Por Pavla Ochoa /
En los años 90′ al ritmo de las políticas neoliberales del Gobierno Nacional de Carlos Saúl Menem, una banda de rock de Paso del Rey, con sus canciones de fuerte temperatura de época, logró quedarse en la memoria colectiva y sigue latiendo con fuerza en estos tiempos modernos.
En esos días de mundo bipolar, enterarte de una fecha en un bar o teatro era tarea simple. Tenías que salir a caminar por las calles céntricas del distrito y poner atención a las paredes donde la mayoría de las bandas pegatineaban afiches, o ir al kiosco de diarios y comprar el Página 12 o Clarín para leer la agenda en sus suplementos de jóvenes, donde le daban protagonismo al rock urbano. De esa forma rústica y concreta me informé de la existencia de «Blanca Flor».

Al leer el nombre que tenían relacioné que era el mismo de la marca de harina. Y a partir de ahí las antenas estaban atentas sobre ese grupo del que no conocía su música. Aún guardo esa vieja tarjeta de Acero Disco que invitaba al «Primer Festival de Rock Local en vivo», en el que compartieron escenario con Abolición.

Al poco tiempo (las cosas en los 90′ pasaban muy rápido y hablo en todos sus sentidos), los escuché por primera vez en una radio local: la FM Monumental. Solía estar con un viejo grabador en la pieza de mí tía Mimi, atentx a la música que pasaban para poder grabar canciones en un casette TDK. Y esa frecuencia tenía la particularidad de que en su programación pasaban discos completos de bandas de rock argentino. Ahí recuerdo haber grabado enterito y sin interrupciones de locutorxs a «Bagayo» de «La Mississippi Blues Band». Y casi por instinto, porque no sabía quienes eran, grabé el de «Blanca Flor«.
Una nota periodistica escrita por Rubén Gattero, en un diario local, me dio claridad sobre quienes eran lxs autorxs de esas canciones que hablaban de Paso del Rey y el oeste del conurbano. Ahí pude saber puntualmente cuando nació este grupo de rock.
Casi como una burla del destino, ensayaron por primera vez el 14 de mayo de 1989, mismo domingo de elecciones presidenciales que ganó Carlos Saúl Menem. Con una guitarra, un bajo con dos cuerdas y un bongo, los tres amigxs, Bocha, Nando y Andrés, comenzaron a hacer su propia música. En diciembre de ese año, a partir de que fueran invitados por «La Trasca», subieron al escenario de «Puerto de Palos» , donde sonaron con fuerza y potencia: «El Reggae Tucumano»,»La revolución de Juan Perón», «Callate nena» y «Los viejos de la esquina».
En esos tiempos aún de australes se sumó el «Tano Juan Manuel » en guitarra y tocaron en Salao, en la esquina en diagonal de otro boliche bailable Wall Street. Luego, ingresó «Juanjo» a la guitarra, el «Tano» pasó al bajo y el» Bocha» pasó a ser la guía espiritual del grupo. Estos cambios en la formación y la impronta de usar sus nombres como se los conocían en el rioba, sin apellidos, le daría su sello personal y una identidad propia.
Blanca Flor, a partir del fruto de esfuerzos, con ensayos y estrategias de difusión, empezó a encender ese fueguito de «resistencia cultural», frente al neoliberalismo imperante. En esos años no existía la tecnología actual, no había celulares, computadoras, ni redes sociales. Esa juventud encontraba su forma de decir lo que sentía y pensaba, ocupando lugares, golpeando puertas y pegatineando las calles con afiches artesanal, hechos con recorte de revistas y con el uso de fotocopias. Buscaban ellxs mismos fechas en el circuito de bares de Moreno y el Conurbano más profundo, lo que hizo crecer el público que los seguía, en cada presentación.

Está adrenalina impulsó que graben su primer cassette oficial, de manera independiente: «Moreno Sur». Andrés, en una entrevista de esos años, señaló la importancia de esa grabación: «En el año 93 hicimos un cassette en nuestro estudio, fue medio casero, con diez temas grabamos en ocho canales, esos cassettes los vendimos todos; ahora el próximo paso es probar algo más profesional, aunque lo ideal para nosotros es movilizar más público».
«Moreno Sur», permite escuchar las teclas de Pablo (que luego quedaría como integrante fijo en la formación de Blanca Flor) y la armónica de Claudio Sárate, que luego se sumaria a la Mississippi Blues Band, con coros de los personajes de la «14″, que le dieron frescura a esas canciones.
Casi cumpliendo la búsqueda colectiva mencionada por el cantante, dos años después Lucho Bonasera en bajo, Horacio Bella en saxo, Pablo Ballarini en teclados, Federico Cogo en guitarras, Armando Valle en batería y Andrés Luetto en guitarra y voz, logran firmar un contrato por tres discos con Main Récords y graban «Santo Remedio», convirtiéndose en el primer conjunto compuesto íntegramente por morenenses que accedía a la industria discográfica.
Ahí, aprendieron en carne propia algunas maniobras de las compañías de discos. Los jóvenes sugirieron una tapa del disco que fue censurada, siendo la foto casi en miniatura de la banda con un tren detrás, la portada de ese CD. Además, la difusión del disco fue a pulmón sin acompañamiento del sello discográfico. Ellxs mismos, lograron sonar en el programa Cuál es? conducido por Mario Pergolini en la Rock & Pop. La discográfica solo les consiguió una entrevista a las 01: 30 hs en ATC (Argentina Televisora Color) en el programa «La Página del Rock». No los vieron ni sus familias, por el horario nocturno y vampiresco de la salida televisiva.

Los otros dos discos que determinaba el contrato quedarían sin efecto debido a que Main Récords debió cerrar la empresa porque se declaró en quiebra.
Blanca Flor siguió haciendo su propio camino. Realizaron muchas tocatas en esos días. Recuerdo de ser testigx de los recitales del Fek 67 y La Colmena y ver de primera mano la fuerza de la banda que arrasaba por si misma y mostraba en carne propia el agite del oeste.
Continuará…




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