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Domingo, 19 de Abril del 2026

El Tribunal en lo Criminal Nº 6 de San Martín ordenó la libertad de José Luis Orellana, víctima de un entramado judicial estadístico que lo condujo a la cárcel - infierno desde el 24 mayo del año 2013. Lo acusaban de haber asesinado a un custodio de un supermercado chino en 2013 durante un robo en el partido de San Miguel. Nunca hubo evidencias, nunca hubo pruebas, sin embargo la policía y la fiscalía (que entendió en la causa armada) llevaron la imputación hasta el final, incluso pidiendo en las jornadas de juicio (21 y 22 de mayo de 2015), prisión perpetua. Pero ayer a la noche la noticia recorrió las redes sociales: dos años después de haber perdido su libertad, José Luis Orellana regresó a su casa, a su familia que decidió enfrentar el sistema que condena y destruye cuerpos. La prepotencia judicial - policial privó de la libertad a José Luis aún cuando los horarios del hecho no coincidían, tampoco la ubicación geográfica de José Luis, pero el rostro, la cara del joven fue suficiente para que el policía Mario Gago lo detuviera y ya en el dependencia policial lo obligara a firmar un papel.
Como escribió Desalambrar en febrero de este año, después de una de las tantas marchas que hubo para exigir la libertad del joven: "Más allá del nombre de un caso, comenzar a conocer una familia es expandirse en vínculos atorados de humanidad. Saber que son diez hermanos, que la base de la casa donde viven es de una entrega paternal sacrificada y sin dormires hogareños. Saber del poder hacerse de un espacio de sombra y fresco en este verano es llevar la mesa y el mate hasta la vereda de enfrente, bajo el verde. Desde ese lugar se puede ver en la esquina un paredón que dice "CHIRO POR SIEMPRE, LOS PIBES" al igual que emerge una capillita que no es rezo de santidades sino pequeño espacio en su memoria. Santa Brígida es un barrio que habla física y espiritualmente, es un barrio que sobre la violencia imperante a luces y sombras sufre. Sobre la calle Callao y mientras se hacía tarde del sábado militantes, familiares y víctimas de causas armadas, gatillo fácil, solidaridades que en persona cargan el peso y la conciencia de saberse fortalecidos en la lucha, se convocaron en la casa de la familia Orellana. José Luis es un chico que a poco sobrepasa los 20 años de edad y que ya hace un año y 9 meses está preso acusado de un crimen que no cometió. La marcha recorrerá el barrio haciéndose a su paso visible expresión sin temores, develándose, llegando al supermercado donde fue asesinado el custodio Miguel Ángel Centurión y alcanzará en su final a la Comisaria Nº 3 de San Miguel".
José Luis Orellana dejó el penal de Mercedes. Las huellas de lo que significa el aparato represivo están en su cuerpo, en su subjetividad. Está libre... condición que jamás le debió ser arrebatada.
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