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Domingo, 19 de Abril del 2026

Diego Vacis, Secretario de Seguridad del municipio, cuestionó el armado periodístico que hizo el diario La Nación al publicar, el domingo pasado, un informe que dice "Moreno se convirtió en dominio de la violencia y los homicidios". Para el funcionario comunal la nota sacó de contexto sus declaraciones al suprimir el marco general donde la seguridad, la policía y el Poder Judicial dependen en gran medida de la Provincia de Buenos Aires y la Nación.
Las frases caen con todo su peso y estructuran algo más que una sensación. La seguridad lidera las encuestas de reclamos sociales y, desde un supuesto consenso social, los gobiernos articulan los proyectos para fortalecer las políticas punitivas y represivas. Es en esa línea ideológica donde el diario La Nación no esconde su quehacer, por lo tanto resulta lógico preguntar por qué el gobierno de West, autodefinido en las antípodas de ese pensamiento, aceptó incorporarse a un informe que titula a Moreno como la sede de todos los delitos, sobre todo porque la nota tiene un claro mensaje político más que judicial o social. En el artículo, el fiscal Federico Luppi asegura que "cuando comenzó a trabajar en Moreno, año 2008, había un homicidio por semana, ahora llegamos a la cifra de cuatro cada siete días". Agregó el representante del Ministerio Público: "Ahora no hay códigos. Primero te matan y después te sacan el celular. En la zona no operan grandes bandas delictivas, sino gente excluida socialmente que por un par de zapatillas son capaces de matar".
Para fundamentar el presente de violencia, La Nación tomó sucesos brutales que golpearon a la sociedad morenense. Pero además, añade ciertas características poblaciones que abonan a la estigmatización social que "ya no es patrimonio de un medio sino que está en el vocabulario mundano de casi todo el espectro político". El ejemplo más contundente del pedido ciudadano y la recepción del mensaje convertido en iniciativa, lo ofreció el actual diputado nacional Francisco De Narváez cuando en la última elección lanzó el slogan "Un Crimen, Un Castigo". Esa oferta no es una casualidad sino que responde a un sentir que perdió el carácter comunitario. Por supuesto, la exigencia nace en las pérdidas y los miedos, que son reales, pero suprime análisis claves que permiten vincular la estructuración del Estado como un agente que prepara legalmente las armas represivas y desmantela por goteo las políticas que deberían reconstruir el tejido social. Esta sinergia avanza sin pausa al ritmo de la criminalización mediática donde las figuras centrales de la política argentina reconocen en esa agenda un potencial electoral casi ilimitado.
La nota o artículo periodístico en el diario La Nación simplifica lo que requiere de una apertura compleja. Incluso prescinde preguntarse de qué manera y con qué herramientas podría el mismo Estado que, no sólo no combate el delito sino que lo tutela, alterar ese curso. Por encima de las estadísticas, que siempre serán amañadas, Moreno no es la excepción a una regla que va carcomiendo el cuerpo social de un país.
En diálogo con Desalambrar, Diego Vacis dijo que "la nota del diario La Nación tiene un título capcioso y trata de transmitir eso. No entiendo o sí entiendo que en este país se puede decir cualquier cosa, total no hay ningún tipo de sanción. Podemos buscar la parte positiva si es que sirve para el debate, pero el problema es que ni siquiera eso tenemos".
¿Por qué no hay debates si están los actores para hacerlo?
Creo que tiene que ver con algo muy profundo que vive la sociedad y de repente aparecen y son semejantes a los programas de chimentos, ya sea porque no hay capacidad de conocimiento, solvencia intelectual, predisposición para exponer las ideas con entereza defendiendo el interés común. Se complica porque hay intereses ideológicos e intereses distintos. Lo que más determina el momento es quien tiene el mayor poder mediático.
