La juventud ocupa un lugar central en la narrativa política de Mariel Fernández. No es una referencia circunstancial ni un capítulo secundario de la gestión municipal: la intendenta la presenta como una de las columnas de un proyecto que busca construir presencia territorial, acompañar trayectorias y proyectar futuro.
Al frente de esa estructura se encuentra León Castro, hijo de la jefa comunal y responsable de la Secretaría de Juventudes. Desde esa área se articula una red que, según los datos difundidos por la propia intendenta, cuenta con 26 Puntos Jóvenes distribuidos en Moreno y promueve la conformación de 93 centros de estudiantes.
El último encuentro de trabajo reunió a delegadas, delegados y responsables de los distintos espacios. En su publicación, Mariel Fernández informó que repasaron los resultados alcanzados y comenzaron a delinear la agenda para el próximo año.
Los Puntos Jóvenes ofrecen cursos de formación en oficios, acompañamiento a emprendimientos, talleres culturales, deportivos y recreativos, además de espacios de reflexión. La definición oficial apunta a una intervención integral: garantizar derechos y acompañar a las juventudes en la construcción de sus proyectos de vida.
Pero la dimensión de esta política no se agota en la cantidad de sedes ni en la oferta de actividades. Los 26 espacios y los 93 centros de estudiantes constituyen una red de presencia municipal en los barrios y en las instituciones educativas. Allí se construyen vínculos, referencias y formas de participación que también tienen una dimensión política.
Mariel Fernández lo expresó al definir estos dispositivos como una «red fundamental para las juventudes y para nuestro gobierno municipal». La frase expone que la iniciativa no solo busca llegar a los jóvenes, sino también consolidar una estructura territorial que forma parte de la identidad y la proyección de su gestión.




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