Jorge Quintana, director de Defensa Civil de General Rodríguez, explicó a Desalambrar cómo avanza el plan de contingencia que impulsa la gestión de Mauro García ante la posibilidad de que el fenómeno de El Niño provoque precipitaciones intensas. El trabajo incluye un relevamiento territorial, la identificación de los barrios más expuestos, la organización de centros de evacuación y la adquisición de botes. «Estamos preparados», aseguró el funcionario, aunque reconoció que el escenario más preocupante sería la concentración de lluvias extraordinarias en pocos días.
La advertencia climática no es nueva. A comienzos de año, los municipios bonaerenses recibieron información sobre la posibilidad de registrar precipitaciones superiores a los valores normales. Con la actualización de los pronósticos y la clasificación actual de El Niño como un fenómeno severo, General Rodríguez incorporó ese escenario a su plan de contingencia.
Quintana aclaró que la expresión «superniño» no constituye una categoría oficial, aunque se utiliza para describir la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad excepcional. Según las estimaciones que maneja Defensa Civil, los episodios más importantes podrían producirse entre fines de diciembre y los primeros días de enero.
Nueve barrios bajo observación
La planificación municipal tiene dos dimensiones: una preventiva, vinculada al mantenimiento del sistema pluvial, y otra ejecutiva, destinada a organizar la respuesta ante una emergencia y, eventualmente, evacuar a la población.
Para construir el mapa de riesgo, Defensa Civil trabajó junto con la Secretaría de Desarrollo Comunitario, a cargo de Mariana Balbi. El relevamiento territorial demandó más de treinta días e incluyó la identificación de los barrios que históricamente sufrieron inundaciones y de las familias que podrían quedar expuestas ante nuevas precipitaciones.
«Nosotros tenemos nueve barrios que vamos a empezar a informar en los próximos días. Me gustaría primero informárselo a los vecinos para después decirlo», explicó Quintana.
El esquema municipal contempla 13 zonas, tres centros de evacuación y nueve puestos de mando avanzado. La idea es que cada vecino conozca previamente cuál es el punto al que debe acercarse si su barrio resulta afectado. Desde allí, el Municipio podrá organizar el traslado hacia los centros de evacuación.
No se trata solamente de disponer de lugares para alojar a las familias. El funcionario puso el acento en la necesidad de anticipar la información y trabajar con los habitantes de las zonas expuestas. La experiencia de otras inundaciones muestra que muchas familias se resisten a abandonar sus viviendas incluso cuando el agua ya ingresó en ellas.
El problema no es cuánto llueve, sino en cuánto tiempo
Uno de los puntos que más preocupa a Defensa Civil es la posibilidad de que se produzcan inundaciones repentinas. Quintana utilizó un ejemplo para dimensionar el riesgo: que en una sola jornada se concentren alrededor de 300 milímetros de lluvia, un volumen que podría generar serias complicaciones.
El director de Defensa Civil señaló que General Rodríguez recibió cerca de 600 milímetros durante el año en curso, frente a los aproximadamente 1.300 milímetros registrados el año anterior. Sin embargo, advirtió que la percepción de lluvias frecuentes no necesariamente significa que se haya superado el volumen acumulado de otros períodos.
El problema aparece cuando el suelo no logra absorber nuevas precipitaciones. General Rodríguez integra el grupo de alrededor de 50 municipios bonaerenses que presentan condiciones de saturación. Las napas elevadas y la acumulación de agua reducen la capacidad de absorción del terreno.
En ese contexto, el funcionario explicó que las proyecciones contemplan unos 100 milímetros mensuales para los próximos meses. El riesgo, insistió, no está solamente en el volumen acumulado, sino en que una parte importante de esas precipitaciones se concentre en un período muy corto.
Zanjas, sumideros y arroyos: la prevención cotidiana
El plan preventivo refuerza las tareas de mantenimiento del sistema pluvial. Entre las acciones mencionadas por Quintana aparecen la limpieza de zanjas y sumideros, el perfilado de los canales, la colocación de caños y el mantenimiento de los arroyos.
También se busca involucrar a los vecinos mediante información sobre los días y horarios de recolección de residuos y la importancia de evitar que la basura termine obstruyendo los desagües.
«Estamos por el buen camino de la prevención. Estoy muy conforme en ese sentido», afirmó Quintana, aunque no precisó la cantidad de caños colocados ni otros indicadores que permitan dimensionar el alcance de las intervenciones.
El funcionario también se refirió a las alertas meteorológicas y a las dificultades que atraviesa el Servicio Meteorológico Nacional. Mencionó la pérdida de personal técnico y sostuvo que Defensa Civil debe retransmitir las advertencias oficiales que recibe a través del sistema provincial. «Si hay una alerta, nosotros la tenemos que retransmitir», explicó.
La presa Roggero y el descenso de la cota
La entrevista también abordó la decisión de la Dirección Provincial de Hidráulica de reducir preventivamente el nivel del embalse de la presa Roggero. Quintana consideró razonable la medida frente a la posibilidad de precipitaciones extraordinarias.
El descenso controlado, previsto a razón de diez centímetros diarios durante aproximadamente diez días, busca reducir la altura del agua y generar capacidad de almacenamiento ante eventuales lluvias intensas. El funcionario sostuvo que esa disponibilidad podría favorecer la recepción de los excedentes que llegan al sistema pluvial de los municipios de la cuenca alta del río Reconquista.
Sobre los cuestionamientos de organizaciones ambientalistas, Quintana reconoció que la modificación del nivel del embalse puede producir algún impacto, pero aclaró que no cuenta con información técnica para evaluarlo. También señaló que desconoce el estado de funcionamiento de las compuertas y los detalles de las obras de refuncionalización anunciadas en 2024.
Botes y preparación para la emergencia
La preparación también incluye recursos materiales. Quintana confirmó que el Municipio adquirió botes y que Bomberos realizó una compra en el mismo sentido, como parte del equipamiento previsto para responder ante eventuales inundaciones.
«Estamos preparados», sostuvo el director de Defensa Civil. La afirmación expresa la confianza del funcionario en el trabajo que se viene desarrollando, aunque la dimensión de una emergencia dependerá de la intensidad de las precipitaciones, de su concentración temporal y de la capacidad de respuesta de los distintos organismos.




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