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Martes, 21 de Abril del 2026

Esa fuerza por arrebatarle al sistema una porción de justicia envolvió a todos los militantes de CORREPI y a los familiares de Jon Camafreitas el jueves 4 de septiembre cuando el Tribunal Oral en lo Criminal N° 23 dictó la prisión perpetua al suboficial de la Policía Federal, Martín Alexis Naredo por el homicidio del joven de 18 años de edad. La crónica volcada en esta página el día 8 de septiembre, dio cuenta que el asesino, que estaba en libertad, quedó detenido (http://desalambrar.com.ar/Perpetua-por-ser-policia). Ese tribunal aseguró que Naredo estaba detenido, como ocurrió con el tribunal de Mercedes tras condenar a prisión al policía González, el asesino de Sergio Casal, el pasado 26 de marzo. Pero la represión siempre ofrece mucho más, arrasa con la confianza y castiga a las víctimas, una vez más.
La abogada de CORREPI María del Carmen Verdú explicó que el policía Martín Alexis Naredo no estuvo presente cuando se leyó el veredicto. Sabía que el fusilamiento estaba acreditado. Lo anormal mostró su señal cuando la sentencia se produce el mismo día de los alegatos, además del ingreso de una columna policial que llenó la sala. "Le preguntamos al personal del juzgado por qué Naredo no estaba en la sala y nos dijeron que no se encontraba en condiciones anímicas de presenciar la lectura de la sentencia, por lo tanto prefirió no entrar. Nosotros creímos que no entrar significaba que estaba en otro lugar del tribunal, pero nos anoticiamos que le habían dado permiso para ir a la casa", detalla Verdú y agrega: "El fiscal, que sí sabía que Naredo fue a su casa, pidió a la mañana siguiente que allanaran el domicilio y su lugar de trabajo (NdR: municipio de La Matanza, Secretaría de Medio Ambiente). Le contestaron que, como no habían transcurrido 24 horas desde la revocación de la excarcelación, eso era prematuro y que existían otras medidas menos invasivas como irrumpir en un ámbito tan privilegiado como el domicilio particular o el lugar de trabajo. La medida menos invasiva fue mandar a un gendarme a tocar timbre, salió la mamá de Naredo y le dijo que el nene se fue a pasar el fin de semana a la casa de la novia en Lanús. Por supuesto el gendarme no pidió el domicilio ni el nombre de la novia de Martín Naredo. Pasó todo el fin de semana. Recién el lunes pusieron una consigna en la casa, por las dudas vuelva a buscar su cepillo de dientes, y también en la municipalidad de La Matanza. Si ayer no íbamos a preguntar a qué unidad penal lo habían trasladado no sabríamos de la fuga".
AUDIO 1 VERDU
La información da cuenta que Naredo nunca quedó detenido, que fingió una descompensación antes de escuchar la sentencia y fue hasta su casa para fugarse con la tranquilidad de haber cumplido con todo el proceso que la ley manda, hasta saber "que sería condenado a cadena perpetua". Porque la brutalidad los une, y la impunidad también, Naredo, el asesino de Jon, trabajaba junto a González, el asesino de Cecho Casal. Los dos policías federales condenados por los crímenes. Los dos prófugos porque la justicia así lo desea.
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