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LOCAL / REGIONAL

“Yo tuve que perseguir a mis tres abusadores”

miércoles, 18 octubre, 2017

ABUSO Y COMPLICIDAD –

Por V.M: El acoso callejero y el abuso sexual, es lamentablemente moneda corriente para muchas mujeres, tan así que se ha llegado a naturalizar el hecho de que se invada el cuerpo del otro con excusas injustificables que van desde “Vestís provocativamente”, “Son hombres, y lo necesitan”, “El tren/colectivo/subte, estaba lleno y no tenía donde poner las manos”, etc.

Nada, jamás, justifica un abuso.

Esta naturalización de algo que es gravísimo, conlleva a que estos depredadores encuentren asilo en grandes multitudes de gente. No buscan lugares solitarios y oscuros, no se ocultan, sino por el contrario, avasallan voluntades a la vista de todos, con la complicidad de aquellos que omiten una realidad perturbadora. Rodeados de personas que se creen incapaces de detener una situación de abuso o que consideran que “algo debe haber hecho para que suceda”, corren la mirada y le dan asilo a la perversión.

Paula, estudiante de 26 años tuvo que soportar que tres hombres a los cuales no conocía, tocaran su cuerpo, sin su permiso ni voluntad, rompiendo toda la privacidad, exclusividad y decisión que cada uno de nosotros posee sobre su propia complexión. Comenzando su relato de aquella noche, la joven comentó a Desalambrar: “Esto pasó el viernes, alrededor de las 21.30 hs. más o menos. Yo estaba saliendo con mi compañera del Rojas, del Instituto de Formación Docente nº 21, estábamos bajando por la Estación de Trasbordo, por la escalera que desemboca en la Plaza Mariano Moreno  y tres tipos venían atrás diciéndonos que nos iban a  violar, diciéndonos que nos iban a romper, disculpen la expresión, que nos iban a romper la cola. Nosotros los ignorábamos y venían muy cerca de mi oído, sentí manos y los tres me tocaron la cola. Empecé a los gritos, le agarre el brazo a un hombre que estaba subiendo por la escalera y me miro raro y no me socorrió. Le dije “ayúdame, ayúdame” le tironeé del brazo y no me dio bolilla.

¿Iba mucha gente?

Si, iba mucha gente subiendo y también bajando, nos miraban raro pero no nos ayudaban.

¿Cuántas eran ustedes?

Dos, Flavia y yo.

En ese momento, ¿qué hiciste? Nadie te socorrió, ¿cómo encontraste a la policía?

Bajé rápido y vi a los tipos que bajaron rápido matándose de risa. Tuve que bajar, le grité a la gente que estaba esperando el colectivo, porque en la Plaza están las paradas de los distintos colectivos,  no hacían nada, me miraban y nada más. Les decía “por favor, llamen  a la  policía que me tocaron, estos tres tipos” Los tres tipos caminaban por al lado de ellos y nadie hacia nada.

¿Te perseguían a vos y a tu compañera?

No, no. Caminaban adelante mío pero muy tranquilamente. Yo le decía a la gente “agárrenlos o hagan algo” gritando, y no hacían nada. Entonces los tuve que perseguir yo y buscar a la policía que estaba a diez metros aproximadamente.

¿La policía que hizo? Rápidamente, ¿actuó? ¿Te creyó?

Si, si fueron y los agarraron. Los sacaron de adentro de una Panchería Ritmo. Ellos negaban todo y decían que no les hicieran nada porque ellos eran Municipales, que trabajaban en la Municipalidad y que tenían hijas. Como si eso fuera… Justificando el hecho. Decían “No me hagan nada, tengo hijas” y la policía les decía ¿Qué tiene que ver, que carajo tiene que ver? Les revisaron la mochila, estuvieron un buen rato. Me hacían que los mirase, “fíjate si son ellos” me decían, y los tipos me miraban y yo estaba llorando. No me gustó para nada el momento. Vino un patrullero, los subió y los llevo a la comisaria.”

