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La Universidad Nacional de Cuyo confirmó que el Dique Cuesta del Viento, que recibe las aguas de la mina Veladero, está contaminado con mercurio, cloro y aluminio. Los habitantes del lugar apuntan al accionar de las multinacionales Barrick Gold (Canadá) y Shandong Gold (China). El gobierno provincial y municipal defienden el accionar de las empresas. El mismo proyecto extractivo había provocado el mayor derrame de la historia minera del país, con presencia de cianuro, y no tuvo condena judicial.


Por Ana Chayle


Fabio Romero se encontraba fuera de Iglesia, el departamento sanjuanino donde vive desde hace casi 30 años, cuando leyó en un medio local que cientos de pejerreyes habían aparecido muertos en las orillas del dique Cuesta del Viento, en ese departamento del norte provincial. Cuando regresó, días después, vio el espectáculo con sus propios ojos: “No eran cientos de peces, eran miles de peces”, asegura. “Yo no soy biólogo ni ningún especialista, pero soy un tipo que me dedico a actividades náuticas y acuáticas de toda mi vida y nunca lo había vivido, en ningún lado”, explica este hombre que, desde hace casi tres décadas, se dedica de forma deportiva y comercial al canotaje, rafting y pesca en el dique y los ríos de la zona.


La aparición masiva de pejerreyes muertos en las costas del dique fue la alarma que encendió la sospecha de un nuevo derrame desde la mina de oro y plata Veladero, de las firmas Barrick Gold (Canadá) y Shandong Gold (China). Los primeros peces muertos aparecieron el 3 de noviembre y el fenómeno se prolongó hasta unas dos semanas después.


Ante la inacción y el silencio del Estado, fueron los propios vecinos y vecinas de la Asamblea Jáchal No Se Toca quienes encomendaron análisis de agua a la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), en Mendoza, y los solventaron de sus propios bolsillos. Personal calificado del laboratorio de la Facultad de Ingeniería se encargó de todo el proceso, desde la toma de muestras (el 7 de noviembre) hasta la elaboración del informe con los resultados que, dos semanas después, confirmaron la presencia de mercurio en el río La Palca, “que es el río que proviene de la mina Veladero”, explica a Tierra Viva el asambleísta Saúl Zeballos. Luego, este río se une al cauce del río Blanco y desemboca en el dique Cuesta del Viento.


Cloro y metales en el dique


Antes de que estuvieran los resultados del laboratorio, el análisis in situ en el río La Palca ya había confirmado la presencia de cloro en una concentración de 0.12 miligramo por litro de agua. El cloro no existe de forma natural en los ríos cordilleranos, dato que Zeballos subrayó en uno de los documentos presentados en la Unidad Fiscal Norte, a cargo de Sohar Aballay, quien abrió una investigación ante la masiva mortandad de peces.


La detección de cloro en el agua del río les recordó a los vecinos las medidas de contención y saneamiento que empleó la empresa minera cuando ocurrió el derrame de millones de litros de solución cianurada en setiembre de 2015. En el informe presentado en aquella oportunidad y firmado por Jimena Daneri, en representación de la empresa, se lee: “Se definió -en conjunto con las autoridades gubernamentales- proceder a la adición de hipoclorito de sodio en el cauce del río Blanco, para neutralizar el contenido de cianuro”.


A partir de estos datos, la Asamblea ató cabos: “Esto quiere decir que la adición de cloro es una práctica habitual cada vez que tienen un derrame en la mina Veladero”, señala Zeballos y añade: “Lo que no se puede neutralizar es el mercurio”. Para la Asamblea de Jáchal, la presencia de ambos elementos -mercurio y cloro- en el agua permiten confirmar un nuevo derrame de efluentes mineros en el río y explicar la mortandad de los peces en el dique donde desemboca.

https://agenciatierraviva.com.ar/el-desarrollo-minero-de-san-juan-agua-con-mercurio-y-cianuro