Un buen título periodístico para la construcción hegemónica dominante es aquel que encuentra cauce en el sentido común. Por eso, el artículo de La Nación destaca las apreciaciones estadísticas del Dr. Federico Luppi, que asegura que en cinco años los homicidios en Moreno aumentaron considerablemente. Pero en esa respuesta del representante del Ministerio Público Fiscal, aparece claramente una definición social, fuerte, significativa y direccionada. Matan, y roban por un par de zapatillas. Vale la reflexión en este paso ineludible ya que, los actores que tienen responsabilidad institucional, también dicen que "la inseguridad es un problema complejo", por lo tanto deberían admitir que las estadísticas son un arma peligrosa de simplificación. Al respecto, el Secretario de Seguridad del municipio dijo que "faltan estadísticas serias, pero hay temas que son incultables como ser los homicidios pero es un tema que debe ser puesto en un contexto general. Por ejemplo si toma entre 2008 y 2013, debemos decir que hay 50 mil habitantes más en el distrito de Moreno y creo que eso incide en la problemática social".
¿Por qué plantea una relación directa entre el crecimiento poblacional y el aumento del delito? ¿Cuáles son los argumentos, el aumento propio demográfico o la llegada de fuertes corrientes migratorias?
Acá entramos en una pregunta que, mirando la nota en La Nación, creo que al periodista le faltaba cierto conocimiento de territorio y de la problemática, algo que manifesté en esa entrevista pero mis respuestas fueron fragmentadas. Las migraciones a lo largo de la historia se producen por un motivo fundamental que es mejorar el standar de vida. En la actualidad puede partir de los connacionales que quieren estar mejor, de alguna gente que fue expulsada del sistema, y también de los países limítrofes, lo que explica que nuestro país les ofrece mayores posibilidades. Esto hace que determinado sector político exprese a través de los medios de comunicación que esa migración tiene relación directa con la delincuencia. La gente que busca mejorar su estándar de vida viene a trabajar y a cumplir ese objetivo. Que entre ellos y los propios, los de acá, hay gente que delinque no es algo nuevo. Creo que lo que falta es un marco de ordenamiento para que las personas que se desplazan puedan vivir con mayor dignidad.
La respuesta brindada por el funcionario es útil para ahondar una búsqueda, no las soluciones ficcionales. Si la migración no es el único factor, ¿cuáles son los otros actos o vacíos que construyen la inseguridad?
Manifiesta Vacis que "hay que hablar de los cambios culturales. Hoy vivimos en un sistema más libre, mal que les pese a algunos. Diariamente escucho la frase que "en el pasado no sucedía tal cosa", lo cual es cierto porque cuando yo iba a la escuela, teniamos un respeto algo más que sumiso para con el docente. Pero las familias fueron cambiando, hay otros paradigmas y modelos culturales que sufren transformaciones. Vivimos en un mundo liberal, donde la mayoría acepta los costos y beneficios del sistema capitalista, en una sociedad donde el consumo y la competencia son reales, donde el ser se hace a partir del tener. En este marco, el crecimiento del narcotráfico se explica por sus funcionalidad sistémica, por la capacidad económica que posee hasta alcanzar niveles de incidencia que sorprenden a los que no quieren indagar en este flagelo global. El país que encabeza la lucha contra el narcotráfico es el que posee el más alto de consumo de drogas, me refiero a Estados Unidos. Todo esto hace a un cambio de paradigmas respecto a los que tuvimos nosotros. Así podemos encontrar una víctima producto de una familia disfuncional, en un ámbito marginal que termina en el delito, pero no es porque sea un menor o de otra nacionalidad. La inseguridad es la punta de un iceberg, es lo visible de lo que nos está pasando como sociedad, pero este razonamiento no es escuchado por muchos, ya sea por posiciones ideológicas o porque la autotitulada clase política evade este tema, salvo honrosas excepciones".
