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Domingo, 19 de Abril del 2026

El lunes 24 de febrero la Escuela Primaria 66 de Arcos de Guemes fue asaltada. Una reunión de padres, docentes y directivos culminó en una acción reparadora que sólo es explicable por la incidencia que la escuela tiene en territorio. Los chicos que cometieron la falta se presentaron en la institución para devolver lo sustraido. Fueron recibidos con aplausos de toda la comunidad que se movilizó.
La acción de la comunidad convirtió a esa noticia que sumaba a la extensa lista de hechos delictivos en un extraordinario ejemplo que se explica en un trabajo de muchos años de siembra. El lunes 24 de febrero, las autoridades directivas comprobaron un faltante de bienes materiales. Se llamó a la policía pero no se dejó en mano de la fuerza la ubicación de lo sustraído. Un grupo de padres acompañó y fue convocando a otros que se asumieron en un acto social conmovedor. El relato de Karina, docente de la Escuela 66 ubicada en Arcos de Guemes, carga de sentido un momento conmovedor: “El lunes pasado cuando mis compañeros entraron en la escuela encuentran que había sido asaltada. Se llevaron heladeras, ventiladores, estufas y computadoras. Habían roto rejas y vaciado los matafuegos. Esto generó mucha bronca, angustia y tristeza en todos, porque es una escuela que tiene hace 25 años un equipo de trabajo y muchas familias que apoyan. Ante esto se empieza a mover el avispero y en el deseo de cuidar lo que se tiene, aparecen los padres que cuentan que las cosas estaban en el barrio. La directora llama a la policía y, junto a docentes, se sube al patrullero pero atrás de ellos parte un grupo de padres. Llegan a la casa de un chico que fue alumno de la escuela, se habló con la familia y se recuperaron algunas cosas. Acto seguido, al saber que el resto del material estaba en otras casas, la comunidad empezó a llamarse, ex padres de la escuela y adolescentes que concurrieron a la institución. Se generó un grupo enorme de personas que salió a buscar casa por casa lo que pertenecía al bien común de la escuela. Incluso los pibes que habían robado las cosas las devolvieron personalmente y, para maravilla de nosotros, a esos pibes que afanaron y daban la cara, la comunidad los aplaudió”.
AUDIO 1 KARINA
Conmovida, recordando lo que se vivió en la escuela, Karina dice: “Eso nos generó una gran emoción porque esos pibes que pueden no encontrar en su familia de origen la contención social para crecer sanamente, reconocer los límites y valorar lo que es de ellos, ese día la comunidad los educó porque les puso límite, les dijo que los veían, les pidió que vuelvan al camino, porque los aplaudió por haber dado la cara”.
AUDIO 2 KARINA
Hubo angustia, bronca pero no gobernó la violencia. Docentes, madres, padres, la comunidad en conjunto recuperó lo material en un acto humano de enorme valor social. “La comunidad entiende que esos pibes son producto de una violencia social y de un abandono. Quienes entraron a la escuela son menores, aún cuando para el robo de la heladera hay un adulto atrás, la comunidad fue a reestablecer lo justo pero no lo hizo con un grado de violencia. La policía acompañó porque fue la gente con sus vínculos barriales la que se comprometió viviendo en el barrio. Por eso digo que cuando la comunidad les da un aplauso a los pibes cuando devuelven las cosas es algo reparador. No hay violencia, hay un reestablecimiento de la verdad y la justicia”, entregó como síntesis Karina, conmovida por un hecho pequeño que agranda una esperanza.
AUDIO 3 KARINA
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