AUDIO 1 PAULA.-

 

La masa imperturbable asila al abusador que victorioso camina entre ella, sonriendo por haber logrado su cometido, mientras la victima se oculta ante la vergüenza y los ojos que la acusan a ella del atropello a su voluntad.

En estos casos, el sistema en su conjunto re victimiza a la persona que ha sufrido un abuso, ya sea por no escuchar el pedido de auxilio, por no querer tomar una denuncia, por no actuar adecuada y rápidamente, por no brindar información correcta, por exponer a la víctima a la compañía y mirada de sus abusadores, por cuestionarla a ella y no a los culpables, por hacerla esperar horas para tomar una declaración y otras innumerables situaciones que ocurren a diario y que profundizan los daños. Esta no fue la excepción. La joven debió esperar “desde las 9.30 hasta las 3.30 de la mañana aproximadamente, pero en ese momento no le daban información”

¿La denuncia te la toman rápido o te hacen esperar hasta las tres de la mañana?

Hasta las tres de la mañana me hicieron esperar. Me preguntaban si me habían lastimado y les decía que no hacía falta que me lastimasen para que yo sufriera un abuso.

¿Tu compañera estaba ahí con vos?

Si, estaba conmigo, pero estábamos las dos heladas, no reaccionaba en el momento. Les pregunte cómo se llamaban los tipos y si trabajaban en la Municipalidad o donde trabajaban y no me quisieron decir nada. No me preguntaron casi nada.

¿Ellos quedan detenidos?

Si quedaron detenidos, me dijeron solamente que quedaban imputados por abuso sexual, después no me dijeron más nada.

AUDIO 2 PAULA.-

 

Finaliza su relato con la frase: “Estoy muy mal, hasta me da vergüenza ir a cursar. No se por qué, pienso, se me viene a la cabeza que fue mi culpa, no sé por qué. No tuve concesión en la comisaria, y este fin de semana estuve muy mal. Sentí que la gente al no ayudarme, al no socorrerme me culpaba a mí. Mucho machismo sentí y eso me asustó mucho, fueron como cómplices porque los tuve que perseguir a mis tres abusadores”.

¿Los pudiste identificar? ¿En la denuncia hay una descripción de cómo vestían?

En la denuncia no aparecen los datos de ellos, no sé si no los quisieron poner, a mí no me los quisieron dar. Me dejaron como un perro prácticamente porque no me decían nada.

Este martes fuiste a la comisaria.

Si acabo de ir, me dijeron los nombres pero más nada, ni número de documento, nada de ellos.

¿Son empleados municipales los tres abusadores?

No me quieren decir tampoco, no sé. Vine a la UFI nº 3 para que me den otros datos porque estoy en la nada, no sé a quienes denunciée. Me acabo de enterar que es una declaración testimonial, porque yo de esto ignoro todo.

Acá en la Fiscalía esto se tiene que constituir en una denuncia penal, porque aquí está caratulado como abuso sexual. Aquí en fiscalía, ¿te atendió alguien?

Todavía no me atendió nadie.

¿Te dijeron que te iban a atender?

Sí, me dijeron que me iban a atender.

¿Quién te comunicó que están libres?

El oficial, el segundo Oficial Ruiz de la Comisaria me dijo que estaban libres.

AUDIO 3 PAULA.-

 

En esta última parte del relato se puede visualizar claramente como la naturalización de estos actos aberrantes termina por culpar a las victimas y perdonar a los culpables. Quien ha sufrido el abuso, camina entre las sombras huyendo de las miradas castigadoras y la vergüenza, con la sensación de ser culpable de que se atropellara la decisión que ella tiene sobre su cuerpo. Mientras que, quien ha provocado un daño irreparable, camina por las calles sin remordimientos, esperando otra ocasión para volver a atacar.







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