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Martes, 21 de Abril del 2026

El 18 de febrero publicamos la noticia sobre los golpes físicos que recibió María Susana Ruiz por parte del gendarme Miguel Angel Flores. Este último reclamaba recuperar una vivienda del Plan Federal del barrio La Perla. Aseguró que resultó adjudicatario en un acto público conducido por la Presidenta de la Nación. El concejal Barreiro trabajó junto al IDUAR y se demostró que nunca Flores fue titular del inmueble. Al ser descubierta la maniobra, el efectivo de una fuerza nacional envió un mensaje de texto desde su celular a Ruiz diciendo que iba a matar a uno de sus hijos. Para una de las fiscalías descentralizadas esa no es una prueba contundente.
Miguel Ángel Flores intentó sacar a los golpes a una mujer con sus dos hijos de la Casa 86, Manzana 6 del barrio La Perla. La policía intervino y trasladó al militar, junto a otra persona que participó de la agresión física, a la Comisaría Moreno 1ª. Los vecinos denunciaron que es la quinta oportunidad en que Flores produce la estafa. Ese lunes 18 de febrero el abuso de poder comenzó a mostrar todo el entramado. La víctima, María Susana Ruiz, entregó una copia oficial donde el titular del inmueble es otro gendarme: Raúl Adán Vargas. Este dato llevó a que el concejal oficialista José Barreiro pidiera explicaciones en el IDUAR, tarea que tuvo como resultado la “desadjudicación de la casa que se le entregó en su momento a Vargas".
Esa decisión que surgió desde La Plata, provoca un enorme interrogante, ¿por qué Vargas entregó la vivienda a su compañero Flores? ¿Cómo es posible que Flores haya alquilado durante dos años, por lo menos, una vivienda que jamás le perteneció sin que el Estado haya frenado la operatoria?
En esa jornada donde el gendarme Flores ingresó a los golpes a la casa habitada por María Susana Ruiz sólo la intervención de un grupo de mujeres que habitan en la manzana del Barrio La Perla (Plan Federal de Viviendas), puso un límite al violento hombre que reviste en una fuerza nacional.
Luego de dos horas y media en la comisaría Moreno 1ª, las “partes” firmaron un acta de conciliación donde María “se compromete a realizar las gestiones pertinentes ante las oficinas del IDUAR para solicitar y regularizar su situación habitacional, permaneciendo en la vivienda hasta el plazo indicado (14 de abril)".
Miguel Ángel Flores se comprometió a no molestar, amenazar, ni hostigar a María, hasta tanto y cuanto no certifique fehacientemente la titularidad del inmueble.
Una semana después de firmar el acta que le permitió salir de la Comisaría sin mayores problemas, ni causa que manche su legajo, Flores envió desde su celular un mensaje de texto a María Susana Ruiz. “Me dijo que iba a quedar sin hijos, que cuando crucen la calle los va a matar a tiros”. La impunidad de Flores radica en que la primera vez que golpeó salió con un acta de conciliación bajo el brazo que a la semana violó por completo. Hostigó y amenazó de muerte a los hijos de María, instaló en una jefa de familia el pánico necesario para callar. Luego de varias semanas, María se animó a relatar su pesadilla.
AUDIO 1 MARIA
María pide una asistencia psicológica. Tiene miedo, el que se acrecienta por no saber si puede permanecer en la Casa 86, Manzana 6 del Barrio La Perla después del 14 de abril, fecha en que se vence la disposición del IDUAR.
AUDIO 2 MARIA
El mensaje de texto que amenaza de muerte a los hijos de María Susana Ruiz no es prueba para iniciar una causa contra Flores. Un asistente de la fiscalía de turno (Desalambrar no pudo establecer de quien se trata), rechazó la denuncia porque no existía materialidad y porque el mensaje pudo haber salido de cualquier celular. La decisión, voluntad y entender que la violencia de género es parte de la vida cotidiana, no está en el registro de la justicia. El mensaje de texto salió de Flores. Solo secuestrando el aparato alcanzaba para certificarlo. La amenaza está guardada... la prueba existe.
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