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Domingo, 19 de Abril del 2026

La historia es estremecedora. Genera impotencia y rabia. Nadia es una mujer de 21 años que desde los 18 años sufre violaciones de parte Segundo Imacio Tagua (53 años), padrastro de su marido. Ella pudo quebrar la presión que ejercía este abusador. Se animó a contarle a su pareja lo que estaba sucediendo, realizó la denuncia y exige al Estado que garantice la seguridad de su familia y la propia.
Las instituciones son lentas, y como resulta habitual, cuestionan a la víctima y no buscan al abusador. Relatos como estos deben existir y muchos, seguramente escondidos por miedo, vergüenza u otros factores. Ésta mujer se animó a hablar y a decir BASTA. Nadia decide hacerlo público porque la físcalía no da respuesta y el médico forense aún no la atiende.
Una mujer de Moreno, primero tiene que afrontar la situación de abuso/ violencia y después de pasar esta barrera debe sufrir la inacción de las fuerzas policiales y de la justicia local que continúan violentándola. El recorrido que realizó Nadia junto con un grupo de mujeres que la acompañan fue el siguiente: En primer lugar en la Comisaría de La Reja no quisieron tomar la denuncia porque argumentaron que era un caso complejo. Por este motivo realizaron la derivación a la Comisaria de la Mujer, allí tampoco tuvo recepción. Nadia insistió con un grupo de mujeres y, finalmente el viernes 9 de mayo concretan el trámite y emiten un papel para que el cuerpo médico forense de General Rodríguez la atienda el día sábado 10 de mayo. Se presenta con su marido y allí le explican que no podían atenderla porque estaban con una autopsia. Vuelven el domingo y le dicen que no había médico. Ayer, lunes 12 de mayo, en la Comisaría de la Mujer emiten un nuevo turno para el cuerpo forense y llaman desde la institución para preguntar porqué no la atendieron. El nuevo turno es para el jueves próximo. En la Fiscalía Nº 4, cuando Nadia fue a pedir la restricción perimetral le informan que mientras no tengan la prueba del perito no pueden actuar sobre la causa. Esto es sólo parte del recorrido que una mujer debe realizar para exigir la protección del Estado.
Nadia vivía en Mendoza con su marido. El padrasto de su pareja comenzó abusar de ella cuando tenía 18 años. Con su esposo deciden trasladarse a Córdoba, sorpresivamente el abusador también lo hace. Tiempo más tarde se van de la provincia mediterránea y comienzan a vivir en Moreno. Segundo Imacio Tagua, decide trabajar en el distrito. Nadia tiene dos hijos y por ellos decidió hablar: “Dice que me va a matar a mí, a los chicos y que me va a prender fuego la casa. Yo tenía miedo y a mi marido se lo dije hace poquito”.
AUDIO 1 NADIA
La voz de Nadia es tenue, con pausas relata lo que ocurría, su mirada muestra la convicción de querer terminar con una situación que viene desde hace años y que resulta compleja de abordar:
“Hace mucho empezó, desde los 18 hasta hoy, que tengo 21 años”.
¿Qué pasó en este último tiempo? ¿Cómo te animás a contarlo?
Yo le dije por los chicos, así lo cuidaba a los chicos.
¿Cómo actuó tu pareja?
Lo buscó, se pelearon y él (Segundo) le pegó más a mi marido, que mi marido a él. El otro lo amenazó de muerte. Creo que le dijo a la policía y ahora lo andan buscando. Es decir, que a mi marido le hizo la denuncia y ahora seguro lo andan buscando.
¿Ahora te amenazaron?
A los dos. Me dice que me van a quemar la casa o que van a matar a uno de mis hijos cuando ande sola por ahí. Ahora no quiero andar sola. Tengo miedo.
AUDIO 2 NADIA
“En primer lugar me daba vergüenza contárselo, porque me tienen amenazada. Después él (NdR: hace referencia la marido) me dijo: "Decime que te pasa y aclaramos esto. Ahí le dije todo, pero en primer lugar me daba miedo, me daba vergüenza, no sabía qué iba hacer. Desde que vine de Mendoza me sigue”, señala Nadia, madre de dos niños menores de edad.
AUDIO 3 NADIA
Por último, Carina, militante de base y una de las mujeres que acompañó a Nadia en este recorrido por las instituciones, evidencia como la violencia institucional está arraigada. Poder desnaturalizarla es un trabajo en el barrio, con la gente, desde el territorio: “La investigan a ella, en lugar de ir a buscar al violador. Deben detenerlo en forma preventiva para que no ocurra un caso fatal. Eso es lo que más bronca nos da. Ella se anima a denunciar y lo hacen todo complicado, la ponen en tela de juicio a ella. Se olvidan del tipo, no preguntan dónde vive o a qué se dedica. A ella la cuestionan, la revictimizan como lo hacen con muchas mujeres y niñas. Es un logro que se haya animado a denunciar, porque venía callando por miedo. Muchas veces nadie entiende la palabra miedo”.
AUDIO 4
Un relato más, una injusticia más. Una mujer que explota para poner nuevamente sobre la mesa la metodología de poder que un hombre ejerce sobre una mujer. Podemos romper con el miedo, con la violencia ejercida por las instituciones sólo con la solidaridad entre las mujeres.
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