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Domingo, 19 de Abril del 2026

Mariano West construyó estructura en base a las agrupaciones políticas que, en la práctica, se tradujo en defensas elocuentes desde lo discursivo y hasta en lo territorial. Acá es importante mostrar las diferencias del pasado reciente con la actualidad constructiva.
Un conflicto barrial, sea cual fuera su naturaleza, poseía protagonistas que asumían una defensa de la gestión de manera orgánica. El referente, puntero o dirigente, tomaba posición como integrante y defensor del poder estatal. El trabajo tenía sus frutos. Primero lubricaba los vínculos sociales - políticos y, segundo, dejaba el problema en su núcleo primigenio evitando el desplazamiento hacia la centralidad ejecutiva. Esa fuerza custodió el equipo técnico que West armó en 1995 (y que sigue en el gabinete). El Concejo Deliberante fue útil en ese sistema. El bloque era un grupo definido, ultra oficialista en el sentido más claro del concepto.
Pero el esquema comenzó a desnaturalizarse. Se explica en dos líneas: la endógena, laxitud de Andrés Arregui como intendente y lejanía de West como conductor; la exógena que surge del cambio político nacional a partir de la irrupción de Néstor Kirchner.
La nacionalización como eje, subordinando lo local, ya tiene impacto en la lista del año 2007 y sigue profundizándose. El marco de alianzas que permitió a Mariano West ganar la intendencia el año pasado tiene ese sustento. La prédica constante, el relato y la propaganda del gobierno municipal reproducen la lógica nacional. Aquí no está la dificultad sino en la distancia que eso produce, sobre todo con las bases reales del distrito.
Mariel Fernández, concejal del Movimiento Evita, pide que el Estado intervenga con planes inclusivos y de seguridad para su localidad de Cuartel V. Pablo Lombardi, legislador de la Juventud Sindical, hace público que el servicio de recolección de basura y el transporte público de pasajeros son temas claves que requieren de toda la información, esa que el Ejecutivo niega sistemáticamente. Walter Festa ejecuta programas nacionales en los barrios morenenses con el sello de La Cámpora, además de gestionar como funcionario de ANSES. Colina, la estructura de Alicia Kirchner, es otro actor de poder en el distrito. La mayor politización existe en este marco. Pero el funcionamiento de ese aparato más amplio, heterogéneo y dinámico tiene su pragmático sello.
En la realidad concreta se observan ejemplos como lo que sucedió durante y luego del tornado; ante los hechos de violencia social e inseguridad reciente, hombres y mujeres que asumen ser soldados de Cristina Fernández de Kirchner actúan como extraños al poder y toman distancia de la gestión local. Esa postura de una parte del “oficialismo actual” puede leerse así: el derrame del modelo nacional no tiene respuestas porque en casa no hubo conducción y liderazgo en los años gloriosos de recuperación económica e inclusión social.
En el primer semestre del año, para decirlo en términos administrativos, West se encontró con un tornado, con menos recursos provinciales, toma de tierras y un proceso de movilización ciudadana que cuestiona todo. Para defenderlo orgánicamente y con convicción por sus 17 años en el poder, no salen los cuadros técnicos que West protege en su gabinete desde el año 1995. Los autotitulados “nuevos” optan por el silencio y, en algunos casos siendo integrantes del gobierno, hasta murmuran “lo mal que le está yendo a West”.
Cabe la pregunta: ¿sabe West quiénes son y dónde están sus soldados?
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