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Domingo, 19 de Abril del 2026

El sábado 17 de septiembre la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) realizó un acto en la Plaza San Martín bajo el lema “No hay derechos humanos con gatillo fácil, tortura en las comisarías y militarización en los barrios."
En la tarde del sábado 17 de septiembre en la plaza San Martín, las familias de víctimas de gatillo fácil agrupadas en la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) dieron paso a la lectura del documento colectivo que expresa la importancia de organizarse y romper el clima de impunidad que rige democráticamente:
“En Moreno hay un escenario de emergencia habitacional y social profunda con una población de más de 500 mil habitantes, donde existe un mapa represivo complejo que no le es ajeno a otros distritos del país. Un mapa local que cuenta con detenciones arbitrarias seguidas de golpizas, tortura en las comisarías y más Gendarmería en las calles, todo esto sucede mientras los casos de gatillo fácil van en aumento día tras día.(...)La práctica del gatillo fácil por parte de las fuerzas represivas del Estado es la política que continúa gobierne quien gobierne, porque en un sistema capitalista la seguridad y la justicia es de clase, solo pertenece a los ricos y poderosos. Pueden cambiar su careta cada cuatro años pero los intereses son claros, disciplinar a la clase trabajadora, al pueblo. Entendemos que no existe la teoría de la manzana podrida, la del policía bueno y malo, en todo caso todo el cajón está podrido, por eso decimos no es un policía, es toda la institución. Usar gorrita o ser morochos, es suficiente para que sean un blanco perfecto nuestros jóvenes del accionar represivo. Inseguridad es la policía en las calles. Debemos señalar la instalación del Escuadrón Nª 5 de Gendarmería, parte del Operativo Centinela, que significa que las políticas del gobierno nacional tienen fuertes coincidencias con los candidatos electorales a la hora de diseñar medidas que aseguren seguridad a la población. Por eso es importante generar con actividades como la de hoy, movilización activa para organizarse y luchar frente a las políticas represivas del Estado”.
Julia, madre de Christopher Torres, joven de 17 años que recibió el 2 de octubre del 2008 en el barrio de Catonas un disparo por la espalda por parte de Luis Oscar Ayunta, policía del GADA (Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea) de la Departamental de Moreno, puntualizó el significado que tiene esta actividad en un espacio público:
“La jornada es muy importante para nosotros porque se acercó mucha gente a acompañar nuestra lucha por justicia, lo que nos genera muchas emociones encontradas porque uno recuerda la muerte de nuestros hijos y luego cómo debemos enfrentarnos con las políticas represivas del Estado que amparan a los asesinos con uniforme policial. Nos fusilan a los jóvenes de los barrios y luego inventan enfrentamientos, es una metodología que no debemos permitir”.
El 28 de junio de 2003, Rodrigo Corzo fue asesinado mientras se dirigía en el auto a la casa de su novia. Al cruzar el puente Santa Rosa del Acceso Oeste el Oficial Inspector Cristian Alfredo Solanas disparó dos veces. Una de las balas le dió a Rodrigo en la espalda, que murió en el acto. Micaela Corzo, hermana de Rodrigo, abogada y militante de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, remarcó el eje principal del acto en la plaza San Martín:
”Buscamos que la gente tome conciencia de que son muchos los jóvenes que son asesinados en Moreno y en la zona oeste del conurbano por el gatillo fácil. Lo nuestro es el dolor transformado en política, el mismo que nos hace generar organización popular para frenar la violencia institucional”.
Desde 1983 a la fecha, fueron los gobiernos democráticos quienes junto con la policía asesinaron a 2.826 jóvenes. La mitad de ellos fueron víctimas del gatillo fácil. El informe presentado en diciembre del 2010 por CORREPI detalla que durante la presidencia kirchnerista, 1.323 personas murieron ejecutadas por la policía.
En este escenario, Claudia Torres fue clara en analizar el Operativo Centinela lanzado a fines del año pasado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (6.000 oficiales de Gendarmería apostados en el Conurbano Bonaerense):
“Las requisas en los colectivos, trenes, las detenciones arbitrarias, las golpizas en los barrios a los jóvenes es moneda corriente. Queda bien en claro a quien apunta esta política, ya que busca domesticar a los sectores más pobres.”
Nicanor, padre de Cristian Bogado, fusilado el 26 de mayo del 2004 por un disparo en la nuca por el policía José Luis Díaz, expresó desde el dolor:
”Nosotros aprendimos de la peor manera que la justicia no es igual para todos. Que no es lo mismo estar ante un juez, si sos rico o sos pobre. Que no es lo mismo estar vestido como nosotros que usar uniforme. Los poderosos y sus verdugos casi nunca van presos, hagan lo que hagan. Para eso está el poder judicial, para protegerlos y garantizarles la impunidad. Pero también aprendimos lo importante que es organizarnos y seguir peleando para superar el miedo y entender que nuestra lucha no es por una sentencia, aunque quisiéramos ver presos a todos los asesinos y torturadores. Nuestra lucha es por la conciencia”.
Los familiares alzan la voz y se atreven a quebrar el manto de impunidad del brazo ejecutor del Estado en cada barrio, donde las víctimas son las mismas de siempre, los sectores más vulnerados. Entienden que la organización es la única forma de romper lo establecido, es intentarlo una y otra vez.
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