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Los riesgos que atraviesa la democracia, particularmente cuando la división de poderes deja de ser visible o directamente comienza a perderse. Ahora, la discusión aparece vinculada a la Ley de Financiamiento Educativo, el Congreso, la Justicia y la decisión del Poder Ejecutivo de enviar un proyecto de Presupuesto 2027 que vuelve a colocar en discusión el respeto por las normas y las instituciones. El Dr. Marcelo Gradín, hombre de la justicia, contesta:


—La última vez que charlé con vos te hablaba de los riesgos de la democracia, sobre todo cuando los poderes no están divididos o cuando la división no se nota. Pero la ley de financiamiento educativo es un tema que tal vez en la historia se ha analizado porque el Congreso actuó, la Justicia actúa y el Gobierno dice: “Te mando el Presupuesto 2027, no me importa nada”.


—Las universidades ya están dañadas. Es decir, parte de lo que se quería hacer se logró. Conceptualmente, ya los chicos no piensan que ahí hay una salida. Entonces empiezan a hacerse influencers, youtubers, porque dejaron de ver en la universidad una salida frente a muchos problemas. Empiezan los paros, los conflictos, mucho quilombo, y dicen: “Listo, esa no es la salida”. Entonces, el daño, en gran parte, ya está hecho.

No me represento este incumplimiento institucional como algo que pueda continuar. Sí me lo represento como un clima de época. De hecho, pasó con las universidades, pasó con discapacidad, que recorrió el mismo camino, y en el Presupuesto otra vez volvieron a poner otra cosa. Y ahora presentaron un nuevo proyecto. Digo: si lo tenían ayer, ¿por qué no lo presentaron? ¿Por qué presentaron eso si pensaban esto?


“No pienso que esto sea algo para continuar”


Gradín diferencia lo que considera una situación institucional grave de una eventual continuidad de ese escenario. Su expectativa está puesta en que las propias instituciones puedan recomponer los mecanismos de funcionamiento entre los poderes del Estado.


—No pienso que esto sea una cosa para continuar. En el marco de la Justicia, muchas veces vemos algunos fallos un poco raros, que no terminamos de entender. Este no hace doctrina; es decir, está resolviendo solo este caso, pero no va a seguir hacia adelante.


Yo tengo la esperanza de que el respeto institucional se mantenga y que, en algún momento, alguien con mayor cordura vuelva a poner a la Argentina en su cauce institucional. Institucional estoy hablando, ni político ni nada: institucional.


La Justicia da una orden y esa orden se tiene que cumplir.


“Si eso se daña, no hay poderes: hay uno”


La conversación vuelve entonces al punto de partida: la división de poderes como condición para preservar la institucionalidad.


—Cuando arranqué esta parte de la nota, te dije esa división de poderes. Yo entiendo: el Ejecutivo es el Ejecutivo, el Legislativo es el Legislativo y el Judicial es el Judicial. Cada uno tiene su rol, pero las decisiones se deben cumplir.


Si eso se daña, no hay poderes: hay uno. Lo que se daña es la institucionalidad. Y ahí aparece una pregunta que no sabemos responder: ¿cuál es ese poder?


Para Gradín, el debate no debería agotarse en la discusión sobre una ley determinada, sino avanzar hacia el funcionamiento general de las instituciones.


“Hay que ampliar la Corte”


En ese marco, plantea una discusión sobre la integración de la Corte Suprema y la necesidad de fortalecer su institucionalidad.


—Para mí hay que ampliar la Corte al nivel que corresponda, que estén todos los jueces. Hay que respetar la perspectiva de género y poner juezas calificadas, un montón de juezas calificadas para ocupar ese lugar. Hay que salir de ese trío que hoy tienen y volver a institucionalizarnos verdaderamente.


Su planteo también alcanza al Congreso. El Poder Legislativo, sostiene, debería encontrar mecanismos para responder cuando las leyes que sanciona no son cumplidas.


—Al Congreso le pedimos eso: “Bueno, muchachos, tienen que tomar alguna medida en tanto las leyes que ustedes dictan no se cumplen”. Porque, si no, lo que se rompe es la herramienta.


“No me importa si es buena o mala. ¿La van a cumplir?”


La discusión sobre el financiamiento educativo vuelve a aparecer como ejemplo de un problema que, para Gradín, excede el contenido de una ley.


—Van a sacar una ley de Presupuesto, dijeron: “Vamos a sacar este capítulo, pero tenemos esta otra ley y vamos a aprobar esta otra ley que es mejor”. Bueno, están en esa pelea pequeña, que yo veo como pequeña.


¿Por qué? Porque cuando te pregunto a vos, me lo pregunto a mí mismo o se lo pregunto a cualquiera en la calle: cuando saquen la otra ley, ¿la van a cumplir? Entonces, no me importa si es buena o es mala. Mi pregunta es: ¿la van a cumplir? Cuando tu pregunta es esa, está quebrada la institucionalidad.