Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región


HISTORIAS QUE LA PANDEMIA NO PUEDE ESCONDER-

Por abajo está el miedo y el enorme trabajo por construir ES que no asome su cabeza en la superficie. El antídoto (que no hay que crearlo), es extirpar de todo ámbito y en particular de los barrios carenciados, vulnerables y olvidados, el sentido letal de la culpabilidad. Incluso, hay disposiciones de enorme solidaridad y coraje que constituyen la otra vacuna para repeler todo ataque que se alimenta del pánico. Acción y palabra. La Porteña muestra algo más que un certificado.

El padre de un niño, internado desde hace 90 días en el Hospital Gutiérrez, lo visita. Era el primer año de vida de su bebé. Luego recibe la comunicación de su esposa que el niño porta coronavirus. Desde abajo se activan los protocolos y esos pedidos que nacen de procesar los riesgos, pero además, instala un derecho a vivir para seguir subsistiendo. En lo local, que debe decirse, se está sobrellevando una política sanitaria con frazadas cortas porque la pandemia supera cualquier previsión. Aún desde ese entendimiento, la propuesta es afianzar el aislamiento y esperar algún síntoma. Pero es la madre del bebé quien desde CABA, adentro de un hospital, pone sobre la mesa lo que un barrio del Conurbano, en Moreno, puede ocurrir en torno a aquel miedo que si gana espacio y aire desconocerá a propios y extraños. Así obtiene el test deseado para su compañero de vida, el joven padre de su bebé. En horas tempranas se le efectúa el hisopado. Espera allí, aislado. Por la tarde le entregan el papel con la marca NEGATIVO en este 26 de mayo.

Serán las referentes las que llevan la «buena nueva». Con barbijos, con los guantes si se consiguen, seguirán tejiendo la red que las sostiene adentro de una realidad que, debe decirse una vez más, tiene que desactivar la estigmatización que lleva en su vientre el «bicho»… que ahora apunta a los más invisibilizados.