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La política local, el modelo de exportación, ofrece grandes detalles que cierta ceguera opta por no observar. Informa los despidos de trabajadores /as del área de Niñez y Salud apelando a la fría nota de hoja blanca con membrete oficial. La superioridad adopta distancia y la empatía se reverva para producir contenidos en redes. Recursos Humanos carece de humanos recursos; la ley laboral municipal es arrasada por la voluntad popular de sus gobernantes.


Tres personas que brindaron sus servicios en áreas sensibles, enfrentando la complejidad que atraviesa y golpea a sectores muy vulnerables, siguen de pie y explican a Desalambrar sus despidos de la planta municipal, una acción ejecutiva trabajada en una planilla de excel, un día antes que el poder recuerde y conmemore el paso a la inmortalidad de Juan Domingo Perón.


Natalia Verón, trabajadora municipal e integrante de Alternativa Estatal, denunció el despido de al menos cinco trabajadores y trabajadoras del Servicio Local de Niñez y advirtió que también hubo cesantías en el área de Salud. Sostuvo que se trata de un «ajuste brutal» impulsado por el gobierno de la intendenta Mariel Fernández y cuestionó lo que definió como una «doble moral» frente al discurso de defensa del empleo público.


Verón remarcó que los despidos afectan a áreas sensibles, donde se desempeñan profesionales indispensables para atender a sectores vulnerables. «Son compañeras y compañeros que son profesionales que se necesitan en esas áreas», afirmó. La dirigente sindical aseguró que el Municipio aplica políticas similares a las que cuestiona del Gobierno nacional. «Con la doble moral de salir a luchar o defender a los trabajadores del Estado Nacional contra Milei, en su gobierno hace lo mismo o peor«, sostuvo.


«Me despierto para ir a trabajar y encuentro un papel con el sello municipal tirado en el patio de mi casa


Matías Villa, abogado que se desempeñaba en el Servicio Local de Niñez, denunció que fue despedido mediante un procedimiento que calificó como un claro ejemplo de destrato institucional. Contó que se enteró de la decisión al encontrar en el patio de su casa una notificación oficial rota por sus perros, luego de que un notificador la arrojara sin entregársela personalmente.


«Me despierto para ir a trabajar y encuentro un papel con el sello municipal tirado en el patio de mi casa«, relató. Al reconstruir el documento, comprobó que informaba la no renovación de su contrato a partir del 1° de julio.


Villa explicó que llevaba 18 meses trabajando en el Municipio y que, según el Convenio Colectivo de Trabajo y la Ley 14.656, ya debía haber sido incorporado a planta permanente. «Desde que cumplí el año preguntaba cuándo iba a pasar a planta porque es un derecho que establece el convenio«, afirmó.


Al concurrir a Recursos Humanos, aseguró que solo le respondieron que la decisión correspondía a la Secretaría de Niñez. Más tarde, la directora del área le atribuyó el despido a un acta disciplinaria por un episodio de estrés laboral y a cuestionamientos sobre su temperamento.


El abogado rechazó esa explicación y sostuvo que el episodio ocurrió mientras atendía múltiples situaciones críticas vinculadas a la protección de niños y adolescentes. «Fue un desborde en un día con muchas situaciones graves. Nunca fue contra compañeros ni contra el público«, aclaró.


Además, señaló que la propia organización del Servicio Local había redefinido sus funciones para aprovechar su perfil profesional. «Soy el único abogado del equipo y me asignaron la redacción de escritos porque esa es mi formación«, explicó.


Finalmente, cuestionó que, pese a desempeñar una función exigida por la legislación para integrar los equipos de Niñez, quedara sin trabajo de un día para otro. «Estoy en la calle, sin ingresos fijos, después de haber buscado estabilidad en el Estado«, concluyó.


«Todavía no me dieron respuesta de por qué no me renovaron el contrato, es indigno lo que hace el Municipio»


Isabel Martínez, abogada del Servicio Local de Niñez de Trujui, denunció que fue despedida cuando estaba en condiciones de pasar a planta permanente y cuestionó tanto la forma de la notificación como las condiciones laborales en las que desempeñaba sus funciones.


La trabajadora aseguró que nunca recibió una comunicación formal. «La manera que corresponde conforme a la ley es un telegrama de despido. A mí me dejaron un papel doblado con un sello de la Municipalidad en la reja de mi casa. Ni siquiera nos hicieron firmar«, relató.


Martínez remarcó que jamás fue apercibida ni recibió observaciones sobre su desempeño, por lo que hasta el momento desconoce los motivos de la decisión. «Todavía no me dieron respuesta de por qué no me renovaron el contrato«, afirmó.


En su testimonio también describió el deterioro de las condiciones de trabajo en el área de Niñez. Señaló que los equipos están incompletos, faltan profesionales y hasta computadoras para desarrollar las tareas. «No tenemos psicólogos para las niñeces y éramos apenas seis profesionales para una población de 100 mil habitantes«, explicó.


Además, sostuvo que los trabajadores debían suplir esas carencias con recursos propios. «Yo llevaba mi propia computadora para poder trabajar y hacíamos guardias y horas extras que nunca fueron pagadas«, denunció.


La abogada reveló además que el Municipio le exigió matricularse para ejercer su función, aunque el costo quedó completamente a su cargo. «La matrícula supera el millón de pesos. Me obligan a firmar como abogada, pero no me reconocen el título ni me pagan como profesional«, cuestionó.


Martínez, quien también es docente en la Universidad Nacional de José C. Paz y cursa una especialización en Derecho de Familia, consideró que el trato recibido fue «indigno» y advirtió que la situación afecta tanto a los trabajadores como a la calidad de atención de niños y niñas.


Finalmente, dirigió un mensaje a la intendenta Mariel Fernández, en referencia a los discursos sobre derechos de las mujeres. «Las políticas no pueden quedar solo en lo discursivo. La dignidad de los trabajadores y de las familias tiene que reflejarse en las acciones cotidianas«, concluyó.


«Fui despedida luego de un año y tres meses de trabajo, justo cuando esperaba ser incorporada a planta permanente»


Andrea Ortiz, enfermera de la sala de Altos de La Reja, relató que fue despedida luego de un año y tres meses de trabajo, justo cuando esperaba ser incorporada a planta permanente.


La trabajadora contó que fue convocada al Palacio Municipal creyendo que recibiría la confirmación de su estabilidad laboral. «Pensé que era para darme la planta permanente, pero me dijeron que no me renovaban el contrato«, explicó.


Ortiz señaló que días antes había aprobado el curso de vacunación exigido por el Municipio y que estaba a punto de iniciar las prácticas. «Me hicieron hacer el curso, lo aprobé esta semana y la semana que viene empezaba las prácticas«, indicó.


Según su testimonio, las únicas razones que le dieron para justificar el despido fueron supuestas deficiencias administrativas que rechazó de plano. «Me dijeron que no cargaba HSI y otros registros, pero eso es mentira. Están todas las planillas que hice y ni siquiera me dejaron leer la documentación que mostraban«, denunció.


Entrevista completa en Desalambrar Tv: