María Silva trabaja desde hace 30 años por los derechos de las personas con discapacidad. Actualmente es directora de Discapacidad de la gestión de Mauro García en General Rodríguez. Durante el acto de egresados y egresadas 2026 de las escuelas especiales de la Región Educativa, realizado en Mercedes, dialogó con Desalambrar sobre el deterioro de las prestaciones y la resistencia de las familias, las instituciones y los trabajadores.
¿Qué representa hablar hoy de discapacidad? La respuesta puede estar atravesada por el dolor, el abandono, la angustia y el abismo. Pero también por la comunidad, los vínculos y la resistencia.
María Silva, Directora de Discapacidad del Municipio de General Rodríguez, participó del acto regional de egresados y egresadas 2026, realizado en Mercedes, donde se reunieron estudiantes de escuelas especiales de distintos distritos.
“Son trayectorias escolares, pero también trayectorias de vida”, explicó en diálogo con Desalambrar. Y agregó que acompañar a las personas con discapacidad implica compartir el camino, enfrentar obstáculos y celebrar los logros.
Una crisis que atraviesa a todo el sistema
Silva advierte que las dificultades del sector se profundizaron frente a las políticas del Gobierno nacional. Señaló que la falta de aplicación de la Ley de Emergencia en Discapacidad afecta a las familias, pero también a los prestadores, las instituciones y los profesionales que sostienen las distintas prestaciones.
El impacto alcanza a los tratamientos, los medicamentos, los acompañantes terapéuticos y el transporte. También a los centros de día, los centros educativos terapéuticos y otros espacios que trabajan con personas con discapacidad.
“Hoy realmente están en un momento muy crítico económico para sostener esa actividad”, sostuvo.
En el caso de los transportistas, explicó que los costos impiden mantener la cantidad de vehículos en funcionamiento. Empresas familiares que durante años garantizaron los traslados ahora enfrentan dificultades para continuar prestando el servicio.
La preocupación se extiende al proyecto de Presupuesto 2027 porque penden de un hilo las pensiones, las prestaciones y el Certificado Único de Discapacidad.
“Estamos muy preocupados en el sector porque es el abismo. Nos espera el abismo si no podemos frenar con el Congreso todo esto”, afirmó.
Cuando el Estado se retira
El costo de los tratamientos, los medicamentos y los acompañamientos vuelve más profunda la desigualdad. “Cuando el Estado se retira es una condena. Es un ‘arréglatela’, pero el que está al lado tampoco te puede ayudar”, expresó.
La directora de Discapacidad describió una situación de colapso en las escuelas especiales públicas. Familias que antes contaban con una obra social y una vacante en instituciones privadas llegan ahora al sistema público luego de perder la cobertura.
“Las escuelas especiales estamos absorbiendo con lo que tenemos en pie para darle lugar a todos, porque realmente no queremos dejar a nadie”, explicó.
El mismo proceso se repite en los hospitales públicos, adonde llegan personas que necesitan estudios de alta complejidad, medicamentos o tratamientos que ya no pueden ser cubiertos por las obras sociales o que resultan imposibles de sostener por sus costos.
“Esto es la crueldad”
Silva relató situaciones que escucha cotidianamente de las familias. Entre ellas, la de personas que deben elegir qué medicamento comprar porque no pueden afrontar todos los tratamientos necesarios.
“Que una persona te diga: ‘Este mes voy a ver qué medicación elijo, si la del corazón o la de la diabetes’, es terrible”, contó.
Para la funcionaria, la crueldad no se expresa solamente en discursos. Se manifiesta en decisiones concretas que dejan a las personas sin tratamientos, sin pensiones, sin acompañamiento y sin posibilidades de sostener sus trayectorias de vida.
También destacó que la preocupación empieza a movilizar a sectores de la comunidad que antes permanecían alejados de la problemática. Vecinos que llaman, ofrecen medicamentos o intentan colaborar con familias que atraviesan situaciones urgentes.
“Nos están sosteniendo los lazos solidarios, los lazos sociales. Esas redes nos están salvando”, señaló.
La resistencia desde la comunidad
Frente a la crisis, Silva reivindicó la organización colectiva y la construcción de redes. Recordó que durante los últimos años se conquistaron derechos para las personas con discapacidad a través de la movilización y la militancia de las organizaciones del sector.
“Tenemos un país donde hay muchos derechos para las personas con discapacidad y venir a borrar todo como si nada pasara te lleva a un nivel de angustia enorme”, expresó.
Con 30 años de trabajo, aseguró que atravesó otras crisis, pero que nunca había visto un escenario semejante.
“Hemos pasado muchas crisis, incluso el 2001, pero nunca vi esta perversión sobre las personas con discapacidad”, sostuvo.
Para Silva, la respuesta debe ser la resistencia en todos los espacios: las escuelas, los talleres protegidos, las instituciones, las familias y la comunidad.
“Es más fácil en comunidad. El lazo con la comunidad es muy importante para sostenernos, para que no vengan a arrebatarnos los sueños así nomás”, manifestó.
En esa línea, destacó actividades como los cursos de lengua de señas, que llegaron a reunir a cientos de personas y permitieron instalar la discapacidad como una cuestión colectiva.
“La verdadera inclusión no es chamuyo ni discurso. Tiene que ser una verdadera inclusión”, afirmó.
Egresados y egresadas: la vida que continúa
El acto realizado en Mercedes tuvo una dimensión institucional, pero también profundamente afectiva. Los estudiantes que egresan de las escuelas especiales son jóvenes cuyas trayectorias fueron acompañadas durante años por docentes, familias y equipos de trabajo.
“Nos conocemos desde que tienen cinco o seis años. Hoy ya tienen su mayoría de edad y se van de nuestras escuelas. Son trayectorias de vida que venimos acompañando”, explicó Silva.
La celebración incluyó música, baile y encuentros entre estudiantes, familias y docentes. Para la directora, disfrutar también forma parte de la resistencia.
Después del egreso, muchos jóvenes regresan a las instituciones para visitar a sus compañeros y docentes. La visita se convierte en una excusa para permanecer, reencontrarse y sostener los vínculos construidos a lo largo del tiempo.
En General Rodríguez, la Escuela Especial N.º 501 cuenta con una matrícula de aproximadamente 505 estudiantes, distribuidos entre la sede de la calle Allen y distintas propuestas de inclusión en escuelas de otros niveles y modalidades.
A esa estructura se suma el Taller Protegido Municipal, donde participan 34 personas como operarios y operarias. Silva señaló que estos espacios también enfrentan cuestionamientos y dificultades en un contexto en el que se pone en duda el trabajo de las personas con discapacidad.
La bandera de los derechos
Al final de la entrevista, la pregunta fue por la bandera que sostiene después de 30 años de trabajo.
La respuesta no dejó lugar a dudas:
“Los derechos. Siempre. Los derechos de las personas con discapacidad. Esa es mi bandera”.
En tiempos de recortes, incertidumbre y abandono, Silva ubica la resistencia en los vínculos, en la comunidad y en la defensa de derechos conquistados.
La celebración de los egresados y egresadas 2026 fue, en ese sentido, mucho más que un acto escolar. Fue una forma de afirmar que las trayectorias continúan, que la vida no se detiene y que la inclusión no puede quedar reducida a una declaración.
“Hay que resistir”, dijo Silva. Y la resistencia, para ella, se construye desde el amor, el respeto y la comunidad.




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