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Sábado, 30 de Mayo del 2026

Julio Gambina es Doctor en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP, e Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). En diálogo con Desalambrar expuso las bases constitutivas del modelo argentino en el que coinciden la mayoría de las fuerzas políticas que se presentan en las próximas elecciones. Se trata del rostro oculto del modelo de expansión que apunta a la industrialización de la ruralidad a gran escala lo que representa hoy, y en el futuro, una creciente extranjerización económica. Gambina afirma: "No solo el modelo en este tramo final del gobierno de Cristina Fernández sino el modelo que viene aplicándose en la Argentina desde el punto de vista estructural en los últimos 40 años que se define en la extensión de la frontera sojera en la Argentina. La sojización es un tema que no ha parado en los últimos 40 años, sobre todo en los últimos 20 desde que se aprobaron los transgénicos en la producción agraria en nuestro país. Digamos, desde 1996 en adelante hay una expansión de la frontera sojera y esto no lo discute absolutamente nadie, en todo caso lo que se discute es el tipo cambio o las retenciones, en cuánto de retenciones o cuál es el tipo de cambio, pero no hay discusión sobre lo que es elegir, en su momento, un plan estratégico agroalimentario definido por el actual gobierno hacia el 2020".
¿Qué tiene esta matriz en el punto central de la llamada industrialización?
Bueno, esto tiene que ver con industrialización de la ruralidad. Cuando uno piensa en la expansión de la frontera sojera está hablando por un lado de un paquete tecnológico que manejan las trasnacionales de la biogenética y la alimentación, estamos hablando de Monsanto, CARGILL, DREYFUS, y que no solo manejan la comercialización, es decir la exportación, sino que manejan el paquete tecnológico de los insumos necesarios, las semillas, los agro tóxicos y todo eso tiene que ver con la industria. La expansión de la maquinaria agrícola, de las herramientas, los pesticidas. Digamos que la industrialización de la ruralidad supone pensar al sector agrícola como un sector más de la industria que no solo se mide con el valor de lo cosechado sino por todo el capital que está asociado a la producción industrial. Esto es un fuerte condicionante estructural de la economía argentina y de la política argentina que indica la inserción subordinada del país en la lógica de las corporaciones trasnacionales que dominan estos sectores. Pero así como hablo de la sojizacion podemos extenderlo al sector de la mega minería a cielo abierto que es una de las novedades de los últimos 20 años de la Argentina también. Argentina no ha sido históricamente un país minero aunque si un país con minería. Y lo que se ha desarrollado y se pretende continuar desarrollando mucho más es la radicación de inversiones externas en este sector. Del mismo modo la gran expectativa del modelo, que no es solo el modelo del actual gobierno, es el tema de los hidrocarburos no convencionales. La expectativa que hay en el yacimiento de Neuquén “Vaca Muerta”, por eso las grandes expectativas de los que gobiernan, y los que aspiran a gobernar, los que tienen posibilidades de ser gobierno en la Argentina según lo que manifiestan las expectativas electorales de renovación presidencial, todos están de acuerdo en que esa es una ventaja estratégica para la Argentina, no solo en el presente sino también en el futuro.
AUDIO 1 GAMBINA
¿Y en dónde ingresa la palabra “emancipación” y “soberanía” en esta matriz?
Bueno, en esta matriz no hay nada de emancipación porque casualmente los tres sectores que acabo de mencionar, el de la soja como producto emblemático del agro pero podríamos extenderlo al trigo, al maíz, a otras producciones agrícolas, como a la minería a cielo abierto, o en el caso de los hidrocarburos no convencionales, el eje es un capital externo. Los que dominan los paquetes tecnológicos en esos tres casos son empresas extranjeras. Y si le agregamos un cuarto sector industrial y miramos el sector industrial más dinámico que tiene que ver con la industria automotriz y su expansión en la sidero metalúrgica, todo eso es extranjero, es decir, ahí no hay para nada un proyecto de emancipación. Un discurso o que trate de hablar de cierta confrontación con organismos internacionales aunque se busquen algunos mecanismos de regulación, el intento de frenar el ingreso de divisas a la Argentina, lo real es que la producción en Argentina sin detenimiento en los últimos 40 años con mucha aceleración desde el ’90 para acá, lo que ha hecho es profundizar los lazos de dependencia. Con lo cual no hay por este camino emancipación. Y los caminos de emancipación no están siendo discutidos en las principales fórmulas que disputan el gobierno del capitalismo en la Argentina. En todo caso lo que hay es un intento de seducir a los sectores trabajadores, a los sectores pequeños y medianos de la producción agraria e industrial, para que acompañen con ciertas ventajas relativas este proceso de extranjerización de la economía Argentina.
