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Domingo, 10 de Mayo del 2026

El Club Mariló, uno de los cuatro centros de evacuados que el gobierno de West reconocía oficalmente, fue cerrado en la tarde de ayer. Las familias damnificadas regresaron a las viviendas que mantienen los efectos de la inundación. Reclaman con urgencia agua potable.
El sol permite sacar a donde posible todas las prendas. Las sogas improvisadas dominan la escena en las humildes viviendas que se ubican sobre la calle Quiroga y Pizarro. Los niños juegan entre colchones, lavarropas destruidos, basura esparcida por doquier y el río que corre calmo. La ayuda estatal es esperada con ansias. El agua cubrió un metro y medio de las humildes construcciones.
Patricia nos recibió en la puerta de su humilde vivienda que se ubica a menos de cien metros del arroyo. El agua le llegó hasta el pecho. Los dalos son visibles y tienen esta descripción: "Perdimos colchones, frazadas, ropa, los muebles se rompieron con el agua", dice esta madre que dejó una crítica a lo vivido en el centro de evacuados del Club Mariló, en particular a dos referentes y a la concejal que estuvo en el barrio: "Nos trataron bien sólo el viernes porque no nos quedamos a dormir. El resto de los días nos trataron muy mal, no nos querían dar el agua o la comida para los chicos. A mi marido le decían ciruja, muerto de hambre, cuando ese es su oficio, lo que nos permitió arreglar esta casa que era de mi mamá". Patricia contó que "ya fue censada por la asistente social", y que fue el Ejército quien les proveyó de agua potable. "Lo que usamos es de pozo y ahora sale negra y con bichos".
AUDIO 1 PATRICIA
Hugo acomoda unas bolsas de cemento. Observa su casilla y clasifica las maderas que quedaron inutilizadas. Al costado ubicó los pocos electrodomésticos y un colchón que gotea. "Se me fundió la heladera, perdí la cama el ropero, tenemos que empezar de nuevo. Cuando fuimos al centro de evacuados a buscar pañales nos lo negaron porque no nos quedábamos allí. Nos fuimos de allí porque la gente se peleaba por pañales y ropa usada. Supuestamente la municipalidad censó a mi mujer, pero lo único que pido es un colchón para mi bebé de nueve meses".
AUDIO 2 HUGO
La casita de Pedro es de material. Tiene dos plantas, la alta le permitió guarecerse de la furiosa crecida del arroyo. Atravezó la experiencia de ir al centro de evacuados y sentir que muchos peleaban por el agua o la lavandina.
AUDIO 3 PEDRO
Laura pide por favor que la municipalidad envíe agua potable. Luego enumeró las necesidades: "Faltan colchones, ropa y comida", dice la joven madre que tiene una sensación de abandono consolidado: "Ya no viene el canal. Estuve mirando la televisión y ya no estamos. Ahora que se cerró el centro de evacuados quedamos en el olvido, sin ayuda, sin nada".
AUDIO 4 LAURA
Juana tiene su casilla de madera a metros del arroyo. Ella agradece toda la ayuda que recibió en el Centro de Evacuados del Club Mariló. No se olvida de la concejal que estuvo allí (NdR: entendemos que se trata de Graciela Benítez Caballero del Frente para la Victoria). "Les agradezco mucho por darnos la posibilidad de estar ahí. Regresamos y está todo mojado. Yo quería volver acá. Recibí dos colchones y dinero. Con eso salí a comprar arena y cemento para hacer el piso en mi habitación que es de tierra. Ahora lo que necesito son chapas".
AUDIO 5 JUANA
Los excluidos, los nadie, los invisibles, se multiplican en la vera del arroyo. Sufren y sobreviven al tiempo y al abandono.
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