Si mantenemos la propuesta de debate, es incuestionable que el modelo nacional y popular, en el aspecto más reconocido por la mayoría, posee el éxito del consumo con la recuperación del mercado interno. Las clases medias alcanzaron mejores niveles de estándar porque la política del kirchnerismo hizo foco en ese estrato. Esta no es una especulación sino que los momentos electorales así lo manifiestan. En el 2011 la clase media entregó un respaldo elocuente. Dos años después el castigo fue notable y la derrota vulneró el gigantesco 54 por ciento. En la aproximación, debe notarse que la clase alta agigantó su poder. La brecha entre ricos y pobres creció. Todo tipo de subsidios y programas sociales convirtieron a millones de personas en cifras que permitan señalar que la desocupación está en un 7 por ciento. El entramado de asistencia mejoró los estándares de los Planes Trabajar de Duhalde o de las mismísimas Manzaneras, replicando la metodología del Banco Mundial, actual financista de Argentina Trabaja. Aún cuando el kirchnerismo incorporó valores subjetivos necesarios en la política, su centro tuvo, tiene y tendrá, razón de ser en la riqueza y su correcta distribución de modo que garantice el ORDEN NATURAL que deben tener las clases en el único sistema dominante. Así se arriba a números, estadísticas y porcentajes, campo donde la Presidente Cristina Fernández de Kirchner es inigualable. Si no nos apartamos de este eje, considerando la demanda ciudadana de mayor seguridad, es objetivo encontrar aumentos presupuestarios en las carteras de Seguridad. Por ejemplo, en el plano local, la Tasa de Protección Civil aumentó de un 3 a un 8 por ciento. Este dato no puede estar desprendido de una comprensión también objetiva: los recursos para las áreas sociales no aumentan en la misma medida que crece lo destinado a seguridad. No existe un equilibrio, por lo menos monetario, entre todas las áreas que deben construir una política integral que aborde todos los temas que nos acercan a comprender lo que se esconde debajo del iceberg, al que se refiere Vacis. Incluso, como dato de la realidad vernácula, tenemos que cada manifestación en la puerta del municipio, sea cual sea su naturaleza, la Secretaria de Seguridad es la primera que recepta el reclamo. ¿Puede asegurarse que los millones de pesos que se destinan a seguridad no afectan a otras áreas esenciales?
A propósito del cambio de paradigmas, deberíamos admitir que el horizonte de la justicia social se convirtió, con el paso de los años, en la conquista del consumo social. La posesión material, desde la básica y hasta la obscena acumulación, aplastan los sueños que eran un norte en la vida individual y colectiva. El saber nace de las cantidades, las ecuaciones, las inversiones. Es así como, en materia de seguridad, fue la mismísima presidente de la Nación que lanzó en el año 2009 el Programa de Seguridad Ciudadana para que los municipios incorporen cámaras, patrulleros y personal. A Moreno le correspondieron algo más de 9 millones de pesos. Pasaron cinco años y ¿alguien se pregunta para qué sirven las cámaras de seguridad para la prevención cuando no están en cantidad los patrulleros y policías que puedan llegar a donde manda la imagen?
"Las cámaras las puso el gobierno nacional y la intendencia. Nadie puede desconocer los adelantos de la ciencia y la tecnología, lo que digo es que se pueden usar no sólo para lo que sucede acá sino en este mundo, mayoritariamente capitalista, donde estarían resueltas muchas problemáticas, se sigue apuntando cada vez más al control y a la vigilancia", propone Vacis como modo de reflexión profunda, para concluir: "Deberíamos tomarnos unos minutos para pensar eso fuera de la discusión si instalamos algo que puede resultar espejitos de colores para la gente. Hay que preguntar qué pasa con un modelo ideológico y social, al que adhiere la mayoría, que instala esto de costo y beneficio. Es tan necesaria la cámara de seguridad como tener a los hospitales dotados de alta tecnología o buenas escuelas. La tecnología avanza, pero lo que no avanza es la justicia social, el respeto por la dignidad humana, el trabajo y la justicia. Es allí donde aparecen, en este contexto, las diferencias ideológicas".
La nota periodística de La Nación dispara y potencia el debate que en el territorio, en nuestro distrito, debería tener un espacio serio y responsable, porque el medio nacional no hizo más que ratificar su reconocidísimo pensamiento ideológico, característica que no es desconocida por la administración West que señala a ese diario como el enemigo casi central del pueblo argentino y a quien le facilitó una entrevista con su Secretario de Seguridad.
Moreno no es más o menos inseguro que otros distritos. No es una cuestión de cantidad, es más profundo, más oculto y hasta más peligroso.
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