AUDIO 2 GAMBINA
Habrá escuchado tantas veces el concepto de desarrollo sustentable, ¿cómo sería lo sustentable en la mega minería, en la sojizacion y en el fracking?
No, no hay, depende de quién lo esté hablando. La realidad de la crisis ecológica mundial, con impacto en lo climático es un dato de la realidad y hay muy poca voluntad de las corporaciones trasnacionales y de los principales estados capitalistas del mundo por dejar de afectar la huella ecológica, dejar de afectar la incapacidad que tiene la naturaleza de recomponer la destrucción del modelo productivo contemporáneo. Entonces no hay sustentabilidad que valga. Es un fenómeno discursivo que se estimula por vía diplomática junto a Las Naciones Unidas pero que en realidad no acompaña. La única forma de hacerlo sustentable es cambiar a una estrategia de soberanía alimentaria, que es que los pueblos decidan qué tipo de alimentos producir, para quien producirlos, como producirlos que traten de desarrollar armoniosamente el metabolismo social de articulación entre los seres humanos y la naturaleza. Ya que lo dije también, además de pensar en términos de soberanía alimentaria pensar también en términos de soberanía energética. Es decir, ¿para qué queremos gas y petróleo en la Argentina? ¿Queremos gas y petróleo para estimular la expansión sojera, la expansión mega minera, la expansión de la industria del automotor, la expansión de los hidrocarburos no convencionales? ¿O pretendemos un desarrollo energético para resolver las necesidades energéticas de la población argentina en todo caso integrada en la región y con otros países del mundo? Seguramente ahí nos vamos a encontrar que son otras las necesidades cualitativas y cuantitativas de petróleo y de gas que necesitamos para este tipo de desarrollo productivo. Y del mismo modo la soberanía financiera, que de alguna manera se expresó hace ocho años cuando se anunció el Banco del Sur cuando estaba empezando la crisis mundial con epicentro en las cuestiones financieras y había una intención de utilizar los recursos excedentes de Sudamérica creando una entidad financiera para intentar desarrollos productivos alternativos. Bueno, eso no es realidad pero sigue siendo una necesidad. Mucho mejor hubiese sido cuando las reservas internacionales de los países de América Latina no estaban atacadas, estaban en ascenso. La Argentina entre los años 2007 y 2011 tuvo hubo una expansión muy importante en sus reservas internacionales, imaginemos que esas reservas en vez de volcarse al pago de deudas se hubiesen volcado al desarrollo de un modelo productivo tecnológico de carácter alternativo para investigación en ciencia y técnica, no solo en la Argentina sino asociado con los países que integran la región del Banco del Sur, bueno podríamos tener otra situación. Pero eso es imaginería no es la realidad.
AUDIO 3 GAMBINA
¿Este modelo puede producir trabajo o bien genera desplazamientos migratorios que aumentan la llamada Conurbanización?
Del punto de vista económico social en los últimos 20 años se ha generado en los últimos diez lo que llamamos “política social masiva”. Algunos la llaman inclusión pero son millones de personas con un ingreso de subsistencia que de alguna manera contiene el conflicto social y fideliza políticamente pero no resuelve el problema de ingreso y mucho menos el problema de empleo y la satisfacción de las necesidades de los sectores más empobrecidos de la Argentina. No hay, en las condiciones de continuidad de este modelo productivo y de desarrollo, no hay condiciones para la expansión del empleo. Sí lo habría con una política de soberanía alimentaria, de expansión del estímulo a la creación y desarrollo de chacras. Chacras de agricultura familiar, de chacras y emprendimientos de economía comunitaria, eso sí indicaría involucrar a millones de personas en la producción agrícola. Eso supone un cambio estructural y de fondo de la política agraria. Y lo mismo con la minería, porque no es estar contra la minería. Una cosa es no estar con la mega minería a cielo abierto y otra cosa es estar con la producción minera a escala local, con puestos de trabajo, y en materia petrolera ni hablar porque todavía hay condiciones para explotar los hidrocarburos convencionales, pero si orientamos esa energía productiva con otros destinos, no para favorecer el modelo productivo y de desarrollo actual. Con lo cual, para pensar en una ampliación de puestos de trabajo se requiere una política económica que cambie sustancialmente el modelo productivo en curso en el que coincide gobierno y oposición, en condiciones de ser gobierno de la Argentina.
AUDIO 4 GAMBINA
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