a hacer la denuncia, pero no existen inspectores de municipio que se encarguen de eso. Hace poco viveros de la ciudad perdieron toda su producción primavera verano por la deriva de un herbicida hormonal que no se sabe de donde salió y por respuesta formal del municipio y del INTA se sabe que es una deriva por inversión térmica de un herbicida que fue aplicado posiblemente en un campo vecino. O sea el mismo municipio reconocen que son posibles estas derivas sin embargo la normativa que están impulsando desconocen que existan las derivas de los agroquímicos que hacen que por mas que se fumigue a una determinada distancia hacen que lleguen a los poblados».

Desde la Asamblea aseguran que continuarán luchando para que se realice una audiencia pública y se retome el proyecto presentado en 2019 donde se prueba la presencia de agroquímicos en los sitios donde ahora se puede fumigar a tan solo 20 metros, o 150 metros, como escuelas y cursos de agua. «Yo hago teatro del oprimido y esta problemática me afecta como cualquier persona que se da cuenta que los daños que esto está provocando son irreversibles salvo que actuemos inmediatamente. Este año en Tandil con otro grupo de compañeros estamos impulsando un grupo de teatro legislativo, que es justamente una mejora técnica del teatro del oprimido que plantea creer proyectos de ordenanza a partir de la discusión popular de temas de interés social a través del teatro» cuenta Gina.

«Tanto la instalación de la planta de Bioceres como la ordenanza son muchas puntas del mismo iceberg que tiene que ver con esta concentración de empresas del agronegocio y un modelo de producción de alimentos corporativo que no respeta la vida básicamente. Todas las acciones que llevamos adelante es sensibilizar a la población porque hay desconocimiento muy grande y campaña de marketing muy fuerte para deslegitimar estas denuncias y para legitimar ese modelo de agro veneno, así que vamos pasito a pasito intentando poder comunicar con las herramientas que tenemos que hay otras posibilidades«.