Esta mañana se abrió un sobre que permite cerrar una etapa. La licitación del servicio público de transporte de pasajeros, pensada desde el año 2020 por la intendenta de Moreno, ya tiene un primer resultado, tal vez el más significativo en términos políticos: el monopolio ya no será patrimonio exclusivo de La Perlita porque Transportes Panamericana, una empresa de la provincia de San Luis, hace pie en un enorme distrito del Conurbano.
Es importante reconocer la búsqueda política de Mariel Fernández, decidida y convencida de que “la política pública la define el Estado (municipal)” y que, bajo sus criterios, el sector privado “debe negociar”. Es decir, asume la conducción para alcanzar los mejores resultados para la población a la que representa y, en el caso del transporte, no solo procurar un potencial y urgente mejor servicio, sino también desarmar el monopolio que fue otorgado por la propia estructura política.
Ahora bien, el pliego contenía el diseño de tres zonas y hoy dos quedaron desiertas. Las objeciones de las cámaras empresariales y, puntualmente, de Transportes La Perlita en su carta pública de interés social, dialogan con la ausencia de “oferentes”, posiblemente porque el pulpo oligopólico que vertebra el sistema debe hacer valer y sentir su poder, que no solo es económico ni remite exclusivamente a una ecuación de costos.
Es estratégico comprender que el único oferente que adquirió el pliego y acercó su propuesta —que será evaluada minuciosamente— lo hizo por la única zona que no tenía canon (obras viales. Además, se trata de la zona con menor índice en la medición de demanda, también conocido como PKM (pasajero-kilómetro). Además la Zona 1, con 14 recorridos, prevé 75 unidades, carece de servicios complementarias, como sí ocurre con las zonas 2 y 3.
Este punto permite conjeturar que ERA la hendija por donde había que entrarle al sistema para luego negociar, desde una posición de poder, las condiciones posibles con las cámaras y las grandes empresas —no solo el Grupo Prieto—
Si era evidente la anomalía para ser aplicada en una competencia igualitaria, ¿por qué se mantuvo? La respuesta puede ser Transportes Panamericana. La empresa lleva la propuesta para ingresar a Troya, pero sin ánimo de conquistar nada, solo con el mérito de constribuir a desarmar el imperio.
Claro que, para los vecinos y vecinas de Moreno, contemplados en casi el 70 por ciento del distrito que quedó sin oferentes para los recorridos comunales, el gobierno de Mariel debe alcanzar una gran respuesta.
Y es aquí donde florece el arte de la “negociación” y, especialmente, lo que se podría acordar.
Las preguntas que quedan abiertas
Primera observación: ¿es sostenible el pliego con el canon de obras viales para las zonas 2 y 3 si al potencial adjudicatario de la zona 1 no se le exige?
¿No pueden las cámaras exigir igualdad de condiciones, atento a la recepción del sobre que hoy presentó Transportes Panamericana?
¿No deberá el gobierno modificar el pliego, habiendo ya alcanzado el desarme total del monopolio de La Perlita, para pasar a tres zonas sin competencia entre las futuras adjudicatarias?
Si la búsqueda irrenunciable de Mariel fue, es y será desafiar al poder concentrado, ya se aseguró un capítulo más en la película: el monopolio de La Perlita, tal como se conoce, deja de existir a partir de enero de 2027.
Para la política, se reafirma la conducción. Falta resolver el 70 por ciento del paquete, que ya mostró sus bombas y aguarda definirlo todo en una mesa.
Un aspecto de color: Transportes Panamericana S.R.L., quien potencialmente será un nuevo operador en Moreno, creció bajo el calor feudal de los hermanos Rodríguez Saá, en San Luis.




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