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Martes, 21 de Abril del 2026

El jueves 22 de mayo escribimos parte de la historia de una mujer, con cinco hijos a cargo, que padece la brutalidad de su ex pareja. Describimos esto aquel día: "Paola no pide por un techo donde cobijarse con los suyos, sino por su vida. Desde hace diez años es víctima del padre de sus hijos. Padece un encierro que no puede ser entendido desde la razón simple, lineal, sesgada. A punto de ser desalojada de la vivienda que alquila en Hurlinghan, hace pública su resistencia. "Fui a todos lados y no tuve respuestas. A dos días de tener que irme de la casa. Estoy con mis cinco hijos y me voy a quedar en la calle".
Aquella que tiene como título ESTE ES EL ESTADO, la cerrábamos con una información final: "Antes del desalojo, en la tarde de hoy, Paola recibió la noticia que será alojada en un hogar de tránsito junto a sus cinco hijos, muy lejos del Conurbano".
Pasaron seis días. En un acto de desesperación, Paola ruega ser escuchada. Hace dos horas habló desde el otro encierro, desde el lugar donde fue alojada por el Consejo Nacional de la Mujer para ponerle fin a la crueldad. Este es el relato que estremece e interpela:
¿Me podés decir en dónde estás?
En Boulogne, en un lugar.
¿Quién te llevó a ese lugar?
La abogada del Consejo de la Mujer de Capital Federal.
Nosotros hicimos la primera nota un día antes que se produjera el desalojo en la vivienda de Hurlingham. ¿Estabas notificado que esto iba a pasar? ¿Te sorprendió?
Me sorprendió.
¿Por qué?
Porque no me esperaba esto. Me dijeron una cosa que no era. Me dijeron que iba a estar tranquila con mis hijos, que venía una semana a descansar, pero me tienen hasta las 9 de la noche juntando hojas. Me hacen baldear, como soy nueva me hacen pagar derecho de piso y tengo que limpiar todas las cosas. Si no me gusta me tengo que ir a la calle con mis hijos. Tengo cuatro de mis hijos que son asmáticos y no me dan frazadas. No tengo ropa, la abogada me dejó acá como a un perro. Mis hijos no van al colegio. Nunca más me llamó. Le conté de esta situación a mis asistentes en Desarrollo Social de Moreno, me dijeron que iban a hacer lo posible, que iban a conseguir un subsidio pero no recibí nada. Nadie me vino a sacar, nadie me vino a ver. Los chicos no comen bien, le dan media rodaja de pan y media papa para que coman.
Paola, ¿me describís el lugar?
Se llama DIMA, tiene cuatro camas, toda la habitación está llena de humedad, con agua, porque tengo el baño al lado. Tiene calefacción pero no andan las estufas. Sacan a los chicos a las 4 de la mañana y nosotros tenemos que limpiar para abrir todo a las 7 de la mañana. Es un desastre. Me trajeron re engrupida, porque si sabía todo esto ni venía.
AUDIO 1 PAOLA
¿Hay otras mujeres allí?
Sí, hay nueve mujeres más que tiene chicos con problemas respiratorios, que no reciben la comida necesaria, ni agua reciben. Entregan una frazada que parece una lámina. No los dejan salir, y ese es el colmo porque tenemos una plaza enfrente y nos dan dos horas. Si tardamos en llegar nos quedamos afuera del hogar.
¿Qué les dan de comer?
Verdura, dos rodajas de papa, medio zapallo y una rodaja de pan para los cinco chicos. Yo no como porque ellos con lo que les dan lloran de hambre. El mate cocido con leche es agua, ni siquiera tiene azúcar...
Si quisieras irte de allí, ¿podés hacerlo?
No, no puedo, Sólo me dejan salir para hacer un trámite. Tengo que dar motivos y explicación a dónde voy.
¿Es un hogar o una cárcel?
Parece una cárcel de mujeres pero sin cuchillos
AUDIO 2 PAOLA
Paola exige con lo que le queda de fuerzas una ayuda final para salir de otro infierno. Dice que son "dos las asistentes sociales del municipio de Moreno que saben lo que está sufriendo junto a sus hijos". Agrega en voz baja: "Tengo el celular escondido, en este momento te estoy hablando desde adentro del cuarto, despacito. Si me ven el celular me dan una sanción y me echan a la calle con mis cinco hijos. Necesito que me saquen de acá como sea. Mis hijos se van a terminar enfermando de nuevo y no puede ser. Esto es peor que una cárcel, tienen que estar acá para saber lo que se vive. Vine acá pensando que íbamos a tener una tranquilidad, después de pasar tanta violencia, pero nos maltratan. Yo te hablo a vos ahora temblando, porque no tengo ni medias. Acá no te dan nada, y me dicen que tendría que haber traído mis cosas. Si no te gusta, ahí tenés la puerta.
¿Ellos saben que estás ahí por la violencia que ejerce tu marido?
Supuestamente lo saben porque el hogar es para eso, pero la verdad es que no respetan nada. Las mujeres se pelean por la comida, lo hacen delante de los chicos. Es una cárcel de mujeres sin cuchillo porque si los hubiera se matan entre ellas. Mis hijos no van al colegio y a mí no me dejan salir a ningún lado.
AUDIO 3 PAOLA
El Hogar Escuela DIMA, Derechos Iguales para la Mujer Argentina, está ubicado en San Isidro, localidad Boulogne Sur Mer. Es una asociación civil fundada en 1976 por recomendación del 1er.Congreso Internacional de Naciones Unidas sobre la Condición de la Mujer, realizado en México en 1975. Dice tener y ofrecer: Terapias grupales; Grupos de autoayuda; Promoción de capacidades; Protección e integración de la familia; Prevención de nuevos embarazos.
Afirma seguir estas acciones: Salud reproductiva; Información sexual; Orientación sobre el desarrollo y cuidado de su hijo/a/s; Consulta médica y odontológica; Educación abierta y apoyo por medio de becas; Capacitación para el trabajo; Asesoría legal y psicológica; Fortalecimiento de la autoestima y desarrollo personal; Apoyo alimentario; Apoyo farmacológico; Vestimenta.
Paola vive en un infierno. Integra el Programa Ellas Hacen, el programa del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que fija como metas: "El Gobierno nacional impulsa esta iniciativa para continuar construyendo ciudadanía urbana en villas y barrios emergentes y fortaleciendo derechos. En su implementación, ’Ellas Hacen’ dio prioridad a aquellas mujeres que atraviesan una situación de mayor vulnerabilidad".
El Estado que reconoce su vulnerabilidad no sólo la abandona sino que la entrega a las nuevas violencias. Norma López, de la Dirección de la Mujer del municipio, le ofreció una docena de empanadas para vender en la plaza. Una abogada la tiró en una cárcel llamada Hogar Escuela. Su ex pareja la busca para seguir golpeándola. Aún así, Paola destruye los silencios porque no acepta las naturalizaciones y las perversiones institucionalizadas. Quiere vivir, junto a sus hijos, en algo que no se asemeje a los infiernos. Ese es su derecho y está decidida a luchar. Ojalá alguien la escuche. Sólo necesita un lugar donde vivir.
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