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Miércoles, 29 de Abril del 2026

Antes de la Masacre de Once, mucho antes de los miles de inconvenientes en el Sarmiento, el gobierno nacional que inició su ciclo de cambio el 25 de mayo de 2003, siempre apeló a la teoría conspirativa para ocultar su decisión estratégica de tener en el sector privado, en ese capitalismo nacional, el rostro, la careta, la máscara, para exhibir a los ciudadanos que "la responsabilidad principal" está en esos grupos parasitarios que reciben alimento en millones de pesos "PARA ADMINISTRAR EL DESMANTELAMIENTO PROGRESISTA DE LA RED FERROVIARIA".
En una década se profundizó el saqueo, se maquilló la corrupción al tiempo que las formaciones eran "mejoradas" en los talleres de Cirigliano. El gobierno siempre admitió que "las inversiones en vías, señalización, nuevos vagones, molinetes y estaciones, era una responsabilidad del Estado, razón por la cual se entiende el mensaje de cuidar lo "que es nuestro".
Si todo sale de la inmensa caja del Estado, ¿por qué razón el servicio sin mantenimiento, sin inversión, sin control, estuvo y está en manos de unidades privadas?
La utilidad se observa en la construcción del mensaje, del relato y la cobertura: para el público el gobierno quitó la concesión a TBA del Sarmiento. La medida mereció aplausos, también abrazos a Schiavi cuando éste dejó su Secretaría de Transporte. Luego de nueve años, Cirigliano salía del negocio. Más aplausos. Entraron Roggio (Metrovías) y Romero (Ferrovías), para hacer lo mismo que Cirigliano, cumplir esa función de tomar los subsidios mientras el gobierno, ya con Florencio Randazzo, relanza el soterramiento, el cambio de vías, la compra de nuevas formaciones a China, las estaciones remodeladas, las pantallas leds, y todo el cotillón que sirve para que Randazzo exprese con autoridad que "no se puede cambiar en un año lo que no se hizo en 50 años".
Cristina Fernández de Kirchner transmitió su pesar a las víctimas de CASTELAR, su dolor sincero y su bronca "por todas las inversiones que se realizan" y que no dan el resultado que el gobierno y el pueblo esperan. Las máquinas obsoletas que recorren las vías manchadas de sangre, las Toshiba, no tienen arreglo. Las reparaciones, los parches, siguen en manos de EMFER (Emprendimientos Ferroviarios S.A), propiedad de Cirigliano.
El ingeniero Norberto Rosendo de la asociación civil Salvemos al Tren, reconoce que en el último año se impulsaron algunos cambios sin que eso "signifique que se entendieron las prioridades". Fue más claro, "hay que sacar todas las formaciones del Sarmiento para evitar otra tragedia". Sobre este punto, Rosendo explica que "cuando lleguen los nuevos coches que compró el gobierno nacional a la República de China, los vagones que están en el Mitre pasarán a las vías del Sarmiento". Una pregunta consciente al ingeniero produce una respuesta concreta:
¿Esos coches frenan? ¿Abren bien sus puertas?
"Yo no lo puedo afirmar", dijo.
A las 7:07 de ayer, se repitió la imagen de Once. Tres muertos, 315 heridos, cuatro trabajadores detenidos y un esquema político - empresarial que sigue acumulando víctimas. El tren chapa 1 fue reparado por completo, dijo Florencio Randazzo. Los trabajadores, los que están en las vías, le informaron al ministro que "el lunes fue sacado de servicio".
La corrupción mata. La impunidad crece. El desmantelamiento es incalculable. La injusticia se consolida. La rabia quedó enterrada. La desidia se expande.
Mañana, tal vez, salgan los trenes por las vías del Sarmiento manchadas de sangre. Miles subirán a esos vagones pintados por afuera. Será un acto mecánico, inevitable, un acto valiente, atravesado por el azar y la fortuna.
Miles viajarán en el Sarmiento, administrado por Roggio y Romero, bajo el amparo político estratégico de Cristina Fernández de Kirchner.
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