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Natalia Ruiz, dirigente de Compromiso por General Rodríguez y actual funcionaria nacional, habló con Desalambrar sobre el proyecto que impulsa el Gobierno para sancionar a empresas que participen directa o indirectamente de la explotación petrolera en las Islas. “Es una causa que unifica a la población”, sostuvo.


Milei encontró una causa nacional. Una de esas agendas que exceden la grieta, atraviesan identidades políticas y pueden convertirse en una herramienta de enorme valor simbólico: Malvinas.


El Gobierno nacional prepara un proyecto para sancionar a empresas que participen directa o indirectamente de la explotación de hidrocarburos en las Islas, una iniciativa que busca endurecer las consecuencias para compañías que intervengan en el territorio cuya soberanía reclama la Argentina.


La cuestión tiene, además, una dimensión política evidente. La agenda Malvinas absorbe la discusión pública, la radicaliza y permite al Gobierno instalar un tema que, por definición, excede a Milei y a cualquier gobierno.


En ese escenario, Natalia Ruiz, dirigente de Compromiso por General Rodríguez y actual funcionaria nacional, habló con Desalambrar sobre la decisión oficial.


“Me parece correcto que nosotros, quienes estamos desde hace años —por lo menos desde que tengo uso de razón— diciendo que las Malvinas son argentinas, reivindiquemos en cada lugar donde estamos esta situación”.


Ruiz consideró que la explotación petrolera en las Islas no puede ser naturalizada mientras persista el conflicto de soberanía. “No podemos dejar pasar esta explotación de este agrupamiento de empresas que decide ir a sacar petróleo de un territorio que está en conflicto. Está bien que, de alguna manera, las empresas petroleras sean condicionadas por nuestro Gobierno”.


Y allí introduce un elemento central para comprender la estrategia: Vaca Muerta. Para Ruiz, el desarrollo hidrocarburífero argentino constituye una herramienta de presión frente a las compañías internacionales que también tienen intereses económicos en el país.


“A las empresas les interesa más Vaca Muerta que Malvinas”, sostiene.


La comparación no es casual. Ruiz recuerda su visita a Añelo, antes de la transformación que experimentó el distrito neuquino a partir del desarrollo de Vaca Muerta. “El pueblo de Añelo pasó de ser un pueblo absolutamente fantasma, con una municipalidad que era una casilla que había agarrado el viento y estaba doblada. Yo literalmente visité Añelo y me senté en esa plaza”.


Según explica, la explotación petrolera generó una transformación económica, urbana y empresarial de enorme magnitud. “Se han hecho emprendimientos urbanísticos tremendos para alojar a toda esa gente que está explotando lo que es Vaca Muerta, muchas empresas”.


Por eso, entiende que para las compañías internacionales existe una diferencia concreta entre el potencial petrolero de Malvinas y el desarrollo que ya tiene la Argentina. Los primeros pozos proyectados en las Islas, señala, forman parte de una planificación que mira hacia los próximos años: “Hablaban de 11 primeros pozos en Malvinas, proyectados para 2028, 2029, 2030. Esto es una planificación hacia adelante”.


La conversación también ingresó en el nuevo escenario internacional. Ruiz observa que algunas declaraciones provenientes de Estados Unidos y posiciones expresadas desde otros países pueden abrir una oportunidad para la Argentina. “Yo creo que la oportunidad está dada”, afirma.


Para la dirigente, el desafío argentino pasa por transformar ese escenario internacional en una herramienta de presión sobre las empresas. “El condicionamiento económico a las empresas internacionales es lo único con lo que se los puede frenar”. La lógica sería directa: si una compañía pretende invertir en la explotación petrolera de las Islas, deberá asumir consecuencias para sus negocios en territorio argentino.


La pregunta inevitable aparece cuando una causa nacional se instala por encima de las identidades partidarias: ¿qué hará el peronismo?


Ruiz no arriesga una respuesta y pone en duda la capacidad de ese espacio para construir una posición común. “No sé qué dirá el peronismo porque la verdad está tan explotado que yo no creo que ni siquiera unifiquen un criterio para ponerse de acuerdo”.


“La causa Malvinas excede a Milei, a cualquiera: de River, de Boca, radical, de izquierda, de derecha, de lo que seas. Importa Malvinas”.


Ruiz cierra su mirada desde un lugar territorial: el vínculo con los veteranos de Malvinas de General Rodríguez. Destaca la existencia del Centro de Veteranos en el distrito y el contacto que mantiene con sus integrantes.


“Nosotros tenemos el privilegio de contar con un Centro de Veteranos de Malvinas acá en General Rodríguez, con el que también tenemos el privilegio de comernos cada tanto un asado, disfrutar de que ellos vengan acá a nuestro estudio, tomar unos mates y que nos cuenten”.


Para la funcionaria, escuchar a los excombatientes permite comprender una dimensión de Malvinas que ninguna estrategia política puede reemplazar. “Sentir lo que sienten ellos, experimentar lo que ellos con sus charlas nos cuentan y nos transmiten, es un privilegio”.


Y allí coloca el límite de cualquier cálculo político: “Si ellos están realmente de acuerdo con esto y si ellos están felices, nosotros estamos felices”.

ENTREVISTA COMPLETA EN YT: