Desalambrar

Noticias de Moreno y la Región

Por Sofía Hart / Prensa Obrera.- El atractivo que Massa le ofrece a las multinacionales yanquis.

En su gira por Estados Unidos, Massa tiene programado reunirse con ejecutivos de importantes multinacionales, como las petroleras Chevron, Exxon, Shell y Total; las mineras Rio Tinto y Livent y la automotriz Volkswagen, con el objetivo de mostrar a la Argentina como un destino rentable para invertir, debido a sus bajos costos laborales medidos en dólares, entre otros beneficios capitalistas.

Las sucesivas devaluaciones del peso han sido una herramienta de las patronales para licuar los salarios y maximizar sus ganancias, favoreciendo particularmente a los sectores exportadores. En ese sentido, según los datos oficiales, desde octubre 2016 a junio 2022 el precio del dólar oficial ha evolucionado a un ritmo mayor que el índice salarial (715,57% contra 555,9%, respectivamente).

Por otra parte, en junio 2022, un salario promedio del sector privado registrado equivalía a 1.153,3 dólares a la cotización oficial, mientras que en octubre 2016 este equivalía a 1.336,17 dólares de aquel momento. Una desvalorización de la moneda a la cual han contribuido tanto el oficialismo como la oposición de derecha cuando estaba en el poder.

Así las cosas, en función de atraer inversiones, Massa exhibirá al país como una plataforma de mano de obra barata para que los pulpos internacionales puedan apropiarse de una mayor tajada de plusvalía de trabajadores argentinos. Esto sin mencionar el sesgo primarizante y extractivista de los emprendimientos petroleros y mineros que el nuevo ministro busca destrabar en su gira internacional. Todo para arrimarse a la meta de acumulación de reservas fijada por el FMI, como parte de un acuerdo que profundiza la subordinación colonial de Argentina en favor de las potencias imperialistas y sus monopolios.

Un cuadro que se agravará puesto que existen fuertes presiones por parte de un sector de la clase capitalista para que se produzca un salto en el tipo de cambio y las exiguas reservas del Banco Central no permitirán postergar por mucho más tiempo una devaluación en regla.

A los trabajadores nos toca defender el poder adquisitivo de nuestros salarios, exigiendo aumentos por indexados a la inflación, un sueldo inicial de $180 mil y trabajo bajo convenio para todos. Reivindicaciones que deberán llevarse a las calles de manera masiva, por medio de un paro nacional y un plan de lucha.