- BUENOS AIRES - ARGENTINA // contacto@desalambrar.com.ar
Domingo, 19 de Abril del 2026

Los llamados anteproyectos de Ley de Semillas tratan de una adecuación al Convenio Internacional firmado en 1991 que protege las obtenciones vegetales. En la Argentina, el 75 por ciento de los eventos transgénicos existentes fueron aprobados entre 2003 y 2013. El Ministro de Agricultura de la Nación acelera los pasos para cumplir con el deseo del gigante norteamericano Monsanto.
Como eje estratégico de la profundización del modelo de expansión agropecuaria en una relación clave con las grandes multinacionales, el Ministro de Agricultura Carlos Casamiquela, participó de un encuentro en el lujoso Museo Fortabat de Puerto Madero convocado por las Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA), y directivos de la Cámara de Sanidad y Fertilizantes (CAFASE), validando el reclamo por una nueva Ley de Semillas que debe llamarse Ley Monsanto.
Desde el Grupo de Reflexión Rural (GRR), Maximiliano explicó que "todos los anteproyectos de ley giran en torno a adecuar la legislación argentina en materia de semillas, conforme a los parámetros de los convenios de protección de ostentores vegetales vigentes desde el año 1991". A título pedagógico y de repaso histórico, Maximiliano informa que "todo arrancó en el año 1961, tras una conferencia diplomática en París entrando en vigencia en el año 1968. El convenio tuvo varias modificaciones, la última en 1991. La Argentina, conforme a la Ley 20.247 (Ley de Semillas y modificaciones fitogenéticas) es la que pretende ser modificada en este momento. Estoy hablando de un instrumento que fue integrado a la Ley 24.376 (Protección de las Obtenciones Vegetales), del año 1994. Lo que sucede es que todos los países de América Latina están sufriendo un lobby intenso de las corporaciones internacionales, de las oligarquías locales, que quieren adecuar la legislación concerniente a las semillas conforme a los parámetros del convenio de 1991".
AUDIO 1 MAXIMILIANO
De lleno en la iniciativa que tiene el aval político de la presidente de la Nación, el convenio lo que hará es "reconocer y proteger los derechos del ostentor, léase corporación transnacional, de conseguir regalías por propiedad intelectual. Tanto lo que pasó en Colombia, donde los campesinos se levantaron ante la obligación de adquirir semillas certificadas, como lo que ocurre en Chile donde se discute una ley conforme a lo que pide Monsanto y en Venezuela, demuestra el lobby en la región, y en el caso de Argentina, todos los anteproyectos giran en torno a adecuar la legislación a un convenio que tiene 71 países miembro, muchos de los cuales son de América Latina y Africa. Ese marco tiene un requisito fundamental, cuando un país pide ser miembro, debe contar con 15 obtenciones vegetales a proteger. La realidad marca que hoy nuestro país tiene 28 eventos transgénicos vigentes, por eso estamos llegando tarde a esta actualización, de los cuales el 75 por ciento fueron aprobados entre 2003 y 2013", incluidos los últimos productos estrella de Monsanto, la soja RR 2 y el Maiz RR 2 que incorpora la tolerancia al glifosato, con una tecnología que explicaría en buena forma la muerte de las avejas.
AUDIO 2 MAXIMILIANO
Como valor importante del desarrollo colonial, Maximiliano, integrante del GRR, apunta que en los años 90, el 37 por ciento del patrimonio genético argentina estaba dominado por las corporaciones transnacionales y hoy, aún cuando no hay un esquema legal que les asegure todos los archivos de las semillas nativas de la Argentina, dominan el 75 por ciento de esa información, con lo cual el 25 por ciento podría definirse como un patrimonio en disputa. En este sentido es importante ver que en el anteproyecto se habla de un Registro Nacional para las obtenciones vegetales SIN EXIGIR PRUEBAS FEHACIENTES DE DETERMINADAS CREACIONES que sean superiores de los cultivos convencionales. Esto permite ver el juego de las corporaciones que pueden modificar genéticamente las semillas, con la introducción de genes que hasta pueden ser inútiles pero que asegura el cobro de la patente.
AUDIO 3 MAXIMILIANO
Si el convenio internacional, las patentes, el negocio millonario, si nada de eso importa, tal vez la explicación de qué son los transgénicos, provoque un cuestionamiento al desarrollo neocolonial: "No resisten parámetros dentro de la ciencia occidental, no tienen una base científica consensuada. El transgénico supone que hay una relación lineal entre los caracteres genéticos particulares de una especie lo que da un genotipo en cualquier tiempo y en cualquier espacio. Esta concepción está siendo discutida hace muchísimos años en la comunidad científica que forma a los profesionales que terminan trabajando para Monsanto. Esa concepción desconoce el ambiente, por ejemplo, y se resiste no por una cuestión cientifica sino por una necesidad de negocios. Si Monsanto acepta que puede haber derivaciones en el ambiente estaría admitiendo que su tecnología no es segura, cuando ellos dicen todo lo contrario. El hecho que se estén adaptando las super malezas a las fumigaciones tiene que ver con esto, porque no hay forma de prever en el ambiente la dispersión de estas tecnologías. Están jugando a la forma de ser Dios, mientras que la naturaleza se resiste a esta invasión. Estaría bueno que los militantes se apropien de esto, que los transgénicos no tienen base científica y el impacto en el ambiente no se puede prever, ni siquiera puede hacerlo Monsanto ni sus socios".
AUDIO 4 MAXILIANO
En la misma semana
Desalambrar / Noticias de Moreno - contacto@desalambrar.com.ar