La confirmación oficial terminó de despejar cualquier duda: el incendio que se desató el pasado 5 de enero en Puerto Patriada fue provocado de manera intencional. No hubo negligencia, ni descuido, ni azar. Hubo planificación.
La causa judicial avanza sobre un escenario hostil para la investigación, diseñado para borrar huellas y garantizar impunidad. En ese contexto, surgió una fotografía donde se inició el fuego que se convirtió en una pieza central para reconstruir la mecánica del ataque al bosque.
La fiscal Débora Barrionuevo confirmó que el punto de inicio del incendio fue ubicado a unos 300 metros dentro del bosque, lejos de caminos, turistas y tránsito vehicular. Un dato que no solo descarta por completo cualquier hipótesis accidental, sino que revela la frialdad con la que actuaron el o los responsables.
Lejos de la banquina de una ruta o de un fogón mal apagado, el fuego comenzó en un sector profundo, cubierto por vegetación densa. Para llegar hasta allí fue necesario internarse deliberadamente en el bosque, elegir el lugar y preparar el terreno. Según confirmó la fiscal Barrionuevo, en ese punto se vertió un líquido acelerante, cuya composición aún está siendo analizada por peritos químicos.
“Se descarta totalmente la falla eléctrica porque por ese punto específico no pasa ningún tendido”, afirmó la funcionaria judicial, cerrando definitivamente cualquier hipótesis vinculada a un desperfecto técnico. La investigación ahora busca determinar si el acelerante utilizado fue nafta, gasoil o aceite, aunque desde el punto de vista forense la intencionalidad ya está probada.
Una fotografía publicada por el Ministerio Público Fiscal muestra el tronco del árbol donde se habría iniciado el fuego. La imagen no es solo un registro visual: es una prueba central. Allí se concentran las marcas del inicio, las huellas del acelerante y el punto exacto desde donde el incendio comenzó a expandirse de forma descontrolada.

Para los investigadores, la fotografía permite confirmar la localización precisa del foco inicial y refuerza la hipótesis de una acción deliberada. En un escenario donde el fuego arrasó con evidencias naturales, cada registro previo o inmediato al avance de las llamas adquiere un valor probatorio fundamental.
La imagen también expone la vulnerabilidad del territorio: un solo punto, cuidadosamente elegido, fue suficiente para desatar un incendio que obligó a evacuaciones, puso en riesgo viviendas, personas, animales y demandó un operativo sin precedentes.
FUENTE: ADNSUR




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