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Domingo, 19 de Abril del 2026

En la Capilla de Las Catonas, un grupo de familias sigue contenida por la entrega solidaria y comunitaria que realizan los integrantes del Centro Cultural, que reciben el acompañamiento del FOL y otras organizaciones. A siete días del temporal, la decisión del gobierno de West es dar por terminada la asistencia en ese espacio, luego de varios censos que realizaron las asistentes sociales. La realidad de los damnificados y el compromiso de la militancia barrial no oficial, sostienen la permanencia hasta tanto se puedan recuperar las viviendas y existan mínimas condiciones de infraestructura.
Los niños miran en un pantalla los dibujos animados. Quedan sobre la mesa las pinturas, pinceles, hojas y esos dibujos que reflejan la inocencia a color. Dos madres amamantan a sus niños y hablan de las pertenencias barriales. Afuera, en el patio, se cortan las verduras que llegarán a la hoja para hacer el almuerzo previsto. Es viernes. Una semana después del temporal el panorama es más limpio. Ya no se trata de los esfuerzos mancomunados del gobierno con aquellos que salieron a bancar la parada por simple humanidad. La solidaridad se mantiene por una realidad que no interpela al gobierno: "hay familias que perdieron todo y no pueden volver porque ya no tienen nada". Una segunda cuestión, muy tangible, es el riesgo sanitario para niños y adultos, algunos con vómitos y diarrea, lo que vuelve imposible regresar a núcleos habitacionales donde la humedad y el mal olor persisten.
En las últimas dos jornadas, luego del cierre del centro de evacuados en la Escuela 71, la tensión ganó espacio. La política gubernamental tiende a descomprimir, y para ello intenta relegar el sostenido aporte de los y las militantes del Centro Cultural Las Catonas. La acción del gobierno comunal se apuntala en la resolución individual de los problemas y ofrece soluciones insuficientes y únicas. En esta instancia, la respuesta de algunos grupos familiares es de rechazo y crítica, lo que motiva a funcionarios y asistentes sociales a "justificar una decisión tomada de abrirse de un espacio que ya no es oficial".
En palabras de los damnificados, como la voz de Blanca, tiene una mejor traducción: "Acá en la capilla quedan más de veinte personas, pero la mayoría va hasta el barrio a limpiar y vuelven porque ellos no nos dan respuestas. Santucho (NdR: Secretario de Participación Comunitaria y Organización Social), viene a hablar en grande pero cuando le pedís respuestas dice que no hay plata. Quiere que nos conformemos con un colchón por familia. Con el subsidio de 2 mil pesos construyamos una casilla cuando todos sabemos que no nos alcanza. Ya no tenemos agua potable, en el barrio no hay, y ahora quieren sacarnos de acá. Ayer una asistente social vino a comunicar que llegaría un camión para llevarse a todas las personas, lo que generó una reacción fuerte de las mujeres. La asistente social salió llorando de aquí. El problema está en que no nos creen. Ellas comprueban que las casas son inhabitables, con un olor en el barrio (Bongiovanni), es insoportable. Hay niños con vómitos, diarrea y fiebre, pero ellos no lo entienden".
AUDIO 1 BLANCA
Blanca participó de la movilización a la municipalidad y del encuentro con el Licenciado Martín Etcheverry: "Lo único que quiso fue sacarnos de ahí para evitar más líos y lo consiguió. Está mandando a un dirigente, a Santucho, que en el día de ayer nos dijo que no nos podía ayudar, que no era nadie para ayudar, y dijo, vayan a la municipalidad y prendanla fuego", afirmó Blanca, que "destacó el trabajo solidario y de entrega de los chicos", refiriéndose a los integrantes del Centro Cultural.
AUDIO 2 BLANCA
En ese reconocimiento está Soledad, madre de cinco hijos, sin asignación familiar, sin ingreso, que dice: "Estamos acá, bien, gracias a los chicos, porque del municipio nos dan zapatillas, colchones, tirantes y algo de membrana para los que perdieron todo, y el subsidio de 2000 pesos. Nos lo dan si nos vamos hoy de la Capilla, porque ellos se desprenden del lugar. La última asistente social no quiso entrar a mi casa. La única cama que pude salvar se cayó al poco ciego que está en la habitación. No puedo volver ahí, somos varias madres que nos quedamos sin nada".
AUDIO 3 SOLEDAD
Los que están desde el principio, los que siguen recolectando los aportes solidarios que el barrio entrega, tienen algo que decir. Federico integra el Centro Cultural Las Catonas. Su palabra tiene legitimidad y desde allí reflexiona: "El problema está en que el municipio se quiere hacer cargo del lugar y tomar ellos la decisión, mandar, cuando en realidad no están haciendo nada. Los que vinieron del municipio no colaboran en las tareas que se hacen en el día a día. Los evacuados que están acá se encuentran bien organizados, pero llega gente de la municipalidad y quiere dar órdenes, cuando somos nosotros los que tenemos que darles las órdenes. Se ofenden por las cosas que les dice la gente. Todos los días mandan asistentes sociales para que hagan un relevamiento con el objetivo que las familias vuelvan a sus casas cuando todavía no están dadas las condiciones. Algunos funcionarios del ejecutivo vienen a generar discordia", cuenta Federico.
AUDIO 4 FEDERICO
En esa viviencia cotidiana de estar, compartir, escuchar, Federico relata que "las asistentes sociales les aseguran a las familias que con 2000 pesos se pueden comprar una nueva casilla". Como militante del Centro Cultural Las Catonas subraya que "la municipalidad envía distintas asistentes sociales quienes les informan que si los evacuados no se van hoy de la Capilla no recibirán ninguna ayuda. La gente sigue trayendo aportes solidarios. La municipalidad entregó comida el martes, repelente y elementos de limpieza. Los que estamos aquí, el Centro Cultural, el FOL, los vecinos que apoyan, no nos vamos hasta que la gente pueda regresar a sus casas".
AUDIO 5 FEDERICO
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