Recorre los barrios, escucha, se muestra en redes y busca instalar una figura propia del Movimiento Derecho al Futuro en Moreno. Martín Arrizabalaga reconoce que esa construcción tiene un objetivo político: disputar el gobierno municipal. Su diagnóstico es directo: el ciclo de la actual gestión está agotado y el distrito necesita discutir otro modelo.
La territorialidad, en su mirada, no se reduce a una estructura partidaria ni a una orden que baja desde una conducción distrital: se trata de caminar, encontrarse con vecinos, escuchar y explicar qué distrito pretende construir.
Esa presencia convive con otra herramienta inevitable de este tiempo: las redes sociales. Allí también busca instalar una figura política que pueda representar al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Moreno, espacio referenciado en Axel Kicillof y que plantea, entre sus postulados, la necesidad de ampliar la participación y abrir el debate interno dentro del peronismo.
Arrizabalaga lo explica con claridad: “Yo entiendo que además tenemos que ir generando la instalación de una figura que potencialmente sea el candidato del espacio y eso es lo que venimos realizando”.
La construcción, según describe, tiene una doble dimensión. Las redes permiten la instalación política, pero la presencialidad aparece como el territorio donde esa figura pretende tomar cuerpo.
“Uno elige la presencialidad, elige poder sentarse con el vecino y explicarle hacia dónde quiere ir y escuchar al vecino. Pero lo que sucede en las redes es necesario hacerlo y lo estamos desarrollando”.
“Queremos gobernar Moreno”
La pregunta deja de ser si existe una construcción política y pasa a ser para qué se construye.
La respuesta de Arrizabalaga es directa: “¿Nosotros queremos gobernar Moreno o no? Sí, por supuesto.”
Y allí aparece el punto de ruptura con la actual administración municipal. No habla solamente de una candidatura ni de una eventual interna. Habla de un modelo de gestión que, según su diagnóstico, llegó a un límite.
“Nosotros entendemos que este ciclo político está agotado”, sostiene. Y cuando se le pregunta si se refiere a la gestión de Mariel Fernández, responde: “Sí, sí, absolutamente. El modelo de gestión y el modelo político no tiene mucho más para dar”.
La definición es fuerte porque el dirigente del MDF no la presenta como una cuestión personal. Por el contrario, insiste en separar la discusión política de cualquier confrontación individual.
“Las discusiones políticas no tienen que ser personales. Las discusiones políticas son de modelos, son respecto de políticas públicas que se tienen que llevar adelante, son de intereses que representa uno”.
En esa diferenciación está uno de los argumentos centrales de su construcción: no busca discutir a una persona, sino disputar el modelo de gobierno.
El Moreno que imagina
Arrizabalaga plantea que Moreno necesita definir estratégicamente hacia dónde quiere ir. Reconoce obras de infraestructura realizadas durante los últimos años y destaca el acompañamiento que, según señala, tuvo el distrito de los gobiernos nacional y provincial en distintos períodos.
Pero para el dirigente del MDF esa etapa no alcanza para definir el futuro del distrito.
“Ahora tenemos que definir el perfil de Moreno. Ahora tenemos que pensar estratégicamente hacia dónde queremos llevar nuestro distrito”, afirma.
Su diagnóstico parte de las potencialidades económicas y territoriales de Moreno y de una idea de transformación que permita dejar de ubicar al distrito entre los municipios con mayores dificultades del conurbano.
“No queremos ser más uno de los distritos de la cola”, plantea.
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