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Jueves, 30 de Abril del 2026

El viernes 30 de septiembre, era detenido por orden del juez federal de San Martín Juan Manuel Yalj por la causa en la que se investiga el incendio de vagones del ex ferrocarril Sarmiento ocurrido el 2 de mayo pasado, Rubén “Pollo” Sobrero, delegado gremial de la Unión Ferroviaria seccional Haedo por asociación ilícita y estrago doloso.
“Las pruebas son contundentes y categóricas”; aseguró el magistrado, sumándose el apoyo incondicional del trabajo periodístico de Tiempo Argentino que en su edición del domingo 2 de octubre apuntaló los argumentos de la justicia para la detención del sindicalista ferroviario y de otras tres personas; Rodrigo Peláez, Ángel Akson, y su ex vocero Leonardo Portorreal, a quien la Policía Federal a cargo de la investigación apuntó como el reclutador de la organización que habría instigado los desmanes. Entre los elementos “contundentes y categóricos” en los que se sostuvo el accionar de la justicia acompañados por el gobierno nacional en la figura del provocador, Aníbal Fernández, figurarían testimonios de testigos y procesados en la causa, videos de la quema, pericias policiales y de los Bomberos, además de denuncias de la empresa TBA que sostienen la idea de que la quema de los vagones fue una maniobra premeditada.
El martes 4 de octubre, el juez Juan Manuel Yalj, se mostró públicamente indignado con la investigación y no solo entendió que había existido “impericia y negligencia” sino que además puso en tela de juicio la intencionalidad de los investigadores que habían rastreado en la red social Facebook los supuestos vínculos de Sobrero y hallaron a Leonardo Portorreal. La búsqueda encontró el mismo nombre y apellido como apoderado de la Lista Bordó y detectaron que había sido vocero de Sobrero, ignorando que desde hace años no trabaja en los ferrocarriles impulsaron la detención de Portorreal. Ante este insostenible escenario, el magistrado excarceló a Rubén Sobrero, porque no había peligro de fuga y las pruebas que lo acusaban de quemar vagones eran ahora “endebles”.
El caso de los trabajadores de Kraft con procesamientos y con posibilidad de ir a juicio oral por el corte de la Panamericana, el de los obreros de Pepsico procesados por movilizar o el de los dirigentes de la FUBA acusados de secuestro extorsivo por tratar de tener una charla con el Rectorado de la UBA, son parte de la represión judicial que ejerce el Estado que acumula causas de distinto tipos que incluyen una cantidad de contravenciones, no sólo de cortes de rutas o de vías sino hasta de ruidos molestos.
La ficción y la falacia sostenida en la detención de Rubén “Pollo” Sobrero responden a un modelo de negocios, enriquecimientos y corrupción entre sindicatos y funcionarios públicos, que dan como resultado a la mentira convertida en verdad y a los inocentes convertidos en culpables.
El juez deberá decidir en el transcurso de diez días hábiles si procesa al dirigente gremial por los cargos que le imputa “asociación ilícita” y “estrago doloso” por la planificación de la quema de catorce vagones y tres estaciones ferroviarias el 2 de mayo último.
Lo preocupante es que aún hay dos personas detenidas que son indigentes. Dos personas que vivían en situación de calle hoy son victimas de la justicia que llegó como la espada de Damocles. Y no hay movilización o marchas exigiendo su libertad. Son silenciados por el mismo silencio.
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