En el marco de la Semana Internacional de la Universidad Nacional de Moreno (UNM), que ofreció charlas, talleres y muestras, Marcelo Monzón, Secretario de Relaciones Internacionales e Institucionales de la casa de altos estudios dialogó con Desalambrar. En la entrevista destacó la importancia de superar los debates binarios entre «lo nacional» y «lo internacional», el rol de las tecnologías para democratizar la internacionalización en las aulas y los desafíos de incorporar esta agenda en los programas académicos.
Una letra sería un gran inicio porque carga con el peso efectivo de la vinculación. Claro que, en la arquitectura binaria del escaso pensamiento, esa letra suele ser excluida; sin embargo, no puede desaparecer. A modo de ejemplo, durante la Semana Internacional de la Universidad Nacional de Moreno (UNM) —que ofreció charlas, talleres y muestras—, la «Y» apareció en la explicación brindada a Desalambrar por el Secretario de Relaciones Internacionales e Institucionales como el gran conector y constructor del ahogado pensamiento crítico.
«Se trata de compartir los conocimientos, de abrir la cabeza hacia un mundo compartido en el que se pueden lograr trabajos conjuntos para un objetivo académico o científico. Esto siempre va a repercutir en el bienestar social de las distintas comunidades, sin importar la frontera en la que estén», explicó Marcelo Monzón.
En esa misma línea, profundizó sobre la necesidad de forjar una mirada crítica sobre el contexto global: «Ese pensamiento crítico termina de formarse cuando uno contrasta la realidad propia con las de otros países. Lxs estudiantes merecen que las instituciones les den la posibilidad de pensar el mundo de manera diferente, de trabajar en conjunto con colegas, científicos y compañeros de otros lugares para ir construyendo una suerte de solidaridad internacional».
Al abordar los debates habituales que tensionan lo local con lo global, el Secretario señaló que suelen darse discusiones falsas: «A veces se plantea por qué privilegiamos lo internacional por sobre lo nacional, pero son debates un poco absurdos hoy en día. Estamos atravesados por lo internacional en todo, tal como ocurre con la política. Cualquier discusión que tenemos pone en juego un punto de vista respecto del mundo o cuenta con la intervención de un contexto global, ya sea material o intelectualmente». Y ejemplificó: «Nuestra Revolución de Mayo se hizo con ideas europeas y nuestras formas de organización se nutrieron de libros europeos que luego fueron puestos al servicio de una identidad nacional».
La conjunción frente a la lógica binaria
Para el Secretario de Relaciones Internacionales e Institucionales de la UNM, la clave del pensamiento complejo reside en una letra de nuestro abecedario: «Nosotros tenemos una letra que es hermosísima, que es la letra Y. Como latinos, no sé por qué la separamos, la dividimos o la discriminamos un poco, pero cumple una función central: la conjunción».
«Habitualmente pensamos en lógica binaria, en ‘esto o aquello’, en ‘uno o cero’. La Y cumple una función de integración: nos permite pensar en lo internacional y lo nacional, en el desarrollo global y el desarrollo local. No es fácil pensarlo desde la conjunción porque no siempre estamos preparados para ello, pero ese es justamente el desafío más importante de toda sociedad y de todo gobernante: lograr conjunciones», reflexionó.
Internacionalización en casa y el rol de la tecnología
Uno de los ejes centrales de la propuesta académica es garantizar que la internacionalización no sea un beneficio exclusivo de sectores privilegiados. «La tecnología es un aporte fundamental para la ‘internacionalización en casa’, ya que permite ampliar las fronteras y acceder a conocimientos dispersos en el mundo sin movernos de nuestro espacio», destacó.
Entre las herramientas aplicadas por la universidad, remarcó las estrategias de COIL (Collaborative Online International Learning, dispositivos de colaboración en línea entre docentes) y las clases espejo. «A partir de estas experiencias elaboramos una guía para docentes, realizamos capacitaciones el año pasado y en esta Semana Internacional las volvimos a poner en juego. Esto permite discutir lo local y lo internacional dentro de nuestra propia aula».
«Esto logra que la internacionalización no sea elitista, en el sentido de que solo pueda acceder aquel que tiene el recurso económico para pagarse un viaje, una estadía o conseguir una beca. Eso existe y está muy bien hacerlo en algún momento de la vida, pero como propósito institucional de esta universidad tenemos que lograr que la internacionalización sea para todxs. Gracias a las tecnologías de la información y la comunicación, lo de afuera puede incorporarse críticamente en el aula y ser aprovechado por el 100% de lxs estudiantes».
Un compromiso del sistema universitario
Finalmente, Monzón enmarcó estas iniciativas dentro de las trasformaciones actuales del sistema universitario argentino: «Estamos en un contexto totalmente distinto al de hace dos o tres años. Dentro de las propuestas para lograr una nueva universidad —como la iniciativa de los siete puntos impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)—, uno de los ejes centrales es la internacionalización».
«Este es un logro de muchos años: que el sistema universitario argentino incorpore la cuestión internacional como una política pública y como un tema estratégico a decidir. Esto implica pensar la currícula, lo que traerá cambios en los programas y en la gestión académica. Es un paso positivo porque nos permite compartir experiencias y contar con cada vez más aulas y docentes que se atreven a incorporar la discusión internacional en el debate académico cotidianamente», concluyó.
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