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Domingo, 19 de Abril del 2026

Entre las máximas peronistas hay una que todavía no ofrece cumplimiento efectivo, ¿por qué todos los que llegan al poder quieren dejar atrás la figura emblemática de Juan Domingo?
La explorada idea de un tercer movimiento histórico presenta una característica actual, sólida en algunos rubros de la política que preocupa a los longevos jefes del peronismo. El acto de Vélez tuvo tres columnas, pivotes de un armado que potencia la Jefa de Estado. El Movimiento Evita, Colina (estructura social, política y partidaria) que conduce Alicia Kirchner, y La Cámpora (Máximo Kirchner), asumieron la dirección del evento.
Desde Moreno la “disputa” quedó expuesta en la cantidad de micros que cada facción puso en autopista. Ese número fue comparado con lo producido por Mariano West, como una especie de ejercicio entre lo nuevo y viejo. Se trata de una puja subterránea que aparece cuando no hay oposición a la vista. Este proceso permite reacomodamientos, reuniones, acuerdos, cierres y una idea madre, ¿comenzó la transición donde lo nuevo desplazará a lo viejo? ¿El 2015 se adelantó porque las corrientes nacionales imponen a sus bases y referentes que comanden las ambiciones cada vez más explícitas?
Es en este escenario de elaboración artesanal donde el partido único tiene dificultades para seguir creciendo, es decir, tomar el derrame nacional para que impacte en Moreno. No son pocos los que dentro del oficialismo más joven comienzan a decir en voz alta que el gobierno de West no aprovechó al máximo los años de expansión.
Es curioso el planteo porque las obras conseguidas en los años de kirchnerismo expresan gestión constante y lealtad al modelo. Tal vez sería productivo indagar si los programas nacionales y provinciales que bajan al territorio son aplicados bajo un concepto municipal tan opuesto a las directivas centrales.
El licenciado, que gobierna desde 1995, sabe que las corrientes renovadoras portan un test de pureza. Su estrategia de perdurabilidad quedó bien marcada en la lista del año pasado; también en el rediseño orgánico del gobierno y, en especial, tejer un tiempo donde la “gente” es la centralidad. Ese armado tuvo su debut en el tornado que destruyó parte del distrito. A prueba y error, buscó prescindir de la organización que él construyó para tener un aceitado control social. Asumió el desafío, aunque algunos jóvenes dirigentes repartieron los insumos que estaban en los depósitos comunales, tema que ha provocado facturas internas que todavía no se cobraron. Walter Festa sostuvo públicamente no estar de acuerdo con la visita de Scioli a la Escuela 23, que derivó en golpes y represión a los vecinos de Cortejarena, justo el barrio donde el Jefe de Anses bajó recursos nacionales para tratar de contener un enorme problema social.
Mariano West debe administrar el poder político y gobernar para todos. Intenta una reforma sabiendo los peligros. ¿Qué debe hacer con aquellos dirigentes que lo acompañaron a la cima durante 15 años y que hoy son trofeos deseables para la nueva camada que empuja desde abajo porque tiene un sólido anclaje nacional? ¿Siente que puede ubicar en un segundo plano al Partido Justicialista para acompañar una estructura política - social que crece a gran velocidad con La Cámpora, Colina y el Movimiento Evita?
El sueño de la perpetuidad golpea las puertas del gran estratega. Los años y su experiencia contrastan con la fuerza, ímpetu y juventud de los que ya no tienen margen para no pelearle el poder central.
Ese momento se acerca y tiene algo seguro; el choque generacional no puede prescindir de los llamados indeseables. Ellos esperan pacientes para hacer historia.
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